martes, 5 de enero de 2010

Urtain: de tal palo


Para acabar de deprimirme en Navidad, arrastrada por el clasicismo del boxeo como metáfora y el patetismo de los derrumbes humanos (no importa que nos hayan contado una y mil veces la misma historia; siempre desgarra un poco), fui a ver Urtain y me reconcilié con el teatro. Fue un feliz reencuentro tras meses y meses sin contacto: en mi ciudad se programa poco, de lo que se programa todavía menos me interesa y lo que veo difícilmente me complace.

No fue así con Urtain, la penosa historia de José Manuel Ibar. Me sorprendió su inmenso protagonista, Roberto Álamo, a la altura de cualquier Jake La Motta, que respira y habla como tres personajes: Urtain héroe mediático, Urtain en horas abisales y Urtain padre, José Ibar. Me sorprendió también encontrarme en un proepílogo o epiprólogo con la historia de la espeluznante muerte de este último, que servidora ya conocía gracias a Hamaseigarrenean, aidanez, la estupendísima novela de Anjel Lertxundi que lamentablemente está sin traducir. Es una novela que tiene mucho de policiaco y siempre se compara con Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez, pues desde el principio nos dice que alguien la palma y de mala manera, con la peculiaridad de que el punto de vista predominante es el de Martzelina, la esposa del protagonista, con todo su halo de soledad, silencio secular y ruralismo nada arcádico.
A partir de la novela, el propio Lertxundi escribió un guión y dirigió un mediometraje con el mismo título.
¿Veis? Ya me he ido a la novela y al cine. Pero regreso a la pieza teatral para decir que, en mi humildísima opinión de treatrera rara, le sobra la tan manida operación nostalgia y la dosis exagerada de caricatura y esperpento: en absoluto lo necesita; la historia ya es suficientemente grotesca de por sí. Y, si no me creéis, echad un vistazo a este fragmento del documental Urtain, el rey de la selva o así (1969), dirigido por Manuel Summers.


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22 comentarios:

Kaplan dijo...

Aquello del hombre es un lobo para el hombre viene como anillo al dedo para esta tristísima historia. Que sean buenos los RRMM con vd.

el jukebox dijo...

No he visto la obra de teatro, pero en TeleDonosti hicieron hace unos años un documental memorable sobre Urtain, en el que salía su primo, en Zestoa, en una tarde lluviosa, diciendo cosas como "aquel era listo para ganar y tonto para guardar". También salía su hermana, pintando a Pedro Carrasco como a un gorrón.
Un paradigma de euskotragedia.

Dante B. dijo...

Has cumplido. En su momento me dijiste que la verías -yo había hecho un comentario poco favorable-y la has visto. Espléndido actor exagerado por la dirección, como casi todo en la puesta. La idea del ring la vi varias veces en mi vida: un recurso muy setentero que daba para todo, desde escenas de pareja a luchas entre ejecutivos.
El humo constante (y nocivo) es idea propia del dire y casi me mata. Estuve tosiendo varios días y con los ojos inflamados.
Demasiada lágrima efectista y demagógica. A Zapatero le debe encantar.

kweilan dijo...

Estaré atenta a ver cuando la hacen donde vivo.

JV dijo...

Todo el mundo habla maravillas de la obra. Yo la dejé pasar y creo que no me arrepiento, porque no me siento en condiciones de tragarme una historia tan dura.
Hay también una genial canción de Zarama sobre "el orgullo de la patria".

Uno dijo...

No pude verla en su día pero se que vuelve a la cartelera de Madrid este año. Por estas que la veo.

Moli dijo...

¡Hamaseigarrenean, aidanez!. Ese libro me lo leí en la ikastola, debí hacer "fitxa" y todo... pero no me acuerdo de nada ¡q cosa esas lecturas obligadas y adelantadas a la edad! ¿verdad?. Desde pequeños insistiéndonos en El Principito también para no captar ni la cuarta hasta mucho más adelante. Mxk.

Noemí Pastor dijo...

KAPLAN, así es. Los Reyes son buenos conmigo, pero no me traen nada: a mí me traen las rebajas. Besos.

JUKE, creo recordar haber visto ese documental u otro parecido con su familia. Carrasco tampoco sale bien parado en la obra. Pues sí, una tragedia con mucho jugo literario.

DANTE, coincido contigo en que lo del ring es demasiado obvio y muy usado y en que sobra la sal gorda y el histrionismo. Lo del humo, ya ves, me gustó. ¡Puñetera nostalgia!

Noemí Pastor dijo...

KWEILAN, espero tu comentario. Hay literatura de sobra en esto.

JV, si conoces la historia (y el final, claro), no se te hace tan dura. Sirve de catarsis navideña. Merezco un castigo: no recuerdo ese tema de Zarama. Investigaremos.

UNO, pues nada, lo mismo te digo, que espero tu comentario.

MOLI, pues igual ahora es el momento de releer la novela y disfrutarla por fin. ¿Sabes que yo no he leído El Principito?

Julen dijo...

No es el hijo, es el padre el que impresiona, por oculto al gran público. Real ¿como la vida misma?

JV dijo...

La canción de Zarama se titula "Urtain", tal cual. De verdad que merece la pena.

¡¡¡Y ya estás dedicando una horita de tu tiempo a leer El Principito!!! Dada tu condición de políglota, te lo puedo prestar en el idioma que quieras. Tengo unas setenta ediciones diferentes...
El penúltimo fue en Llionés, y hoy mismo los magos me han regalado por sorpresa una edición con ilustraciones desplegables...

Noemí Pastor dijo...

JULEN, sí la historia del padre es tan impresionante como la del hijo, o más. Y eso que sólo conocemos el final.

JV, puedo dedicarle incluso un pedacito de mi sueldo y comprarme el original y leerlo. Es en francés, ¿no? Es broma, es broma. Bonita colección la tuya. Casi tan bonita como mis estampitas de santos.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

No creo que pueda verla aquí a no ser que la pasen en Granda o Jaén y pueda escaparme.
Recuerdo a este hombre y su fama, no sé, pero debió ser dura su vida a pesar de la fama, creo yo.
Besicos muchos guapa y feliz 2010.

molano dijo...

¿Es que nadie va a decir nada de esa joya de vídeo?
Ese sutil plano de la mariposa, ese "Julián de mis carnes"... Con que la obra sea la mitad de buena, me apunto a verla.
Un abrazo

Noemí Pastor dijo...

CASA, si recuerdas a Urtain, disfrutarás más de la obra, seguro.

MOLANO, yo también me extrañaba de que nadie dijera nada del documental, que es alucinógeno total. He deducido que nadie se ha molestado en verlo, a pesar del morbito del título eufemístico y rancio.

Besos.

39escalones dijo...

El boxeo es campo abonado para los juguetes rotos. El paradigma de estas historias, de las venidas y las por venir, puede que sea "Fat City", de John Huston. Aunque creo que en este caso, al menos por su final, la realidad vuelve a ganar por la mano.

marcela dijo...

Me daba mucha pereza ver "Urtain", pero después de tu acertado criterio con casi todo-incluso comprar los reyes en rebajas- no me la voy a perder.Lertxundi al que conocí, siempre me parecío un gran tipo.

Noemí Pastor dijo...

ESCALONES, el boxeo casi nunca falla. Siempre da buen resultado cinematográfico. Fíjate que a mí me gusta incluso "Rocky".

MARCELA, qué responsabilidad, hija. No me hagas tanto caso. Lertxundi siempre ha hecho cosas dignas. Yo últimamente sólo le leo en la prensa. Tirón de orejas para mí.

Fernando dijo...

Mi psiconalista, también llamada esposa en otros círculos, me tiene proscrito este tipo de estupefacientes. Más que nada, por no perder una nómina mensual, que viene bien para la casa.

Noemí Pastor dijo...

FER, pues no es para tanto; como droga dura, digo. Ya le vale a tu psicoanalista con las prohibiciones. Vamos a tener que tener unas palabritas, de profesional a profesional. Bessssos.

HLO dijo...

Lo siento si me voy para mi tema, pero ¿alrededor de un espectáculo de dos tíos qeu se pegan puede haber algo bueno?

Noemí Pastor dijo...

HLO, no, nada bueno: hay sordidez, miseria... O sea, literatura.