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lunes 30 de junio de 2008

No tengo edad

No tengo edad
para vestirme de novia
ni para descuidar el peso
ni la depilación.

Estoy, en cambio, en la edad adecuada para comprar bolsos caros,
pagar las copas,
portarme bien con las veinteañeras
y dar yogur a la boca, a cucharaditas,
a las amigas que sufren.


Tengo edad para escribir libros,
ser corta de vista,
querer a quienes me quieren
e insultar, rápido y fuerte,
a quienes me ofenden
,
abandonar a un amante joven y bello
y celebrar
por todo lo alto
muchos cumpleaños.


El color blue está dedicado a Agatha.


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miércoles 21 de mayo de 2008

"Una chica cortada en dos" o cómo sobrevivir al serrucho


Cuando una pareja está formada por un hombre maduro y poderoso y una chica joven, pobre y hermosa, las malas lenguas se suelen cebar con ella: que si es una lagarta, un zorrón, que sólo busca lo que busca... Yo jamás he estado de acuerdo con eso y procuro, en tales casos, preguntarme también qué busca él, porque quizás sus pretensiones no son tan nobles, quizás no es el pobre viejo que ha caído rendido ante los encantos irrechazables de una mala pécora con el símbolo del dólar en las pupilas.

Mira tú por dónde, el bueno de Claude Chabrol, que es un señor mayor y poderoso (setenta y ocho años y más de cincuenta películas a sus espaldas tiene la criatura), está más o menos de acuerdo conmigo y en esta peli, Una chica cortada en dos, nos muestra los destrozos mentales, equivalentes a los de una sierra mecánica, que puede causar un cabronazo con años, dinero, prestigio y aburrimiento en el alma de una jovenzuela enamoradiza, frágil y bellísima, una Monroe (el parecido es evidente) de nuestros días, una de esas chicas a las que el ser tan seductoras no trae más que complicaciones.

En contra de lo que se dice, aquí, la muchacha, que, como todo bicho viviente, quiere medrar en su trabajo, no corre con la blusa desabrochada tras los hombres con corbata que toman las decisiones importantes. Es al revés: son los mandamases los que babean tras ella y quieren exhibirla a su lado en público y disfrutarla en privado. ¿Cómo sospechan ustedes que será en la vida real?

El argumento está basado en un suceso que ocupó los periódicos neoyorquinos en el siglo XIX: un riquísimo arquitecto de Manhattan murió a manos del marido de su amante, una actriz de varietés. Chabrol transforma al arquitecto en escritor y a la cabaretera, en presentadora de la tele. Como veis, pocos cambios se necesitan: la historia, siglos después, permanece intacta.

Ya digo que Chabrol trata con un poco más de simpatía a su protagonista, pero, en realidad, no perdona a nadie: ella tampoco es un ángel, aunque el verdadero demonio, the real enemy, es, para Chabrol, la alta burguesía de provincias. Se ensaña verdaderamente con ella, hace de sus miembros un retrato caricaturesco, deliberadamente exagerado, vacuo y teatral. Al respecto debemos recordar que, para los franceses, "provincias" es todo lo que no es París, incluida la segunda ciudad más grande el Estado, Lyon, que es donde se desarrolla esta historia.

A pesar del color rosa del cartel, ésta es una película negra, pero de pesimismo, casi desagradable, que supera el discurso habitual, repetitivo y cansino sobre las apariencias, mediante el simple recurso de instalarse en ellas con una puesta en escena artificial, distante, irónica, cruel. Sólo cabe un poquitito de esperanza en la media sonrisa final de la muchacha, pues, gracias a la magia, sobrevive al serrucho que la parte en dos.


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lunes 21 de abril de 2008

El año en que llegó el crack


Fue en 1988 cuando la mafia rusa llevó a las calles de Nueva York un sustituto barato y exitoso de la heroína. El índice de criminalidad de la ciudad era entonces un 73% más elevado que la media nacional y Rudolf Giuliani tuvo que tomar cartas en el asunto.
En ese año se desarrollan los hechos de La noche es nuestra, una peli que tiene cosas buenas, cosas malas y cosas que empiezan bien y empeoran. Voy primero con las malas.

No me gusta la prescindible recreación cervantina de la fuerza de la sangre y me toca especialemente las narices la exaltación hagiográfica de la policía de Nueva York, que aquí tiene un retrato monolítico, sin fisuras: son buenos, honrados, trabajadores, rectos... Unos santos varones, vamos, porque son todos hombres.

Empieza bien y empeora el retrato de las relaciones entre los dos hermanos del cartel. Bobby (Joaquin Phoenix) es el hedonista y Joseph (Mark Wahlberg) el honrado hasta el bostezo que reprocha públicamente a su hermano la vida "disipada" que lleva, pero en el fondo le envidia con la bilis, sobre todo cuando se echa una novia detonadora (Eva Mendes). Hasta ahí, ya digo, todo bien. Pero cuando Bobby se convierte cual Pablo de Tarso al caer del caballo (otra vez la hagiografía) y ambos se reconcilian, tiene lugar una escenita final almibarada que da un poco de vergüenza ajena.

Lo bueno de la peli es la banda sonora (una gozosa selección ochentera: Blondie, Bowie, The Clash, Dexys Midnight Runners...), la recreación de ambientes de una época en la que "nada parecía tener consecuencias" (Mendes dixit), la lluvia, una falsa tormenta muy vistosa y, sobre todo, una originalísima y claustrofóbica persecución en coche. A mí particularmente me aburren las persecuciones de autos. Cuando salen en el cine, aprovecho para cerrar un ratito los ojos. Pero con ésta no pude.

Si existe un subgénero policial neoyorquino, que puede que sí, esta peli entra ahí de lleno, porque es también un canto de amor al Nueva York de los 80 y fotografía con primor sus barrios, sus edificios, las calles de Brooklyn, las noches discotequeras; todo con una especie de sombra melancólica, o melancolía sombría, y con mucho estilo.


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jueves 10 de abril de 2008

Ser infeliz en París


En París no es siempre primavera. Exactamente una vez al año es invierno, hace frío, los corazones se hielan y los personajes de las películas llevan en los hombros unos montoncitos de nieve falsa.

Son infelices porque se sienten solos. Algunos creen que una pareja, un amor, los sacará de la apatía e intentan citas a ciegas por Internet. Entre ellos se teje, como explica el propio Resnais, una tela de araña entre dos arbustos, cubierta por el rocío de la noche.

Todos son creíbles menos Charlotte. Con ella Resnais ha querido hacer una caricatura, un monigote ridículo que, sin embargo, nos deja algunas escenas simpáticas con su chifladura de cristiana ferviente y allumeuse manipuladora.

Todos manejan sus Asuntos privados en lugares públicos y hablan de amor en bares y oficinas, en decorados a veces voluntariamente feos e inhóspitos, en zooms trasnochados, en planos que dejan ver la mentirijilla del escenario.

En fin, que, aunque parezca mentira, se puede ser infeliz en París. Pero quizás sólo cuando nieva.


Una notita final sobre traducción. No he tenido ocasión de ver el filme en versión original y la traducción chirriaba un pelín, incluso en la pronunciación de nombres franceses. En cuanto al título, la obra dramática original de Alan Ayckbourn se titulaba Private Fears in Public Places, pero Resnais quiso que su película se titulara Coeurs (Corazones). En castellano ha recuperado curiosamente la literalidad del original.


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lunes 7 de abril de 2008

Narrativas

Ya podéis leer el número de abril-junio de esta revista, hija (¡ya tiene dos añitos!) del trabajo y la dedicación de Magda Díaz-Morales.
Magda es tan amable que incluso ha tenido a bien publicarme un cuentito. Yo se lo agradezco de corazón.
La revista trae también un ensayo de nuestro amigo Alfredo Moreno Escalones y un relato de nuestro leonés favorito, Antonio Toribios.
Que la disfrutéis.


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jueves 3 de abril de 2008

Alhóndiga y literatura


La Alhóndiga es este bonito edificio de Bilbao que os he puesto en la foto, está al ladito de mi casa y lleva años, años y años en obras. Como su nombre indica, antaño fue un almacén de vinos y hoy se está convirtiendo en un centro multidisciplinar. En su página oficial encontraréis más información sobre este macroproyecto que me va a animar mucho el barrio.

La cosa es que durante años La Alhóndiga ha sido para mí una grandísima molestia: obras interminables, aceras suprimidas, calles estrechadas, ruidos, grúas que se balanceaban peligrosamente cuando había temporal, tráfico de camiones, vallas provisionalmente permanentes, movedizas e ubicuas... Pero todo llega y por fin veo la luz al final del túnel y un poco de meneo en forma de iniciativa literaria.

Del 15 al 27 de abril van a celebrar el festival Gutun Zuria (Carta blanca), sobre literatura epistolar. Van a participar escritoras y escritores como Juan Bas, Espido Freire, Jesús Ferrero, Toti Martínez de Lezea, Miren Agur Meabe, Vicente Molina Foix, Edo Popovic, Jordi Sierra i Fabra y Pedro Ugarte.

También va a haber exposiciones de cartas de escritores, cine (entre otras, veremos las pelis Carta a una desconocida , de Ophüls y Carta a tres esposas de Mankiewicz), teatro con la compañía Gaitzerdi y música y poesía con Mikel Urdangarin y Kirmen Uribe.

Eso sí, como las obras no están acabadas, todo esto no se va a hacer en La Alhóndiga, sino en el Aula de Cultura de la BBK de la calle Elcano. En fins.


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martes 25 de marzo de 2008

No es peli para miedicas


Ya sabéis de cuál hablo, de la de los señores Coen y el señor Bardem. Qué mal rato me hicieron pasar entre todos, qué mal rollo da el Anton Chigurh con ese flequillito y ese laconismo estremecedor, cuánto habría dado por oírle en versión original.

La peli me dejó mal cuerpo desde el comienzo: los secarrales de Nuevo México son mal lugar para agonizar con un disparo en el vientre. Nadie retira los cadáveres y allá se descomponen, escena tras escena, cada vez con peor aspecto.

La voz en off del poli viejo, fatigado, nos suena abrumada por todo lo que ha visto y vivido, y por lo que vivió su padre, su tío, que nadaron entre violencia fronteriza y se ahogaron en ella. El hombre, Tommy Lee Jones, se lamenta durante todo el filme de la barbarie vieja y nueva, feroz, desacostumbrada, algo que ha conocido siempre, pero que no deja de superarlo. Esta idea de la violencia no la comparto y se la tengo leída a Mankell, pero no hace falta decir que de labios de Tommy Lee Jones suena todo mucho menos pretencioso, mucho menos casposo, más verdadero y con un puntito socarrón que siempre se agradece.

Y el Anton Chigurh, que no sé yo por qué lo pusieron de secundario cuando es la estrellona de la película y en este cartel yanqui que os pongo aparece en primer lugar. Es un asesino peculiar (¿psicópata?, ¿muy profesional?), matón y matador de profesión y vocación, y hasta de palabra. Un tipo que disfruta matando a todo tipo de seres vivos. Una se pasa el metraje deseando que lo liquiden de una vez, para quedarse tranquila. Pero no. El tipo sólo se aleja cojeando por una linda calle de barrio residencial. Anda por ahí suelto y el sheriff sabe que se lo volverá a encontrar.

Tras tanta negrura y sangre, llegué a casa y fui incapaz de coger nada criminal, así que me refugié en el libro de Alorza "Manual de uso del blog en la empresa", porque me han asegurado que no muere nadie.

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martes 11 de marzo de 2008

Éramos pocos y parió Sicilia


Lo que me faltaba. No tenía yo poco entretenimiento con toda la fauna fan del género negro que pulula por la red y vienen dos locos y dos locas a darme más pasto.

Han fundado estos cuatro El Clan de los Sicilianos y se proponen, según dicen, más que nada, divertirse y divertir al personal. Seguro que lo consiguen.


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martes 29 de enero de 2008

La vida caramelizada


Afuera hay guerra, una ciudad destartalada, un tráfico infernal, la hipocresía del choque entre el sistema oriental y el occidental, leyes férreas que asfixian a las mujeres, clínicas en las que te remiendan el himen, hombres que abandonan o engañan a sus esposas con otras más jóvenes y que exigen de éstas disponibilidad total. Hay hoteles feos y sucios y aparcamientos infames para los amores prohibidos. Hay terror a envejecer, a no ser seductora nunca más, a no vivir jamás un amor como el de las películas, a defraudar a la familia y a la religión. Hay dependencia emocional y resignación a una existencia programada.

Pero en el salón de belleza Si Belle penetra la dulce luz anaranjada de Beirut. Cristianas y musulmanas, jóvenes, maduras y ancianas, solteras, divorciadas, casadas y viudas, homosexuales y heterosexuales, cuerdas y locas, perfectas e imperfectas se ayudan, se protegen, se cubren el cuerpo de caramelo, de tejidos brillantes, de fulgurantes baratijas; se maquillan el rostro, se pintan las uñas, se rodean de flores y coloritos y esparcen sangre de paloma; todo para que la realidad sea otra.

Es su forma de ganar la guerra: con disparos de caramelo.

Caramel es la ópera prima de Nadine Labaki, directora, guionista y actriz libanesa. Recibió el Premio del Público y el de la Juventud en el pasado Festival de San Sebastián y es la candidata del Líbano al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Se rodó en Beirut con actrices no profesionales.


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miércoles 23 de enero de 2008

Los crímenes de Oxford

Tenía yo muchas ganas de ver esta película. Casi todo lo de Álex de la Iglesia me ha gustado siempre: el guión sólido de El día de la bestia y sus zarpazos antifascistas, el terrorismo vecinal de La Comunidad, la ternura hacia los perdedores de 800 balas... Además, mis ganas venían alimentadas por un blog, Blasfemando en el vórtice del universo, en el que Álex contaba cómo se iba cocinando la película y otras cosas más caseras, como que su hija pequeña se ponía enfermita y tal.

Si a todo esto le añadimos que la peli era de crímenes y tenía un reparto de estrellitas, tenemos como resultado que allá me fui yo de cabeza al cine el día siguiente al del estreno. Y sucedió que vi la peli y apenas reconocí a Álex.

Lo reconocí en Hitchcock, que está por todas partes, y en el licenciado en Filosofía que es De la Iglesia, pues los matemáticos de Oxford que protagonizan el filme van y vienen de Wittgestein a Pitágoras, con diálogos a ratos más indescifrables que los de House.

No lo reconocí, en cambio, en la hechura de género-género, muy profesional y de encargo, pues, además de en la dirección, Álex "sólo" ha intervenido en la transformación en guión de la novela de Guillermo Martínez. Tampoco supe apreciar, ni en lo visual ni en lo verbal, rastro de su sarcasmo, de su humor negro, de la mala baba que se gasta y que me gusta.

Me sedujo especialmente la escena final, ésta sí obra de De la Iglesia, rodada en la sala de copias del Victoria and Albert Museum. Uno de los protagonistas, Seldom, lo define como el lugar más sincero del mundo, porque se sabe de antemano que todo lo que alberga es falso. Y es cómodo resignarse a la mentira y no afanarse continuamente por buscar y demostrar la verdad.


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martes 8 de enero de 2008

Impostura (IV)

Suele suceder: te pasas la vida sin reparar en algo y, una vez que lo haces, se te aparece por todas partes. Eso me está ocurriendo con la impostura: me paré a reflexionar dos minutos sobre el asunto, parí tres capítulos (I, II y III) y ahora me encuentro impostores en el café con leche.

A Christopher Rocancourt me lo he topado en el Vanity Fair de noviembre. No conocía su existencia, pero llego tarde: hay abundante material sobre él en la red, también circula por ahí un reportaje televisivo que no he visto, y hasta tiene web propia: http://www.rocancourt.com/.

Os resumo su edificante historia. Rocancourt es hijo de una prostituta y un alcohólico. Se crió en un orfanato de Normandía. De allí pasó a las calles de París y de París a Rodeo Drive. En California se hizo pasar por el millonario playboy Cristopher Rockefeller y timó a montones de americanos: les vendía casas que no le pertenecían y los convencía para que invirtieran en cosas inexistentes, claro. También se hizo pasar por estrella de cine, boxeador, hijo de Sofía Loren y sobrino de Dino de Laurentiis.

Lo arrestaron en la Columbia Británica en abril de 2001. En la cárcel concedió entrevistas a a 60 Minutes y The New Yorker y se convirtió en una celebridad en Francia, donde, al parecer, hacía mucha gracia que un paisanito pobretón hubiera tomado el pelo a americanotes forrados de pasta.

En 2003 escribió un libro, Yo, Cristophe Rocancourt, huérfano, playboy y presidiario, un exitazo de ventas en Francia.

Lo juzgaron, lo declararon culpable, pasó cuatro años en una cárcel de Pennsylvania y fue enviado a Francia en 2006. En París lo recibieron como a una estrella, concedió entrevistas a un montón de medios e incluso se habló de comercializar una línea de moda que llevara su nombre.

Escribió otro best-seller, Mis vidas, y un tercero: Estafas. Historias reales. Hoy vive en París; tiene esposa (una ex Miss Francia y conejita de "Playboy"), hija, agente de prensa y, como ya he dicho, web propia (fea que te mueres; no os perdáis a su señora, bien guapa, medio en bolas).

Se habla también de una película sobre su vida con Edward Norton y Heath Ledger.

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domingo 6 de enero de 2008

American Gangster

Cuando yo era pequeña, reinaba en mi barrio y alrededores un traficante de drogas que se llamaba Medina. Medina era alto, moreno y guapo. Llevaba el pelo un poco largo y rizado y sonreía mucho, con una dentadura perfecta. No se compraba la ropa en Barakaldo ni en las Siete Calles, sino en Londres y en Ibiza. Montaba en una enorme y destelleante moto plateada y siempre estaba rodeado de las muchachas más estilosas y bellas. No me extraña nada que muchos chicos quisieran ser como él. Medina triunfó durante unos años y luego lo asesinaron en un ajuste de cuentas.

Me he acordado de Medina cuando he leído unas declaraciones de Cuba Gooding Jr. sobre los traficantes neoyorquinos de principios de los setenta: "Eran auténticas celebridades, como hoy lo son los actores y los deportistas." Cuba Gooding Jr. interpreta precisamente en American Gangster a uno de esos capos ostentosos y ávidos de gloria mediática. Nada que ver con Frank Lucas, el protagonista que hace Denzel Washington, hombre discretísimo que empezó a buscarse la ruina por presentarse hecho un pincel en el mítico combate entre Mohamed Ali y Joe Frazier.

Frank Lucas era un monstruo asesino en los negocios y un hijo modelo, amante esposo y protector hermano con su familia. Justo lo contrario del poli Richie Roberts (Russell Crowe), su perseguidor, que era un funcionario honrado hasta el ridículo y un cabroncete como padre y marido.

El filme está basado en hechos históricos bastante conocidos, así que no os destripo nada si os cuento que el poli bueno consigue encarcelar al gánster malo, con lo que la heroína cambia de manos en las calles, todo sigue igual y decenas de miles de personas (Richie las nombra en la película: abogados, jueces, fiscales, policías, agentes especiales, trabajadore sociales...) conservan sus empleos.

Lo único que cambia es que, cuando Lucas entra en la cárcel a mediados de los setenta, se oye funk, r&b, blues y soul, y cuando sale, ya en los noventa, rap y hip-hop.


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lunes 17 de diciembre de 2007

Por su culpa

Por ella tengo abandonado a Camilleri, a mi adorado Jonquet (pobre Thierry, también Almodóvar lo ha abandonado), a Fred Vargas, a Grafton. Por ella está Ian Rankin muerto de risa y criando polvo en una esquinita de la mesanoche.

Ella llena mis tardes, mis noches y mis viajes en metro, en dura pugna con los sudokus y El Nervión. Ella ocupa mi mente, mis manos, mi impresora y mi pantalla; desde octubre, nada menos.

Ella se llama Doris Dörrie. Es escritora y cineasta. Atractiva que te mueres; guapa a rabiar. Tiene 52 años. Nació en Hannover. Ha escrito novelas, libros de relatos, guiones, ha trabajado también para la televisión, ha dirigido ópera, ha sido actriz y ha firmado unas cuantas películas, entre ellas la famosísima Hombres, hombres, verdadera pieza de culto en Alemania.

Me tiene abducido el seso porque desde octubre intento descifrar uno de sus libros de relatos: Bin ich schön? (¿Soy guapa? - Ya te he dicho que sí, pesada). El libro es el de la foto. La portada muestra Jeune femme en blanc, fond rouge, de Henri Matisse, y es verdaderamente deliciosa.

El libro, por dentro también (lo que he conseguido entender, al menos), me gusta mucho. Contiene historias mordaces, cotidianas y surreales, ligeras, originales, frescas. Parece que vagan por la insustancialidad y de repente, ¡pum!, te estrellan contra la transcendencia. Nunca sabes a dónde te van a llevar.

Dörrie es divertida, sorprendente, muy creativa con el lenguaje, sobre todo con la adjetivación, y muy crítica con la hiperperfecta y supercivilizada Alemania contemporánea; al respecto defiende una interesante tesis: que las carencias encubiertas por el bienestar económico se cubren con y gracias a culturas extranjeras.

En fin, que llevo más de dos meses atrapada en sus cadenas y apenas he sobrepasado la mitad del libro. Ánimo, Noe, que de esto se sale, me dicen las personas que me quieren. Organizaré una fiesta cuando acabe.


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miércoles 28 de noviembre de 2007

"El cine está muerto"

Eso soltó por la boquita Peter Greenaway el otro día en Bilbao. Recorto, pego y copio por el morro sus declaraciones en El Nervión:

El cine de hoy en día no es una experiencia muy social. Nos aísla del resto del mundo y nos obliga a visionar una historia en completa oscuridad, cuando el ser humano no es un animal nocturno, mirando en una sola dirección y sin movernos durante unas dos horas. Es un juego absurdo y estúpido.

Según esto, tampoco sería humano leer tumbado en la cama por la noche, ¿no? En fin, sigamos. Greenaway defiende el cine no narrativo frente al estándar, que sólo nos cuenta cuentos. Hay que buscar nuevas maneras de explorar lo audiovisual, que cada vez que veamos una creación sea algo diferente y que esté centrado en las imágenes. ¿Quién ve ahora cine mudo? Nadie y, sin embargo, estuvo muy presente durante treinta años. Lo mismo pasará con el cine que conocemos actualmente: desaparecerá y eso ocurrirá ante nuestras propias narices.

Las nuevas tecnologías han permitido democratizar el cine, que antes estaba en manos de una élite. Apuesto por crear piezas para teléfonos móviles y para Internet.

Así pues, proyecta una película para Second Life: los espectadores podrán participar en las tramas y hablar con los personajes.

¿Y qué demonios hacía Greenaway en Bilbao? Pues visitar la XX Exposición Audiovisual, organizada por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), en la que es artista invitado. La muestra se puede ver hasta el 15 de diciembre en la sala de exposiciones del BBVA en la plaza San Nicolás de Bilbao. Esta sala está en un palacete del casco antiguo de la ciudad; merece la pena ir a verlo, expongan lo que expongan.

También hizo Greenaway dos cositas más: ofreció un espectáculo audiovisual titulado No TV en la sede de EITB (Euskal Irrati Telebista, radio y televisión autonómicas vascas) y se pringó hasta los ojos diciendo que el "Guernica" de Picasso está en un lugar equivocado, que debería estar en Bilbao y que piensa hacer algo al respecto. Pues a ver qué pasa.


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lunes 26 de noviembre de 2007

El sueño de Cassandra

Por fin tuve ocasión de ir a ver lo último de Allen. Andaba yo desconcertada por las críticas venenosas (el ABC la vapuleó) y las valoraciones negras que he leído de esta peli. Pero me conozco: yo voy a ver a Woody arrastrada, rendida, seducida de antemano. Quien espere un análisis certero o una crítica cerebral y objetiva, que cambie de blog.

Aunque el film entero fuera un fiasco, que no lo es, sólo el trabajo de Colin Farrell como trágico antihéroe proletario ya lo salvaría. Pero hay más: está la culpa, que en "Delitos y faltas" parecía ser sólo patrimonio de los católicos (¿tú también, Woody, judío mío?), y la tragedia, más griega y azarosa que nunca, que se huele, se ve venir; Casandra la anuncia, pero no la detiene.

Está el humor corrosivo de quien no se deja deslumbrar por el oropel y sabe que en realidad esconde porquería. Está el antiguo guionista de televisión que no puede evitar meter un chiste en la situación más angustiada. Está la impostura (¡otra vez!) cotidiana del quiero-y-no-puedo. Está la música de Philip Glass y el hermoso color atlántico de Londres.

Para acabar, tres regalitos. Uno, para que no os pase como en la peli a Ewan McGregor, lo que dice la Wikipedia de Casandra. Dos, lo que escribió sobre el film el amigo Cacho de pan. Y tres, el tráiler de la película:
http://www.youtube.com/watch?v=omTIotcf9K4

Que lo disfruten.


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martes 13 de noviembre de 2007

Leones por corderos

Para qué os voy a engañar: a mí Robert Redford me cae bien de siempre. Me enternece como guapo que está harto de ser guapo y se empeña en hacer cosas que no hacen los guapos, como dirigir filmes políticos y crear un festival de cine independiente.

Así que fui animosa a los cines Capitol a ver qué nos contaba Redford de su país y, mira tú por dónde, vino a coincidir con Eco: "Roma se quema" dice su personaje; esto es, el imperio se tambalea, se precipita cuesta abajo y a toda leche hacia el tercermundismo, envía a sus mejores corderitos al matadero y al resto lo anestesia con consumismo y entertainment.

No se libra nadie. Hay estopa para todos: para los fieros cachorros republicanos (¡qué miedo dan Cruise y su cinismo!), para las ex progres poderosas que tienen que ganarse las lentejas (correcta y creíble Streep) y para los intelectuales que creían tener mucho que decir pero desperdiciaron su vida controlando la asistencia a clase de niñatos.

Quizá salve Redford de la quema a los esforzados muchachos de minorías raciales que se parten el alma por llegar a la universidad y luego, por puro idealismo, lo dejan todo para alistarse en el ejército y caer en el mismísimo infierno de Afganistán. Pero no, yo creo que ni ellos se salvan, por mucha musicona épica con violines arrebatados y patachón chin chon que nos ponga en la escena cumbre, pues otras escenas más descarnadas nos hablan luego de la inutilidad del sacrificio.

En fin, al guión le sobran algunas líneas de diálogo insustancial, no del otro, y ciertos juegos dialécticos exquisitos. Préstenme atención, para acabar, al retorno de la traducción directa de rotulados.

Nota tonta y última. Por ser buena y quedarme a ver los títulos de crédito hasta el final, me enteré de que Cruise vestía de Armani. Y por llegar pronto, vi el tráiler de "Aliens vs. Predator 2".


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martes 6 de noviembre de 2007

Ha vuelto a ganar

La película danesa Cómo librarse de los demás, de Anders Ronnow Klarlund, se llevó el premio del público en la XVIII Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Leed la noticia en Yahoo.

Como ya contamos aquí hace unos meses, esta misma peli ganó el primer premio del FANT (Festival de Cine Fantástico) de Bilbao, que en 2007 ha celebrado su edición número trece.

El filme, desde luego, es excelente, pero ¿no hay más?

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martes 23 de octubre de 2007

Impostura (y III)

Contábamos antes de ayer la atribulada vida de Jean-Claude Romand y ayer, que Emmanuel Carrère se había servido de toda esa materia literaria bruta para pulir una interesante novela.



No mucho después, en 2001, saltó a las pantallas la primera película basada en la historia de Romand: L'Emploi du temps, de Laurent Cantet, que se tomaba algunas lícitas libertades con respecto a los hechos. Así, al protagonista lo despedían de su trabajo y acababa por confesar la mentira a su esposa.

Un año más tarde, Nicole Garcia permaneció fiel al texto de Carrère y presentó en Cannes El adversario, construida como un flash back desde el día que Romand pasó solo en su casa después de haber cometido los asesinatos. Es una película glacial, opaca e inquietante que no muestra sangre ni violencia.

También en 2002 hubo una tercera película basada en la historia de Romand: la española La vida de nadie, ópera prima de Eduard Cortés. Cortés traslada la acción a Madrid, convierte al personaje principal (estupendo José Coronado) en economista del Banco de España y hace que su engaño se tambalee al enamorarse de una joven, enamoramiento que será lo único verdadero en su vida en muchos años.

Un impostor mucho más simpático que Romand fue Frank W. Abagnale Jr. Todavía no había acabado el instituto y ya se hacía pasar por piloto en una compañía aérea. Luego se convirtió en médico, abogado y profesor de universidad, mientras cobraba millones de dólares falsificando cheques. Abagnale no era un mitómano ni un enfermo, sino un caradura, un sinvergüenza que se tomaba la impostura como un juego y se divertía fingiendo.

Abagnale publicó su autobiografía, Atrápame si puedes, en 1980, y con ella Spielberg nos hizo una película en 2002, con Leonardo Di Caprio y Tom Hanks.

Y acabamos este repertorio de imposturas con una novela de Santiago Gamboa que se titula precisamente Los impostores. Varias personas que desean ser lo que no son, viven una peripecia detectivesca en China. Es la historia de un gran malentendido, con intriga, humor e ironía. Mirad lo que dice Gamboa sobre el asunto que nos ocupa: No creo que la impostura sea mala. Es parte del ser humano, todos vivimos dando imágenes de nosotros mismos que no se corresponden con la realidad. Cuando hablamos de nosotros mismos, todos somos buenos, tolerantes, justos...


Todo nace de la insatisfacción que nos provoca nuestra vida real frente a lo que quisiéramos que fuera nuestra existencia. En el principio siempre estuvo el fracaso. Hasta Don Quijote fue un gran impostor que quiso construir otro mundo y transformarse a sí mismo.

Truman Capote lo expresa triste y claramente: ... tragedia: el destino que aguarda a todos aquellos que rechazamos nuestra propia naturaleza e insistimos en ser algo distinto de lo que somos.



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domingo 14 de octubre de 2007

Promesas del Este

David Cronenberg (canadiense) siempre ha hecho un cine incómodo, retorcido y desasosegante. Vamos, que nunca se ha propuesto dirigir pelis para hacernos felices. Tampoco era precisamente ésa su intención en este filme, Promesas del Este, que trata básicamente de la mafia rusa internacional y tiene escenitas que te dejan sin resuello, pero, por si fuera poco, leo unas declaraciones del guionista, Steve Knight (inglés), en las que dice que ¡ha suavizado la realidad! Pues no quiero ni imaginármelo.

El personaje central centralísimo es el que hace Viggo Mortensen (neoyorquino), que está que se sale con este ruso espeluznante, complicado, enigmático, cool (atención al vestuario y a su ausencia: ¡cuarenta y tres tatuajes!) y súper macarra. Da casi más miedo todavía Vincent Cassel (francés); Cronenberg le saca un buen partido a su físico impresionante y difícil en un papel de niño de papá psicopatilla, borrachuzo y tarambana, uno de esos herederos débiles que acaban por destruir los imperios que con tanta sangre han construido sus padres y abuelos (de madres y abuelas ni hablamos, porque no pintan nada). El papá querido es Armin Mueller-Stahl (alemán), que borda estos tipos encantadores y afables por fuera, brutales y podridos por dentro.

Frente a ese mundo de las tinieblas está la gente normal, las buenas gentes que sólo por desgracia, miseria o casualidad se topan con lo criminal. En este lado están Naomi Watts (mi tocaya australiana), a la vez frágil y corajuda; su tío, el ruso Stepan, interpretado por el realizador Jerzy Skolimowski (polaco) ; y su madre, la siempre impecable Sinéad Cusack (irlandesa).

Me fastidia enormemente no haber tenido ocasión de ver Promesas del Este en versión original, porque se recrea en el Londres de los inmigrantes, el que no solemos ver los turistas, donde se hablan decenas de lenguas diferentes y cada grupo humano tiene también su propia atmósfera, su color. Leo que Cronenberg trabajó con tres asesores de diálogos. Así me gusta, David, que los lingüistas sirven para algo. Con todo, el doblaje está, como casi siempre, a un nivel muy digno y se esmera con el ruso.

Por sacarle algún defectillo, diré que chirría un poco el final casi feliz (aunque mis nervios lo agradecieron, después de tanto padecer) y que la voz en off de la chica muerta resulta demasiado empalagosa y patética.

Acabo. La organización mafiosa de la que habla esta peli se llama Vory V Zakone ('hermanos ladrones', más o menos), existe de verdad y se dedica a traficar con seres humanos previamente esclavizados.

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viernes 12 de octubre de 2007

Vantage Point

Me entero por Unantonio de que esta peli ist coming soon.

Os cuento: resulta que el presidente de los EEUU va a Salamanca (sí, sí, a Salamanca, Spain), en plena Plaza Mayor le pegan un tiro (¿dando ideas?) y no veas la que se monta por semejante bobada.

Están en el ajo mi adorada Sigourney Weaver, Dennis Quaid, al que también tengo aprecio, Forest Whitaker, William Hurt, Matthew Fox el de Perdidos, y Eduardo Noriega, que pone el toque racial-sureño-subdesarrollao, y no lo digo por él, válgame el cielo.

El director es Pete Travis, que no tiene un currículum muy allá.

Echad un vistazo al official site. Dará que hablar, seguro. Yo iré a verla porque me hace gracia la visión que tienen los yanquis de sus colonias de ultramar.

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