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lunes 7 de julio de 2008

Párrafos selectos de Kinsey Millhone


Ya os he contado mil veces que una de las cosas que más me gustan del Alfabeto del Crimen de Sue Grafton (en la foto) es su protagonista, la simpática detective Kinsey Millhone.

Kinsey, además de protagonista, es narradora. Nos cuenta sus peripecias en primera persona y, entre carrera y titoteo, suele intercalar amenas reflexiones sobre su modo de ver la vida. Como no tiene pelos en la lengua, yo me divierto enormemente con su descreimiento y su desapego a muchas convenciones.

Sólo en "F de fugitivo", que acabo de releer, ya nos deja una buena colección de párrafos envenenados. ¿Queréis leer algunos? Os los clasifico por temas.

Kinsey y la familia:
De pequeña no tuve tiempo de saber lo que era una familia y
cuando tengo una a tiro me distancio para observar mejor sus costumbres.
(...) Se habla de familias "desunidas", pero yo no he conocido otras. Mi
orfandad ganaba en atractivo a cada minuto que pasaba.


Kinsey y la religión:

La religión institucionalizada dejó de interesarme a los cinco años por
culpa de una profesora de catecismo a la que le salían pelos de la nariz y le
apestaba el aliento. (...) Lo que yo quería era otra lámina de cromos adhesivos.
Al Niño Jesús se le podía poner pelusa en la espalda, pegarlo en mitad del
cielo igual que un pájaro y que arrojara bombas sobre el pesebre.
(...) Un rasgo característico de los baptistas era que no malgastaban el dinero
de la parroquia contratando arquitectos. (...) Había vidrieras decoradas con
imágenes estereotipadas en las que se veía a Jesús con una especie de camisón
que le llegaba hasta los tobillos; si se hubiera presentado con aquella
indumentaria en el pueblo, lo habrían matado a pedradas. A sus pies se
encontraban los apóstoles, todos con la cabeza cubierta de rizos innegablemente
femeninos y mirándole con cara de bobos. ¿Se afeitaban los tíos en aquella
época? De pequeña nadie sabía responderme, cuando hacía estas preguntas. (...) June Haws interpretaba al órgano un himno que traía a la memoria las pujas económicas de las teleseries matutinas.

Kinsey y las armas pequeñas:

Los aficionados a las armas desprecian las pistolas de seis milímetros
porque creen que un arma que no abre un boquete como un puño en un tabique no
vale para nada. Que un proyectil de seis milímetros de diámetro os perfore las
tripas y veréis qué gusto da. Rebotará en el hueso como un auto de choque en
miniatura y desgarrará todos los órganos que se le pongan por delante.

Kinsey y la naturaleza:

Me revienta el campo. Lo detesto. ¿Sabéis qué es la naturaleza? Palos,
tierra sucia, raíces para tropezar, agujeros para perder pie y caerse, bichos
que muerden, bichos que pican y promitivismos sin cuento que ningún catálogo
agotaría. Y no soy la única que piensa así. Venimos construyendo ciudades desde
que Noé salió del arca única y exclusivamente para huir de tanta inmundicia. Por
eso enviamos ahora cohetes a la luna y otros lugares desiertos donde nada crece
y donde se puede levantar una piedra con toda tranquilidad sin que te salte un
bicho a la cara. Por lo que a mí respecta, cuanto antes lleguemos, mejor.

Kinsey y su condición:

El único inconveniente de ser mujer es que no hay más remedio que mear
agachada.

¿No es encantadora?


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martes 1 de julio de 2008

Ya he terminado "F de fugitivo"

Sí, me la he leído, por segunda vez, en un periquete, porque es una novela ligerísima que te transporta como una ráfaga de aire de dibujos animados.

Siempre me impresionan, y esta vez no ha sido una excepción, las mujeres en las novelas de Grafton. Kinsey, la narradora, repara mucho en ellas, pero eso no quiere decir que empatice ni que simpatice. De hecho, las trata sin piedad y en esta novela se ensaña con las mujeres decentes de pueblo pequeño que, mientras sus esposos se dedican a perseguir jovencitas y a encubrirse unos a otros intergeneracionalmente, se ocupan de mantener vivos los odios y de que las apariencias sean rosáceas. ¡Qué trabajo, señor!

Luego están también las que no huyen. Se quedan ancladas allí, en el mismo lugar donde las humillan, las arrinconan, las rehuyen, dios sabe por qué; probablemente porque no hayan conocido otra cosa y piensen que para qué marcharse, si el mundo entero es así. Y no les falta razón, porque la baja autoestima irá con ella doquiera que vayan.

También tenemos a las que no aguantan más y se largan; ahorran cuatro perras y se cogen el bus a Los Ángeles o a San Francisco. ¡Buen viaje, amigas! Pero tampoco de éstas tiene Kinsey compasión. Leed cómo describe a una de ellas:
... estaba tan delgada que parecía raquítica: hombros huesudos, un color de
cara enfermizo y un pelo estropajoso, peinado hacia atrás y sujeto con dos
pasadores de plástico. Tenía las uñas mordisqueadas hasta la raíz. Las arrugas
del suéter que llevaba sugerían que lo había cogido sin miramientos, en el
momento de salir, del montoón de ropa que sin duda tenía en el suelo del
dormitorio.

Y finalmente está la especie más dañina: la mosquita muerta manipuladora y cobarde que va acumulando dentro rencor hasta que estalla. Pero de ésta no voy a decir nada para no destripar el argumento.

Continuará.


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jueves 26 de junio de 2008

Lo predije


No os quejéis, que llevaba trece días sin escribir nada sobre Jonquet, así que he pensado que os voy a dar un poco la tabarra con lo último que ha publicado en Francia: la novelita salió en octubre de 2006, ya está también en bolsillo y se titula Ils sont votre épouvante et vous êtes leur crainte, palabras tomadas de Victor Hugo, a las que no he encontrado una traducción convincente.
El pobre libro llevaba largo tiempo en mi casa, esperando a que me librara de los alemanes y le hiciera un poco de caso. Yo me resistía, porque sé lo que sucede siempre: que cojo el libro, le echo un vistazo y ya me quedo atrapada y no lo puedo soltar. Y efectivamente, así ha sido, tal y como lo predije.

Pero también predije otra cosa. Predije aquí que Jonquet iba a escribir algo sobre lo que sucedió en las afueras de París después de que Zyed Banna, de 17 años, y Bouna Traore, de 15, murieran electrocutados cuando intentaban huir de la policía. Et voilà! Aquí está este librito, que empieza con un recorrido por Certigny, municipio de la periferia parisina que Julen ha encontrado en Google Maps, territorio de obrero para abajo, duro y gris como el hormigón de los bloques de pisos, con sus servicios públicos y sociales de presupuesto menguante, sus edificios feos e infinitamente tristes, sus grupos de muchachos que pasan el rato en la calle, mirando pasar los autos. Con la descripción de Certigny el condenao de Jonquet ya me ha robado el corazón.
Allá destinan a la protagonista, Anna, profesora recién licenciada, culta y políticamente comprometida. Pero hay otros personajes, de momento sin conexión con ella: un muchacho esquizofrénico de familia bien, otro muchacho prometedor de origen norteafricano, un funcionario empeñado en acabar con la criminalidad en los barrios pobres, varios políticos...
Como nos tiene acostumbrados, Jonquet reparte estopa por doquier: critica a los comunistas, a los conservadores, a los líderes de las comunidades musulmanas, a los de las comunidades judías, a los traficantes de drogas y seres humanos... Aquí no se libra ni alá.
Y esto no ha hecho más que empezar.


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martes 24 de junio de 2008

Detectives impares


Vagar por Internet de página en página sin rumbo ni propósito definido no suele conducir a ninguna parte, pero a mí el otro día me condujo a un artículo que escribió Mark Lawson en The Guardian en junio de 2007, es decir, hace un añito.

El artículo trata de Michael Dibdin y su última novela (End Games) con el detective Aurelio Zen, que salió en 2007. Y cuando digo última, digo última de verdad, pues Dibdin murió poco antes de que el libro comenzara a circular, con sólo sesenta años.

Pero lo que me ha llamado la atención del artículo de Lawson es que dedica varios parrafitos al asunto de la soltería de los detectives de novela. Sí, amigas y amigos: la mayoría de nuestros protagonistas no tiene pareja duradera. Lawson se centra en los británicos y nombra a Dalgleish, Marple, Morse, Poirot, Rebus y al propio Zen, claro. Yo añado a Wallander (divorciado), Milhone (dos veces divorciada), Matt Scuder (divorciado) y a Siobhan Clark (soltera). Bevilacqua también está divorciado y Chamorro, soltera. Kamenskaya tiene novio bastante fijo.
Por otro lado, están casados Jaritos y Wexford. Y con relaciones fijas discontinuas tenemos a Carvalho, a Montalbano y a Mario Conde.

Si se animan ustedes a completar la lista, prometo recopilar todos los datos en un post.

Reparen, por favor, en el hecho de que no hay ni una detective casada ni con hijos, al menos protagonista, pues como secundaria tenemos a Ann-Britte Höglund, la compañera de Wallander, que, si no recuerdo mal, creo que acaba divorciándose de su casi siempre ausente esposo. Tampoco hay ningún homosexual, ni mujer ni hombre, aunque Poirot siempre me ha parecido más gay que una camiseta sin mangas con un bolso en bandolera.

Lawson habla de razones de mercado para explicar esta soltería generalizada. Dice que estas novelas están orientadas hacia un lector que consume a PD James y a Ruth Rendell y que es más bien decorous.

A mí se me ocurre otra razón, también comercial, pero distinta: que un flirteo, un rollito, un revolconcete ocasional siempre alegra y especia las tramas, siempre genera un buen hilo, más o menos secundario, para entrelazar con el argumento principal. Y este hecho en principio festivo y gozoso, se convertiría en algo grave y clandestino en el caso de un protagonista casado y, además, no haría mucha gracia a las lectoras, que hacemos cada vez más número que los lectores.

¿Y ustedes qué piensan?


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miércoles 18 de junio de 2008

F de fugitivo


Es la última letra del Alfabeto del Crimen que ha salido en bolsillo. Nos sirve de aperitivo, para ir haciendo boca, mientras esperamos a que salga en español T ist for Trespass, que ya está en la calle en Estados Unidos, y hacemos cábalas sobre el título: ¿qué tal "T de transgresión"? Gracias, Merriam Webster.

Sea cual sea el título, seguro que es magnífico, como lo son todas las traducciones de esta serie, especialmente las de Antonio-Prometeo Moya, que es quien firma la versión en español de "F de fugitivo".

¿Y qué sucede en esta F? Pues sucede que nuestra querida detective Kinsey Millhone tiene que abandonar temporalmente su idílica Santa Teresa e instalarse en Floral Beach, sólo unos kilometritos más allá, también en la costa del Pacífico. He cogido un mapa de California, he buscado Floral Beach y no lo he encontrado como tal, así que no sé si en realidad no existe o es un trasunto de una localidad existente, como Santa Teresa lo es de Santa Bárbara.

Exista o no, Grafton , que en abril pasado recibió el premio Cartier Diamond Dagger, nos hace un retrato del pueblecito que no puede ser más real. Da exactamente la impresión del típico pueblo-pequeño-infierno-grande-olla-a-presión donde todo se cocina en la misma salsa, donde todos envejecen juntos y continúan odiándose a través de las décadas. Eso sí, con una playa preciosa.

Sí existe, en cambio, porque lo he visto en el mapa, San Luis Obispo, donde está la cárcel que Kinsey visita en tantas novelas. Allí va a para el ex fugitivo del título, uno de esos semiimpostores que me fascinan: había huido, se había inventado una personalidad y un pasado diferentes, pero lo pillaron y ahora Kinsey tiene que sacarlo del agujero.

Bueno, espero haberos interesado un poco en la novelita. La leo por segunda vez, pero la disfruto como la primera. O más. Ya os contaré otras cosas cuando la acabe.


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lunes 16 de junio de 2008

Rebus prejubilado


¡Qué mayores estamos todos! John Rebus, nuestro madero rockero favorito, se encuentra al borde de la jubilación. En la última novela que Rankin acaba de publicar en Gran Bretaña, ya lo tenemos, parece ser, en las clases pasivas. ¿Cómo será el mundo sin él? ¿Lo sucederá su compañera Siobhan Clarke, como al Wallander de Mankell lo sucede su hija?

Pero mientras llega esa última novela de las diecisiete que ha protagonizado Rebus (en español sólo hay ocho, según informa Helua), nos contentamos con Nombrar a los muertos, que se publicó en noviembre pasado. Sin ser especialista, ni mucho menos, en Rankin ni en Rebus, diría que esta novela tiene una estructura muy similar a la que leí a principios de año, En la oscuridad: empieza con varias muertes en apariencia inconexas que acaban enlazadas por retorcidos vericuetos.

Me gusta de esta novela la liazón con la actualidad, que Rebus y Clarke investiguen hechos imaginarios sumidos en lo que de verdad sucedió en julio de 2005: la reunión del G8 en Escocia y las bombas en el transporte público de Londres el día de San Fermín. Eso hace que al texto de la novela se unan nuestros propios recuerdos en una forma de interactividad muy productiva y muy creativa.

Siento muchísimo tener que decir que la traducción es bastante flojita. Por empezar por la portada: "La novela más excelente de Rankin." ¿Se puede ser más excelente o menos excelente en español? Y por citar otro ejemplo: hay un personaje que unas veces es "concejal" y otras, "consejero". Me veo, pues, obligada a hacer un llamamiento. Señoras y señores que cortan el bacalao en RBA: un tocho de novela así lleva su tiempo. Hagan el favor de dar un poco más de margen a los traductores, por el amor de Dios. Y pagarles algo más tampoco es tirar el dinero, sino mejorar enormemente el producto. He dicho.

Nada más. Espero leer vuestras opiniones, si la habéis leído, y otra cosa: ¿no se parece el tío de la portada un montón a Antonio Banderas? ¿O son imaginaciones mías?


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jueves 12 de junio de 2008

Ad vitam aeternam (2)


Esta novela se parece un poco a Abierto hasta el amanecer, la peli de Robert Rodríguez. Empieza con los conocidos ambientes marginales de Jonquet, su crítica social, y poco a poco va tornando hacia lo fantástico, que queda perfectamente integrado en el relato.

Jonquet nos lleva otras veces a asilos, manicomios u hospitales especiales. Esta vez toca el rollo carcelario. Se descuelga con fríos y lacerantes datos sobre la población penitenciaria francesa y se fija especialmente, una vez más, en la fauna funcionaril. Su experiencia coincide con la mía al distinguir entre estos especímenes humanos a, uno, quienes se rompen la cornamenta por voluntad de servicio; dos, a quienes, mil veces rota, se lamen las heridas y repiten "nunca más" y, tres, a quienes, envilecidos desde no se sabe cuándo, esparcen bilis sobre las otras dos especies.

También hay un huequecito para dar caña a las clases altas, concretamente a quienes, bajo atuendos convencionales, tienen el cuerpo charcuteado de piercings, frecuentan sesiones de branding y meten un pie en el mundo sordidísimo de la prostitución "de lujo".

Y luego llega la muerte, que ocupa un buen puñado de párrafos, más o menos poéticos: la muerte es un doble descarnado de nosotros mismos, una nebulosa oscura replegada sobre sí misma, un agujero negro que estudia todas las formas de vida, una coleccionista de mariposas...

Hacia el final se juntan la crítica social y lo fantástico en los labios de un personaje irreal que hace negros augurios sobre el futuro del género humano:
Creo que veré cómo desaparece la humanidad; al menos en su forma actual. Con tanta manipulación sobre su descendencia, a ninguna mente lúcida le pueden caber dudas sobre el pronóstico. La humanidad ha programado cómo sobrepasar sus propios límites. Será dentro de algunas décadas; quizás menos, pues la aceleración es prodigiosa.

Como veis, es una novela en la que cabe de todo.


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miércoles 11 de junio de 2008

Ad vitam aeternam (1)


En Ad vitam aeternam Thierry Jonquet se atreve con un género peligroso y poco cultivado, tan poco cultivado que quizás ni exista: el negro fantástico contemporáneo, con algunos toques góticos.

Así y todo, Ad vitam aeternam (en adelante, Ava, como uno de los personajes de la novela) se parece a otras novelas de Jonquet. Se parece a Tarántula en su componente de irrealidad, los escenarios fantasmagóricos y los personajes obsesionados con la venganza y con su dolor. Se parece a Mon vieux en el callejero preciso de París, ese recuento minucioso de calles y plazas que en Ava coincide con el de Moloch: los alrededores del canal Saint-Martin y el bassin de la Villette. Y se parece a Le Manoir des immortellles en el asunto central: la muerte y la inmortalidad.

Ava tiene, pues, mucho de Jonquet y mucho también de original: defiende la tesis de que la inmortalidad no merece la pena y en eso viene a coincidir con un bonito relato breve de Leonhard Thoma que se titula Als ich unsterblich war (Cuando fui inmortal). Fijaos en el parecido con el título de la traducción alemana de Ava: Die Unsterblichen, literalmente Los inmortales.

El protagonista del relato de Thoma es un hombre con la capacidad de decidir sobre su propia muerte, que desea por fin morir. Harto de vivir mil vidas, acaba encontrando la repetición insulsa, acaba anhelando el tiempo limitado, porque la fugacidad lo convierte en algo importante, crucial. Si no, todo es banal.

Y, para no hacer una entrada demasiado larga, voy a dejar lo que me queda por decir para un segundo capítulo. Hasta lueguito.


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sábado 7 de junio de 2008

¿Lo pillaré en alguna feria?


Con Jeffery Deaver, Lawrence Block, Harlan Ellison, Patricia Highsmith, Tony Hillerman, John D. MacDonald, Steve Martini, Robert Bernard, Robert Bloch, Max Allan Collins, Erle Stanley Gardner, Sharyn McCrumb, Sara Paretsky, Ruth Rendell, James M. Cain, Reginald Hill...
¿Se os ocurre algo mejor para leer en el veranito?
Y no me dan nada por la propaganda.


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viernes 23 de mayo de 2008

Otra lista

La del Daily Telegraph, un poco diferente de la del London Times, pero con los mismos pecados, ni un maldito escritor en español, señores nuevos, menos mujeres (me han quitado a mi Paretsky y Andrea Camilleri no cuenta como señora) y un título más macabro: 50 crime writers to read before you die.

Ahí va. ¡Machacadla!

GK Chesterton 1874-1936

Arthur Conan Doyle 1859-1930

Edgar Allan Poe 1809-1849

Ed McBain 1926-2005

Kyril Bonfiglioli 1929-85

James Ellroy 1948-

Janwillem van der Wetering 1931-

Carl Hiaasen 1953-

Dashiell Hammett 1894-1961

Dan Kavanagh 1946-

Margery Allingham 1904-66

Charles Dickens 1812-1870

Georges Simenon 1903-1989

Agatha Christie 1890-1976

Wilkie Collins 1824-1889

Jonathan Latimer 1906-83

Ruth Rendell 1930-

Ngaio Marsh 1895-1982

Benjamin Black 1945-

John Dickson Carr 1906-77

Michael Innes 1906-94

Raymond Chandler 1888-1959

Friedrich Dürrenmatt 1921-90

Michael Gilbert 1912-2006

Donald Westlake 1933-

Colin Bateman 1962-

Frances Fyfield 1948-

Reginald Hill 1936-

Andrea Camilleri 1925-

Henning Mankell 1948-

Patricia Highsmith 1921-1995

James Lee Burke 1936-

Jim Thompson 1906-1977

Walter Mosley 1952-

Denise Mina 1966-

Steig Larsson 1954-2004

Ronald Knox 1888-1957

EC Bentley 1875-1956

Lawrence Block 1938-

Edmund Crispin 1921-1978

William McIlvanney 1936-

George V Higgins 1939-1999

Dorothy L Sayers 1893-1957

Anthony Boucher 1911-68

Mickey Spillane 1918-2006

James Grady 1949-

George Pelecanos 1957-

Robert Crais 1954-

John Lawton 1949-

Elmore Leonard 1925-


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miércoles 14 de mayo de 2008

Los cincuenta mejores

Según el London Times, éstos son los 5o mejores escritores criminales (crime writers) del mundo mundial y de todos los tiempos temporales:

1. Patricia Highsmith
2. Georges Simenon
3. Agatha Christie
4. Raymond Chandler
5. Elmore Leonard
6. Arthur Conan Doyle
7. Ed McBain
8. James M. Cain
9. Ian Rankin
10. James Lee Burke
11. Dennis Lehane
12. P.D. James
13. Dashiell Hammett
14. Jim Thompson
15. Sjowall and Wahloo
16. John Dickson Carr
17. Cornell Woolrich
18. Ruth Rendell
19. Ross Macdonald
20. James Ellroy
21. Charles Willeford
22. Dorothy Sayers
23. John Harvey
24. Wilkie Collins
25. Francis Iles
26. Manuel Vasquez Montalban (sic)
27. Karin Fossum
28. Val McDermid
29. Edgar Allan Poe
30. Derek Raymond
31. George Pelecanos
32. Margery Allingham
33. Minette Walters
34. Carl Hiaasen
35. Walter Mosley
36. Reginald Hill
37. Michael Dibdin
38. Patricia Cornwell
39. Scott Turow
40. Dick Francis
41. Edmund Crispin
42. Alexander McCall Smith
43. Andrea Camilleri
44. Harlan Coben
45. Donna Leon
46. Josephine Tey
47. Colin Dexter
48. Nicholas Blake
49. Henning Mankell
50. Sara Paretsky

Esta lista ha circulado mucho y ha sido muy comentada en blogs de lengua inglesa. No tanto en el resto del blogomundo. La razón salta a los ojos: demasiada gente en esa lengua y demasiada poca en otras. Como si hubieran querido mantener un poco de corrección política o hacer un casting para un chiste: "Veamos. Hay que poner a un francés, un italiano, un español...". Y a Vázquez Montalbán ni siquiera le ponen bien el apellido.

También hay gente a la que no conozco, aunque eso no quiere decir nada: mis conocimientos son limitados, pero mi ignorancia es infinita.

Espero vuestras opiniones y comentarios.


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miércoles 7 de mayo de 2008

Cosecha francesa

Éstas son, queridas amigas y amigos, las novelitas que he comprado en Francia. Espero vuestros comentarios y recomendaciones.
Total Khéops, de Jean-Claude Izzo. Primera entrega de la triología marsellesa protagonizada por el policía Fabio Montale. Hay peli, pero no la he visto.

Les racines du mal, segunda novela de Maurice G. Dantec. Combina el género negro con la ciencia-ficción, género éste que literariamente no sé apreciar: sólo me gusta en el cine.


L'été meurtrier, segunda novela de Sébastien Japrisot. De esta novela también hay peli, pero es más famosa la de su tercera novela, Largo domingo de noviazgo.

Y finalmente, ¡oh, sorpresa!, una novela blanca, La classe de neige, de Emmanuel Carrère. Recientemente he releído El adversario (ya os hablaré de ello en próximos días) y me apetecía reincidir con este buen hombre.


Tenía más en la lista, pero siempre hay que dejar algo pendiente, a modo de excusa para volver.

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domingo 27 de abril de 2008

Fiesta de cumpleaños


La organiza La Balacera, uno de los mejores blogs sobre género negro que os podéis encontrar por aquí, para festejar sus cinco añitos. Como dice el papá de la criatura, Ricardo Bosque, la mayoría de los blogs tiene una vida breve:

Actualizar todos los días con textos que puedan resultar de interés para cierto grupo de lectores es, en ocasiones, pesado. Incluso a veces uno se siente como si trabajara en una funeraria, siempre de guardia, al pie del cañón. Así que comprenderás lo satisfecho que estoy de que La Balacera esté a punto de cumplir sus primeros cinco años de vida. Concretamente nacía el 9 de mayo de 2003. Eso sí, lo hacía con medios rudimentarios, sin imágenes ni nada por el estilo porque el invento de los blogs, en aquellos tiempos casi remotos (informáticamente hablando), estaba en una fase de, digamos, comenzar a echar los dientes de leche, y sólo los internautas de élite eran capaces de modificar códigos y personalizar plantillas con las que conseguir resultados visuales más atractivos.

Y como Ricardo es tan amable, en vez de recibir regalos por su cumple, los hace él mismo:

Desde el 5 de mayo, todos los visitantes de La Balacera podrán llevarse a casa, con un sencillo golpe de ratón, un regalo que espero les sea de interés. Un detalle sin demasiada importancia, pero en el que he puesto todo mi cariño y parte de mi cada día más escaso tiempo.

No sé qué harán ustedes, pero yo me pienso pasar fijo a tirar de las orejas a Ricardo y a desearle felicidades. Nos vemos, pues, allí.


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miércoles 23 de abril de 2008

Algo pasa con Rendell


Que alguien me saque de mi error si es que estoy equivocada, pero juraría que hace demasiados años que no se publica nada de Ruth Rendell en español.

La última de sus novelas que apareció en castellano fue Obsesión (Adam and Eve and Pinch me, 2001). Desde entonces, ha publicado otras tres, The Rottweiler (2003), Thirteen Steps Down (2004) y The Water's Lovely (2007). La segunda de ellas, como veis en la foto, ya está publicada hace tiempo en Francia: La Treizième Marche.

Además, leo recientemente en tabardroad.com que en noviembre de 2008 saldrá en Gran Bretaña Portobello, en la que Rendell "escudriña las vidas entrelazadas de personajes muy diferentes entre sí, cada uno con sus obsesiones y anhelos".

De la serie de novelas del inspector Wexford, la última de la que tuve noticia en español fue Perdidos en la noche (The Babes in the Wood, 2002). Y desde entonces a hoy, Wexford ha vivido otras dos aventuras: End in Tears (2005) y Not in the Flesh (2007).

Finalmente, con el seudónimo de Barbara Vine salió en español Escrito en la sangre (The Blood Doctor, 2002); luego ha venido The Minotaur (2005) y en agosto de 2008 saldrá The Birthday Present. The Minotaur se ha publicado en Francia sin seudónimo, esto es, como novela de Ruth Rendell, y con el título Deux doigts de mensonge (Dos dedos de mentira).

¿Qué pasa aquí? ¿Que no hay traductores? ¿Que Rendell no vende? No y no. ¿Alguien sabe algo? Me fastidia enormemente, pues la señora baronesa es una de mis favoritas.

De regalito os pongo un enlace en el que podéis oír el coloquio que mantuvieron Rendell e Ian Rankin con motivo de la Feria del Libro de Edimburgo de 2007. Que lo disfrutéis.




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lunes 14 de abril de 2008

Alexandra Marinina


Alexandra Marinina, "la Agatha Christie rusa", autora de unas treinta novelas negras y traducida a veinte lenguas, se llama en realidad al revés, Marina Alexeyeva, y nació en Ucrania hace cincuenta años.

A propósito de Marinina cita Bienzobas en su blog a Anna Selivanova, experta en literatura rusa, quien habla de dos etapas de la novela negra en su país. En la primera tenemos un héroe masculino y agresivo, una especie de Rambo a la rusa, un lobo solitario que combate la injusticia a puñetazos y a tiros. La segunda etapa es la de la novela policiaca femenina. La propia Marinina nos dice que se trata de un género policiaco irónico que sólo cultivan mujeres: Daria Dontskova, Tatiana Ustinova, Tatiana Poliakova... Marinina añade una tercera etapa a las de Selivanova: Los autores de las novelas criminales entendieron que bajo el aspecto de una obra policiaca se podía ofrecer un nuevo tipo de novela.

Marinina, sigue contándonos Bienzobas, es "la punta del iceberg negro" ruso. Hoy en día publican allí montones de esciritoras y escritores novelitas de bolsillo, de material barato, que se compran en los puestitos del metro por más o menos un euro, se revenden, se recompran de segunda mano o se intercambian.

La investigadora protagonista de las novelas de Marinina se llama Anastasia Kamenskaya y trabaja para el Ministerio de Interior ruso. Es una treintañera fea, muy espabilada, trabajadora y sagaz. Vive con su novio, intelectual matemático, y es aficionada a las novelas de crímenes. Ambos personajes caen simpáticos en su vulgaridad y su total falta de glamur; no son seres excepcionales, sino normales y corrientes ciudadanos que tienen que vérselas, exactamente igual que todos los demás, con las dificultades de su lugar y su tiempo. Pero resulta que ese lugar es Moscú, Rusia, y que ese tiempo es el final del siglo XX, con lo que Kamenskaya no tiene más remedio que bregar contra restos humanos e ideológicos de la época soviética, mafiosos y políticos de la nueva Rusia, nuevos ricos, policías más o menos íntegros y todo el sálvese quien pueda típico de las crisis agudas.

He leído tres o cuatro novelas de Marinina y les encuentro un defecto principal: no acaba de acertar con esos personajes producto de la descomposición rusa. Le salen unos malos tontorrones, nada creíbles, sanguinarios sin causa, con la misma profundidad que los de Lafuente Estefanía, como de teatrillo de pueblo, inconsistentes, de ambiciones insulsas como "hacerse con el control de instituciones y ciudadanos" (¿¿??), falsos como el cartón-piedra. ¿O será que el disparate político en el que viven es tal que verdaderamente ha producido gente así? Sea como sea, si el malo no es consistente, la novela entera se tambalea.


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lunes 31 de marzo de 2008

Krimi Wiki


En Dinamarca han creado Krimi Wiki: http://www.krimiwiki.horsens.dk/index.php/Forside

Anuncian, como veis, la Feria Negra en Horsens para principios de abril.
He visto por la red intentos de crear Krimi Wiki en alemán, pero creo que no han prosperado.

¿Alguien conoce bien la iniciativa? ¿Alguien conoce otras parecidas? ¿Alguien se atreve a soñar?


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sábado 29 de marzo de 2008

El accionista mayoritario (2)


Hace unos días, en El Clan de los Sicilianos, Alfred comentaba, a propósito de Márkaris, que en sus novelas había descubierto cuánto se parece la sociedad griega actual a la española. Añado que los parecidos son casi siempre negativos. Primero está el racismo, creciente como mala hierba, contagioso como la peor de las plagas, descerebrado y atrabiliario.

Luego está la omnipresencia de la televisión y el oscuro poder de la prensa. A Jaritos no le gustan los periodistas; ya lo dejó claro en las anteriores novelas; en ésta dice cosas como: Los periodistas poseen dos grandes talentos: el de vender las conjeturas como ciertas y el de vender la mentira como verdad.

E indisolublemente unida a la prensa y a la televisión está la publicidad. El asesino de la segunda trama de la novela va derechito contra ella y ataca así los mismísimos cimientos de la industria del poder: Hoy en día nada se vende sin publicidad, ni una aguja de coser. La publicidad es la accionista mayoritaria de nuestras vidas. Acaba con la publicidad y las empresas quebrarán, las cadenas de televisión se hundirán, la gente se quedará en la calle y entonces todos comenzarán a reclamar un salvador que restablezca la ley y el orden, que significa riqueza para una minoría y pan para muchos (...) De seguir a este paso, en el próximo ataque terrorista no habrá televisión para retransmitirlo.

En general, Márkaris nos da una imagen deplorable de su país y sus gentes; eso sí, con mucho humor y cariño: El prestigio internacional del país no ha mermado ni crecido, porque, como todo el mundo sabe, es tan bajo que nada lo altera, o porque está tan hundido que ya no puede caer más bajo.

Y, para remate, esta decepcionada y decepcionante impresión sobre su presunta democracia: Grecia es una república presidencial gobernada como si fuese un reino por tres familias reales: la de los Karamanlís, la de los Papandreu y la de los Mitsotakis. Ellas eligen cada vez al sucesor.

Espero que os haya gustado la selección de citas amargas. Márkaris es así.


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jueves 27 de marzo de 2008

El accionista mayoritario (1)


Una cosa buena de ser aficionada a las series de novelas de detectives es que cada nueva entrega supone un reencuentro con una vieja y querida amistad. Así que cojo este libro de Petros Márkaris, El accionista mayoritario, con ganas de saber algo del policía Kostas Jaritos y de su esposa Adrianí.

Pero nada más empezar a leer recuerdo que, en realidad, no me caían muy bien y que tenían unas relaciones conyugales no del todo envidiables. No me resulta nada simpática Adrianí, una maruja de la peor especie. La única que se libra es la hija de ambos, Katerina, una chica valiente que en esta novela se enfrenta nada menos que al terrorismo en teoría y en la práctica.

El accionista mayoritario tiene una estructura bastante original: Jaritos está metido en un caso gordo, nada menos que en un secuestro con rehenes; mientras se desarrolla, nos va lanzando avisos de lo que vendrá y, cuando el asunto está en su apogeo, irrumpe otro. El primer asunto se resuelve y nos centramos en el segundo, pero el primero sigue generando ecos, hasta que ambos vienen a confluir al final.

Como digo, el primer asunto no es un caso policial al uso, sino el secuestro de un barco con cientos de rehenes. Así y todo, la cosa tiene intriga y se mantiene en pie el "quién ha sido", porque los secuestradores se niegan en principio a revelar su identidad y la policía y el ejército griegos hacen todo tipo de suposiciones: ¿se trata de delincuentes comunes? ¿Mafiosos? ¿Traficantes de drogas, armas o seres humanos? ¿Terroristas? ¿Al Quaeda, palestinos, chechenos?

Al final, la ficción conecta casualmente con sucesos reales y recientes : Kosovo y Grecia, que apoya a Serbia. Y hasta ahí puedo leer.

Los angustiosos informativos televisivos que siguen de cerca el asalto terrorista contrastan trágica y grotescamente con la publicidad implacable que no se apea de su mundo paralelo de tarifas rebajadas y SMS gratis. Así como entreverados entre los telediarios, aparecen los spots publicitarios y surge la segunda trama: el asesinato de una estrella de la publicidad.

Pero esto lo voy a dejar para una segunda entrega. Mientras tanto, leed lo que escribió Peke sobre la novela.


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lunes 17 de marzo de 2008

Macroencuesta siciliana

¡Sicilianas y sicilianos todos! Una vez más estáis llamados al sufragio. En esta ocasión se dirime una cuestión de vital importancia para el futuro de nuestra negra isla: ¿Marple o Poirot?

Las urnas están listas en la guarida del Clan.

Pero, oye, ¿qué pasa?, ¿no hay más opciones? ¡Maldito bipartidismo!

Votad, votad, malditos, y recordad que lo que Sicilia vota va a misa.

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sábado 15 de marzo de 2008

La ceremonia del acceso


Para distraerse, [Montalbano] evocó una consideración. ¿Filosófica? Puede que sí, pero pertenenciente a la parte del pensamiento débil, es más, del pensamiento extenuado. Y a esa consideración le dio incluso un título: "La civilización de hoy en día es la ceremonia del acceso." ¿Qué quería decir? Quería decir que hoy en día, para entrar en el lugar que fuera, un aeropuerto, un banco, una joyería, una relojería, uno tiene que someterse a determinada ceremonia de control. ¿Por qué ceremonia? Porque no sirve para nada en concreto; un ladrón, un secuestrador, un terrorista, si tiene intención de entrar, entra de todos modos. La ceremonia no sirve ni siquiera para proteger a quienes se encuentran al otro lado del acceso. Pues entonces, ¿para qué sirve? Sirve precisamente para el que está entrando, para hacerle creer que, una vez dentro, ya podrá sentirse a salvo.

Andrea Camilleri: La luna de papel
Traducción de María Antonia Menini Pagés


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