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domingo 22 de junio de 2008

Verano


Pulsas, palpas el cuerpo de la noche,
verano que te bañas en los ríos,
soplo en el que se ahogan las estrellas,
aliento de una boca,
de unos labios de tierra.

Tierra de labios, boca
donde un infierno agónico jadea,
labios en donde el cielo llueve
y el agua canta y nacen paraísos.

Se incendia el árbol de la noche
y sus astillas son estrellas,
son pupilas, son pájaros.
Fluyen ríos sonámbulos.
Lenguas de sal incandescente
contra una playa oscura.

Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.

Un nacimiento oscuro, sin orillas,
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el
cielo.


Noche de verano, de Octavio Paz.
Por cortesía de mi amiga Nieves Lorenzo, a la que deseo toda la suerte de los planetas.
Y a ustedes, feliz verano.



© Photo: SOHO-Collaboration, ESA & NASA, zu finden bei The nine planets




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jueves 3 de abril de 2008

Alhóndiga y literatura


La Alhóndiga es este bonito edificio de Bilbao que os he puesto en la foto, está al ladito de mi casa y lleva años, años y años en obras. Como su nombre indica, antaño fue un almacén de vinos y hoy se está convirtiendo en un centro multidisciplinar. En su página oficial encontraréis más información sobre este macroproyecto que me va a animar mucho el barrio.

La cosa es que durante años La Alhóndiga ha sido para mí una grandísima molestia: obras interminables, aceras suprimidas, calles estrechadas, ruidos, grúas que se balanceaban peligrosamente cuando había temporal, tráfico de camiones, vallas provisionalmente permanentes, movedizas e ubicuas... Pero todo llega y por fin veo la luz al final del túnel y un poco de meneo en forma de iniciativa literaria.

Del 15 al 27 de abril van a celebrar el festival Gutun Zuria (Carta blanca), sobre literatura epistolar. Van a participar escritoras y escritores como Juan Bas, Espido Freire, Jesús Ferrero, Toti Martínez de Lezea, Miren Agur Meabe, Vicente Molina Foix, Edo Popovic, Jordi Sierra i Fabra y Pedro Ugarte.

También va a haber exposiciones de cartas de escritores, cine (entre otras, veremos las pelis Carta a una desconocida , de Ophüls y Carta a tres esposas de Mankiewicz), teatro con la compañía Gaitzerdi y música y poesía con Mikel Urdangarin y Kirmen Uribe.

Eso sí, como las obras no están acabadas, todo esto no se va a hacer en La Alhóndiga, sino en el Aula de Cultura de la BBK de la calle Elcano. En fins.


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martes 19 de febrero de 2008

Back in the city

No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre.
Volverás a las mismas calles.
Pues la ciudad es siempre la misma.
Otra no busques -no la hay-
ni caminos ni barco para ti.


El amigo Cavafis, él siempre tan alegre, me da la bienvenida a mi ciudad.
Gracias, Constantino, majo. Gracias, sobre todo, por quitar las partes más duras de tu poema.
Pues eso, que ya estoy aquí. Encantada de reencontrarme con ustedes.

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miércoles 16 de enero de 2008

Más Madariaga


El otro día os dejé con ganas de más poemas de Juan Ramón Madariaga y, como mi meta en la vida es haceros felices, aquí vengo a satisfaceros.

Primero os voy a mostrar algunas cosas que he encontrado sobre él en la red. Además de su blog montañero (¿a que os han encantado los vídeos?), está esta página de la editorial Susa, que me ha hecho todo el trabajo, pues recopila información sobre su obra, críticas en periódicos, entrevistas, enlaces, etc. En otro apartado de la web, Susa incluye también audios de sus poemas.

De ahí me he ido a esta reseña sin actualizar de la editorial Bassarai, que es donde Juanra tiene publicado Física, su hasta ahora único libro en castellano. Además, el propio Juanra (mila esker) me ha facilitado este enlace con traducciones de sus poemas al español y al catalán.

Pero, como tengo que poner algo de mi parte, os voy a traducir otro par de poemitas. Éste viene en el libro El amor a veces (Amodioa batzuetan), que fue premiado por la Academia de la Lengua Vasca. Se titula Heridas (Zauriak):

HERIDAS

tengo una herida pequeña en un dedo
que me duele cuando escribo
y sólo cuando escribo

siempre hay heridas que al escribir se abren


Y este otro está en Icebergs. Montes de hielo (Izozmendiak), donde le sale un poco más la vena alpina, aunque no en esta joyita titulada Qué es la vida (Bizitza zer den):

Dijo Roland Barthes que el presente,
ese tiempo difícil,
no es más que un pedazo de angustia;
y en una vieja línea

de un libro que no subrayé,
Bertold Brecht decía
que la vida es una suma de momentos
arbitrariamente escogidos.

El presente, el duro esperar de quien nada espera,
la angustia y la arbitrariedad vital,
la publicidad, tan cara, que conforma el noticiero diario,
los destinos inevitables que quisiéramos mantener
lejos de nuestra voluntad.


Podría seguir así con otros ochocientos poemas, pero en algún momento hay que parar.


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lunes 14 de enero de 2008

La pasión según Madariaga

El otro día se murió Edmund Hillary, el primer ser humano que pisó la cumbre del Everest, y me ha dado la excusita perfecta (thank you, sir Edmund) para hablar de Madariaga.

Juan Ramón Madariaga, Juanra, el de la foto, tiene al menos una pasión; una buena obsesión de ésas que, como dice un amiguete, dan sentido a la vida.
Juanra, que es un tipo muy cuerdo y muy sensato, se tira, sin embargo, como las cabras, al monte, pero no un monte cualquiera. En julio pasado, por ejemplo, se fue a subir el Broad Peak, ocho mil y pico metros de nada; qué es eso, una tachuela, para uno de Bilbao. Lo contó todo en un blog requetechulo y requetebonito, llamado Himalaian Hiru Kolore, del que no os podéis perder nada, pero menos los vídeos. Me gustan incluso a mí, que el monte me produce agorafobia y soy una hortera de playa.

Juanra siempre me deja pensando qué demonios es lo que lleva a un ser humano a vivir durante días, semanas, en condiciones infernales, a veinte grados bajo cero; qué le hace avanzar sin resuello, sin oxígeno, durante horas, jugarse el pellejo, arriesgarse a la congelación, las avalanchas, a despeñarse; qué le quita el miedo a la muerte; qué hace que no le importe que se le hielen las lágrimas y el viento le corte el rostro.
Tiene que ser la pasión. No puede ser la vanidad ni el afán de notoriedad ni nada parecido. Tiene que ser la pasión. La pasión y no otra cosa. La pasión y nada más.

Por si me aclaraba las ideas, he traducido este precioso poema que publica Juanra en su blog. Se titula Está (Bada) y dice así:

Está el hielo resquebrajado y el olor ligero de las flores pequeñas
Está el cansancio de las dimensiones y el plano primitivo de la luz
Está la amnesia de mi corazón y la amnesia del tuyo
Está la geometría del granito y el pecado de la gravedad
Está la herrumbre de mis ojos y la ingeniería del silencio
Está la mariposa de los glaciares y la corriente de piedra detenida
Está la soledad perfecta de las alas y la amistad con el viento
Está la altura que hay que asumir y la materia del espacio cóncavo
Está el lapso de la respiración y el espíritu del cielo inconmensurable

Está la sombra que no tiene peso y el hombre que no hace sombra en la tierra


Y es que Juanra, además de subir montes, escribe poesía. Tiene varios libros publicados. Pero de esto ya hablaremos otro día.


Actualización. En una entrevista al escritor argelino Yasmina Khadra en el diario Le Financier, encuentro estas palabras en las que enlaza también la literatura, la aventura y la pasión: La literatura es para mí más que una pasión. Es mi propia naturaleza. (...) Escribir es un calvario; una auténtica expedición contra la propia debilidad, las dudas y las decepciones.

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sábado 8 de septiembre de 2007

El retorno

De nuevo vienen
las tardes solitarias de los domingos.
Ya han dado las tres.
Tras la ventana, tras las cortinas,
la mirada traza curvas
y escudriña la calle desierta.
Ha llegado un autobús
y ha espantado a los gorriones de las aceras.
El guiño consagrado del semáforo.
El ir y venir interesado de las doncellas.
Las tabernas ruidosas llenas de gente.
Ellas, ellos, allí, y yo
sigo borrando los lunes del calendario.

El título original de este poema es Berriro Datozkigu.
Lo escribió en 1990 Jakes Ahamendaburu y yo lo he traducido y adaptado para darme la bienvenida.



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viernes 27 de julio de 2007

Me voy a París


Sólo serán unos días, pero, para que no lloréis mucho mi ausencia, os dejo este regalito.



¿Tú qué tienes, río Sena?

Tú no tienes nada.
Dos orillas, nada más.
Dos orillas sucias,
plagadas, de un extremo al otro,
de horribles puestos de libros
y de una multitud
que traza círculos en el agua
y pesca con caña.


La foto muestra París, Nôtre Dame y el Sena en el año 1900.

El poema es Les Bouquinistes, de Paul Verlaine. La traducción es mía. Si no os gusta, podéis apedrearme y cualquier juez os absolverá.

Au revoir!


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jueves 12 de julio de 2007

Tene Múgica

El nombre completo de Tene era Robustiana Múgica Egaña. Nació en Deba (Guipúzcoa) en 1888 y murió allí mismo en 1981, casi cien años después. He sabido de su existencia gracias a la colección Bidegileak, que edita el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco. De estas reseñas de personas que han contribuido a a cultura del país, me gustan especialmente las historias de mujeres que, con inmensas dificultades, consiguieron tener una vida intelectual productiva. Una de ellas fue Tene.

Era de buena familia, condición casi indispensable en aquella época para que las mujeres se alfabetizaran. Sus padres, Josefa Juliana y Juan José, poseían la tienda de comestibles más grande del pueblo y eran fervientes católicos. Tuvieron doce criaturas: los nueve primeros, varones; las tres siguientes, mujeres. Tene fue la mayor de las chicas.

Empezó en la escuela con seis años y enseguida aprendió a leer y a escribir. Con catorce ya trabajaba a pleno rendimiento en la tienda de la familia y aprendió también cerería, que entonces era una industria muy importante. En su tiempo libre, se dedicaba a leer. Nunca fue a otra escuela que a la de su pueblo ni pisó la universidad.

Tenía diecinueve años cuando murió su padre. Tuvo que trabajar entonces duro en la tienda y la salud le falló: un dolor de espalda le impedía casi andar. El médico dijo que era "de los nervios", lo que hoy llamaríamos una enfermedad psicosomática. ¡Qué típico! ¿Verdad? "Chica, tú no estás enferma, sólo un poco loca". Tene pasó diez años de sufrimiento sin apenas salir de casa.

La parte buena de esto fue que, sin dejar del todo de atender la tienda, tuvo más tiempo para leer y empezó a escribir. Me acuerdo de Frida Khalo, a la que la enfermedad y el confinamiento llevaron al arte. Es curioso que a algunas mujeres, no a todas, la enfermedad las libra de trabajar como mulas y les da oportunidades inesperadas.

Tene empezó a escribir poemas en los que hablaba de sus vivencias y sus sentimientos. También escribió cuentos y relatos. Empezó a publicar en las pocas revistas en lengua vasca o bilingües que se editaban entonces y sus poemas fueron recogidos en antologías prestigiosas. Por ejemplo, Watson Kirkconnell tradujo un poema suyo al inglés y lo incluyó en su colección European Elegies.

Me atrevo a traducir al español un poemita de Tene. Se titula Nere leyua (Mi ventana) y me hace pensar en Emily Dickinson y su reclusión y aislamiento. Dice así:

Por la ventana de mi alcoba
veo un trocito de cielo.
A él le debo
mis más dulces pensamientos.
Tanto vestido de sol
como de nubes amenazantes,
tanto con la luna quieta
como con estrellas brillantes,
alegra con su voz de miel
mi pobre corazón enfermo.
Sólo por oír su voz
abro yo la ventana.

La vida de Tene dio muchas más vueltas. Pero vamos a dejarlas para un segundo capítulo.


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martes 5 de junio de 2007

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o lo heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

César Vallejo

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miércoles 18 de abril de 2007

Eskerronez

Mi amiga y suscriptora Nieves Lorenzo me envía este poema:

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome
en aire cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
ÁNGEL GONZÁLEZ: Áspero mundo



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