
Ayer, 23 de abril, para celebrar el Día del Libro, el
Ayuntamiento de Portugalete organizó una charla del escritor bilbaíno
Juan Bas, un señor que en casi todos los títulos de sus obras hace referencia al comer o al beber:
Alacranes en su tinta, La taberna de los tres monos, Tratado sobre la resaca, Voracidad…
Presentó la charla
Javier Maura, otro novelista bilbaíno. Maura nos adelantó varias cosas interesantes sobre Bas: que está traducido a cinco idiomas y que, además de escritor de novelas, también es guionista (por ejemplo, de
Farmacia de guardia y
Turno de oficio, dos series de televisión muy conocidas en España) y columnista; ha publicado también obras de literatura infantil y juvenil y relatos cortos.
Javier Maura nos hizo apreciar el lado hedonista, vividor, de Bas, su humor negro y el gusto por el exceso. Es un irreverente que se atreve a arremeter contra lo más sagrado de su mundo local: el
Athletic Club de Fútbol de Bilbao.
Para Javier Maura, la mejor novela de Bas es
La cuenta atrás, donde narra la gloria y el declive de un personaje literario donde los haya: un levantador de piedras guipuzcoano promocionado a boxeador de éxito.
Esta historia, basada, como algunas teleseries, en hechos reales, nos pone ya en el territorio favorito de Bas, donde la ficción y la realidad se (con)funden. La colisión de ambos mundos se hace visible, en opinión del propio Bas, en las ferias de libros donde los autores firman sus ejemplares y tienen la ocasión de charlar un ratito con su público lector. Allí al bueno de Bas le ha pasado de todo: le han confundido con el librero, ha presenciado conversaciones en las que calificaban sus novelas como “una mierda” y le han pedido una segunda parte de “Calamares con tomate”.
Si la literatura se entremezcla con la realidad, qué decir de la ficción fílmica, de la televisión. De esto también sabe Bas un rato, tras su experiencia en
Páginas ocultas de la historia, una serie de Televisión Española sobre episodios de la historia de España que jamás ocurrieron.
Aquí y en otras series con mucha más audiencia, como
Farmacia de guardia, pudo constatar hasta dónde llega el inmenso poder de la televisión. Y coincido con él en que la televisión es un juguete demasiado poderoso como para tratarlo, como sucede habitualmente, con altivez y desprecio intelectual.
Cuenta que, en las visitas al plató donde se rodaba la serie, veía cómo el público hablaba a los actores dirigiéndose en realidad a sus personajes. También conoció el caso de una actriz
starlette que no sabía bien hasta dónde llegaba su propia vida y dónde empezaba su personaje. Eso le hizo pensar en estrellas como
Bela Lugosi o
Johnny Weissmuller, que, al final de sus vidas, demenciados, dormía en un ataúd, el uno, y aullaba como en la selva, el otro.

La novela de Juan Bas que más ha llegado y que más se ha vendido es
Alacranes en su tinta. Además, se sigue vendiendo, poquito a poquito, pero continuadamente, años después de su aparición. Bas dice que no sabe por qué: yo sé que es por el boca-oreja y porque a todos nos gusta reírnos. Es opinión general que se trata de un libro tronchante y que, sorprendentemente, a pesar de ser muy local, muy de Bilbao, ha gustado bastante en Alemania.
Alacranes, en Bilbao, también ha traspasado las barreras de la ficción y se ha instalado en la realidad, dando pie a alguna que otra leyenda urbana y, sobre todo, a un restaurante que se llama como un bar de pinchos del relato:
El Mapamundi de Bilbao.
Para terminar, volvió Bas a las ferias de libros, pues en una de ellas oyó lo más hermoso que le han dicho como escritor, de labios de un lector: que la ficción sirve para escapar de la realidad y hacerla menos atroz, y que leyendo se vuelve la vida mucho más soportable y más ligera.
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Juan Bas