lunes, 29 de junio de 2020

En estos últimos tiempos

El pasado 9 de mayo publiqué aquí mi última entrada, para daros noticia de un articulito mío en Zinéfilaz.

Pues bien. Desde entonces hasta hoy he publicado lo siguiente.

El 19 de mayo, en Doce Miradas, "Libertad, igualdad, sororidad".

El 12 de junio, en Zinéfilaz,un artículo sobre la serie "Hunters", que me tragué igualmente durante el confinamiento.

Y el 16 de junio, en Calibre .38, un post sobre "Un territorio oscuro", novela de Val McDermid.

Ahí tenéis lectura para un ratito. Disfrutad. Hasta pronto.

sábado, 9 de mayo de 2020

Del papel al celuloide: “Oh…” (Philippe Dijan, 2012) y “Elle” (Paul Verhoeven, 2016)

Hola, ¿qué tal?, ¿cómo están? Espero que se encuentren bien.

En estos últimos tiempos, empezamos los mensajes como las cartas de antaño: "Espero que a la recepción de la presente se encuentre Vuecencia bien de salud."

Apeo el trato de usted y os digo que he publicado en Zinéfilaz una entrada sobre "Oh...", la novela de Philippe Dijan y "Elle", su estupenda adaptación al cine, que nos vino de la mano de Paul Verhoeven.

Id a leerla a Zinéfilaz y charlamos.

Seguid bien y cuidaos.



viernes, 1 de mayo de 2020

Bosch

Soy vulgar.
Como la mayoría de la población, paso el confinamiento teletrabajando, leyendo y viendo cine y series. 
Entre otras, me he tragado las seis temporadas seis de "Bosch", la serie basada en las novelas de Michael Connelly protagonizadas por el detective Hieronymus “Harry” Bosch. 
Seis temporadas, a diez capítulos cada una, suman unas cuantas horas de vuelo televisivo que me han dado para escribir un articulito en Calibre .38
Allá os veo. 

viernes, 20 de marzo de 2020

María Antonieta

En los años previos a la Revolución de 1789, la corte de Versalles vivía en su burbuja de refinamiento, del todo ajena a lo que se cocía más allá de las imponentes verjas del palacio.

En esos años se centra María Antonieta, una peli de Sofía Coppola que me gusta mucho mucho mucho.

Tanto que he escrito un articulito y lo he publicado en Zinéfilaz. Allí nos leemos.

¡Ah! Y feliz primavera.

jueves, 5 de marzo de 2020

Tentacular y devorador

"No era este el mundo en el que quería vivir, tentacular y devorador, en el que la única manera de salir adelante era luchar con uñas y dientes, ¿para obtener qué? Ni siquiera un pedazo de felicidad; solo esa rabia que te empuja a sobrevivir, a seguir comiendo, bebiendo y llenando el depósito de gasolina. Un combate estéril y agotador por conseguir una plaza en la miseria y conservarla cueste lo que cueste."

Sandrine Collette: Les larmes noires sur la terre, 2017

La traducción y la adaptación son mías.

lunes, 22 de julio de 2019

El sentido de lo maravilloso

"Hay una edad, hacia el final de la infancia, en la que las antenas con las que percibimos los secretos del mundo alcanzan su máxima potencia. 
Eso sucede justo antes de la pubertad, antes de que las hormonas, el racionalismo adulto y el sistema educativo nos atrofien definitivamente el sentido de lo maravilloso."

  
Bernard Minier:
Una maldita historia 
Une putain d'histoire
XO Éditions 2015  

La traducción y la adaptación son mías.

sábado, 18 de mayo de 2019

Pecho Frío



En Lima, esa ciudad para mí mítica que solo conozco a través de la literatura y de Google Earth, habita Pecho Frío, el treintañero más anodino que te puedes echar a la cara; empleado de banca, encorbatado pobre y aburrido, predecible y vulgar, que, de repente, por pura chiripa, de la forma más insustancial, se encuentra siendo objeto de tremenda atención mediática.

La vida de Pecho Frío cambia en horas, en minutos, y de una existencia monótona y tediosísima da el paso (o le dan el empujoncito; un poco de todo) que lo introduce en una escalada demente que imperceptiblemente casi lo coloca, como arrastrado por un torbellino, en la presidencia de la República del Perú.

Para este relato cuya moraleja podría ser que todo el mundo es corrompible, Bayly ha elegido un tono de farsa en el que los personajes se llaman Pecho Frío, Poto Roto, Culo Fino, Chucha Seca, Lengua Larga… No tiene nada de corrección, pues, y, sí, en cambio, bastante de mal gusto y de farsa, de bufonada, porque seguramente sea ese el tono más adecuado y el que vaya a dar una noticia más fiel y más exacta de una Lima desquiciada pero muy real: barrios, calles, entidades, instituciones y empresas mantienen sus denominaciones, al contrario de lo que ocurre con los personajes, que, como digo, lucen apelativos crueles y descriptivos como Gorda Pasiva o Mama Güevos.

El desquicie de Lima, del Perú entero, ya estaba presente en la magnífica “La lluvia del tiempo”, escrita también por Bayly como novela en clave, pero con más pistas, con personajes más reconocibles y menos astracán.

Son bastante protagonistas de “Pecho Frío” los medios de comunicación. Y Bayly sabe de lo que habla, pues ha trabajado en televisión durante décadas. Los medios tienen el poder de encumbrar a un cualquiera, un don nadie, como Pecho Frío, al culmen de la notoriedad, de la popularidad. De encumbrar o de enfangar, según se mire. Todo el mundo (en esta novela y en la realidad) parece despreciar a los medios, su ramplonería, su mal gusto, su crueldad y su descaro, todo el mundo se refiere a ellos con suficiencia, con altanería, con una pose de hartazgo, pero todo el mundo vive pendiente de lo que producen y todo el mundo quiere subirse al carro del famoseo y participar del oropel que lo rodea.

Lamento mi desconocimiento de la actualidad política, económica y social del Perú porque eso me priva de saber a quién se refiere Bayly con esos nombres y apellidos despellejantes. Llego a alguna conclusión que no me atrevo a compartir aquí porque no estoy segura, pero alcanzo, cómo no, qué menos, a reconocer al propio Bayly en ese Niño Terrible que aparece hacia el final de la novela: un tipo de vuelta de absolutamente todo, que no trabaja, que vive en la playa feliz y solo, que se la pasa fumando porros el día entero y dedicado exclusivamente a chiquilladas y travesuras que le diviertan.

“Pecho Frío” es, como digo, un relato muy destructivo que no se apiada de nadie. Así como en “La lluvia del tiempo” había una niña, una menor, que encarnaba la esperanza en el futuro, la valentía, la sinceridad, la fidelidad o, al menos, el respeto a la verdad por descarnada que sea, ahora, en “Pecho Frío”, donde no aparecen niñas ni niños, todo el mundo está podrido; cada cual de lo suyo (envidia, avaricia, ansia de venganza, de poder y notoriedad…) y algunos especímenes selectos, de todo.

Sin embargo, el final sabe ser tierno y se esfuerza un poquitín por que nos apiademos del pobre Pecho Frío, a quien, en las penúltimas páginas se le pasa la vida por delante, como en diapositivas, de manera que, aunque ya al final, in extremis y en ráfagas fotográficas, por fin sabemos con seguridad lo que veníamos sospechando desde el principio: que no es más que un pobre hombre, un pobre diablo, un cuitao, un desdichao, exactamente igual que mucha de la gente que se nos aparece envuelta en un destelleante halo de celebridad.

Jaime Bayly:
“Pecho Frío”
Alfaguara 2019

lunes, 22 de abril de 2019

Un poso de embestida de alces

"Se abrazan como se abrazan los hombres. No frente a frente, sino oblicuamente, en diagonal: la cadera de uno junto al muslo del otro, con la pierna izquierda y la entrepierna un paso atrás, en zona segura, a salvo. 

Son hombres, al fin y al cabo. Todos los abrazos masculinos guardan en su interior un poso de embestida de alces, de carneros, cuerno contra cuerno, pese a que los machos de la especie humana lo intenten disimular, con mayor o menor talento."

Harkaitz Cano:
Fakirraren ahotsa (La voz del faquir)

Susa, 2019

La traducción y la adaptación son mías.

sábado, 20 de abril de 2019

De oídas

La revolución y la contrarrevolución, las dos se hacen de oídas. Porque alguien oye algo en alguna parte y se lo cree. Y luego toma una decisión. ¿Cuántas veces no habrá sido así?

Lo que sabemos de oídas, sin querer creer que solo se aproxime a la verdad; lo que repetimos una y otra vez, tras un eslogan demasiado categórico o un testimonio inseguro, se nos aloja cómodamente en la garganta, como si fuera nuestro y no construido de oídas, con total confianza en lo escuchado.

Y exactamente igual deconstruimos, desconfiamos, insultamos, nos convertimos más o menos en lo que somos, de oídas e imperceptiblemente.

La reflexión no tiene cabida; solo nos cabe en la garganta algo que una vez le oímos a alguien. Y se borra casi entera la distancia entre la boca y la oreja.


Harkaitz Cano:  
Fakirraren ahotsa (La voz del faquir)
Susa, 2019

La traducción y la adaptación son mías.

jueves, 18 de abril de 2019

La indiferencia no tiene idioma


Tatiana le aclara que es traductora. Domina media docena de lenguas.

"Entonces, puedes amar en media docena de idiomas, ¿no?".

"Puedo amar y puedo odiar; según por dónde lo mires".

"Bueno, siempre será mejor eso que la indiferencia".

"La indiferencia no tiene idioma. La indiferencia es muda".
 


Harkaitz Cano:  
Fakirraren ahotsa (La voz del faquir)
Susa, 2019

La traducción y la adaptación son mías.






 

martes, 16 de abril de 2019

Una cierta vulnerabilidad

"Los parisinos actúan como si en el mundo no hubiera otra ciudad que la suya. Esa suficiencia les confiere un cierto encanto y, aunque ellos no lo saben, también una cierta vulnerabilidad: basta con imaginar por un momento a esos hombres y mujeres tan refinados y de modales tan sofisticados fuera de su hábitat natural".




Harkaitz Cano:  
Fakirraren ahotsa (La voz del faquir)
Susa, 2019

La traducción y la adaptación son mías.





martes, 26 de marzo de 2019

Hoy no estoy pa nadie: "Dolor y gloria"


Hoy no estoy pa nadie.
Hoy no estoy pa na.
Hoy estoy borracho
de soledad.

Raimundo Amador

Salvador Mallo no está pa nadie. Salvador Mallo no está pa na. Qué se le va a hacer. En la vida se tienen esas etapas; te dan esas boladas, decíamos de niñas, empotrando el léxico vasco en la morfología castellana.

Hay temporadas, sí, o temporadonas, en las que no estás pa nadie. Ni pa na. Te pasas el rato solo en casa, sin ganas de salir tampoco a na, y cuando alguien te visita, tus pasos lo conducen hasta la puerta, la mano se te va al picaporte y le dices que sí a todo, con tal de que se largue de una vez y te deje de nuevo en paz entre tus muros.

Tienes ya una edad respetable y, como no tienes ganas de tener presente ni futuro, solo te queda el pasado y la tentación de enmendarlo.

Ø  Ø  Ø  Ø  Ø  Ø

Declara Almodóvar en una entrevista con Andreu Buenafuente que “Dolor y gloria” no es un relato en clave, que no nos cansemos buscando nombres ni apellidos reales a los ficticios Alberto y Federico, que estos sus personajes están construidos con retazos de antiguos amigos, enemigos y amantes.

Añado yo otra negación a la de Almodóvar; niego también otra cosa: al contrario de lo que dicen la mayoría de las críticas de “Dolor y gloria”, no creo yo que don Pedro se desnude tanto ni que exhiba tanto sus miserias; se queda en un repertorio de dolencias chic, todas socialmente aceptables, o al menos estéticamente envueltas como para que no desagraden, y cierta elevada dosis de misantropía.

Exhibe, eso sí, con orgullo, unos examigos y examantes maduros y guapísimos, como él mismo reencarnado en Banderas. Todos bellos a pesar de los excesos, los achaques, las canas y las arrugas; todos mantienen todavía ese puntito de glamur del que los mitómanos no podemos prescindir.

Más descarnado me parece, en cambio, que todos esos hombres bellos formen parte de un catálogo de relaciones frustradas, al que suma otro sentimiento de fracaso en la relación con su madre.

Ø  Ø  Ø  Ø  Ø  Ø

A Salvador Mallo esos meses, esos años tontos en los que no está pa na, le sirven al menos para reconciliarse con su vida. Abre una por una las cajas de una mudanza incompleta, de varias mudanzas incompletas; esas que quedaron con la cinta adherente intacta y ya uno no sabe qué guardan dentro.

La caja más grande es la de la infancia, pero es quizá la que menos miedo da abrir. Por eso Salvador Pedro Mallo la vacía a poquitines, disfrutando de cada hallazgo y haciéndonos disfrutar al recordar pedacitos de su cine anterior. Se nos vienen a la cabeza sobre todo las escenas manchegas de “Volver”, aunque también hay un guiñito a “La ley del deseo”. Por cierto, creo que “La ley del deseo” sigue siendo mi pelialmodóvar favorita.

Ø  Ø  Ø  Ø  Ø  Ø

También le había oído hacía tiempo a Almodóvar que “Dolor y gloria” iba a ser una peli muy  masculina. Y sí, es masculina esa emoción contenida que Mallo les pide a sus actores; eso que se deja entrever, pero no permite que se desborde; ese tragarse las lágrimas y seguir hablando con una ronquera sugestiva.

Por eso creo que en este film no hay exhibicionismo ni total sinceridad. Tampoco hace puñetera falta. Hay la dosis suficiente como para empatizar, comunicar, transmitir, que es lo que tiene que hacer un creador.

Y, hablando de emoción, me reblandezco toda, como una pava, cuando en una calle de Madrid Banderas se detiene largo rato ante una pintada que reza: “Hermana, yo sí te creo”. ¡Ay! Gracias, gracias, Pedro. He buscado el fotograma por la red, pero no lo he encontrado. Si alguien da con él, que me lo haga llegar, por fa.

Ø  Ø  Ø  Ø  Ø  Ø

Critican también de “Dolor y gloria” su guion supuestamente deshilachado, descosido. Y sí. Es bastante así. Con un par de hilos conductores (su situación presente y su infancia), el resto de episodios son, como decía, cajitas que se abren y se cierran y apenas interactúan entre sí. Pero  él puede. Él, con la inestimable colaboración del gran Juan Gatti, cose lo incosible como quiere. Para eso es Almodóvar. Respect!

A mí, en cambio, ¿sabéis qué no me gusta de “Dolor y gloria”? El título.


Ficha técnica (filmaffinity.com)
Título original  Dolor y gloria
Año  2019
Duración  108 minutos
País  España
Dirección  Pedro Almodóvar
Guion  Pedro Almodóvar
Música  Alberto Iglesias
Fotografía  José Luis Alcaine
Productora  El Deseo. Distribuida por Sony Pictures Entertainment (SPE)
)

viernes, 8 de marzo de 2019

Villanoir 2019: quien croniquea la última croniquea mejor




O si no mejor, al menos más cómoda, eso sí.

En fin, que aquí llego yo, largo tiempo después de haberse celebrado en Villanúa (Huesca), del 1 al 3 de marzo, la tercera edición de este encuentro de género negro, a contar cómo me fue en Villanoir 2019, con la oportunidad de haber plagiado todas las crónicas que he leído sobre el evento. 

Por cincunstancias personales con las que no os voy a aburrir, solo pude participar en la sesión del sábado por la tarde y no en la sesión completa; suficiente, no obstante, como para volverme esa misma noche a Jaca con muy buen sabor de boca y con ganitas de regresar el año que viene.

A las taurinas cinco de la tarde, muy mal momento para estar despierta, enseguida nos puso las pilas Ricardo Bosque con su mesa "Crímenes sin fronteras, españoles por el mundo!, en la que participaron, por estricto orden alfabético, Salva Alemany, Laura Balagué, José Luis Muñoz y Rosa Ribas. 



Ricardo Bosque, presentador

Salva Alemany. Me llevé su "Alacrán" para casa.

Con mis adoradas Laura Balagué y Rosa Ribas


Fue una poética charla sobre las fronteras, las lenguas, las diferentes formas de percibir la literatura, los desplazamientos físicos y emocionales, el sentimiento de pertenencia y las mil maneras de ser, estar y ejercer la extranjería.  

Luego vino el interrogatorio a Juan Madrid a cargo de José Luis Muñoz, peculiar interrogatorio que cumplió la predicción del interrogador: bastó con una pregunta para que el interrogado se lanzara a un soliloquio muy Bildungsroman. Si todo lo que nos contó no fue estrictamente vero, al menos fue ben trovato.



Juan Madrid y José Luis Muñoz

Juan Madrid pertenece a una especie de escritores que ha entrado ya en vías de extinción, así que deberíamos guardar el molde.

Y ya solo me quedó tiempo para la charla de Dani Álvarez y Francisco Etxeberria, quienes glosaron su programa de televisión "El lector de huesos" con contenidos que fueron desde lo científico hasta lo tétrico, pasando por el humor negro.



Dani Álvarez y Paco Etxeberria fabricando una culpable, con la supervisión del BossBosque

Poco más puedo añadir: que la concejala de Cultura de Villanúa, Ana Etxabe (una de esas valiosas vizcainitas por el mundo que perseguimos la dominación del planeta), fue tremendamente amable y hospitalaria, que alí encontré a imprescindibles de estos eventos como Juan Mari Barasorda y que, si me dejo a alguien, que me lo diga, por fa, y lo incluiré en esta lista de buenos sentimientos.

Ahí van, para acabar, las crónicas sobre el evento que he encontrado en la red. Lo mismo de antes digo: si me falta alguna, hacédmelo saber, plis, y la incluiré.

Ya falta menos para Villanoir 2020.


El Heraldo de Aragón


Laura Balagué


Página de Turismo de Villanúa

viernes, 1 de febrero de 2019

Heridas abiertas (Sharp Objects)

Aunque en Navidad no tuve vacaciones, sí me dio tiempito a ver esta miniserie de HBO.

Lo hice animada por el buen sabor de boca que me dejó "Big Little Lies", del mismo director, y por el contenido negrocriminal que prometía, ya que está basada en la novela homónima de Gillian Flynn, autora que, dicho sea de paso, no es santa de mi altarcito.

Sea como sea, la serie me ha dado para un articulito en Zinéfilaz. Irse para allá a leerlo, hala, venga.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Pelis que me hicieron zinéfila: Encuentros en la tercera fase

Ya tengo escrito por aquí que cuando una se ve, de repente, como vaca sin cencerro, un poco perdida por la vida y sin saber pa dónde tirar, lo mejor, como aconsejaba la gran Chus Lampreave en "La flor de mi secreto", es regresar a casa; y cuando digo casa, digo infancia, digo las cosas que siempre te han gustado y siempre te han reconfortado, que siempre te han hecho feliz

Me está apeteciendo, pues, volver a las películas de mi infancia, de mi adolescencia, a las que me construyeron, me edificaron, me levantaron y me convirtieron en la cinéfila y zinéfila que soy.

Así, he dedicado un articulito, más sentimental que otra cosa, a "Encuentros en la tercera fase". Leedlo en Zinéfilaz. Y larga vida al cine.



domingo, 18 de noviembre de 2018

Y de Yesterday y J de Jara (Las grietas de)

Don Ricardo Bosque, excelso director de la no menos excelsa Revista Calibre 38, ha tenido a bien publicarme recientemente dos articulitos.

El primero es  sobre "Y de Yesterday", última entrega de mi adorada Sue Grafton, y el segundo, sobre "Las grietas de Jara", de Claudia Piñeiro, que no se queda nada atrás en mi ránking de adoración.


En Calibre 38 tenéis las dos reseñitas esperándoos. Adioos.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Muerte entre las estrellas

Las estrellas del título no son las estrellas del cielo, sino las del cine, concretamente las que se pasean por Donostia - San Sebastián durante su festival. 

Resulta que una componente del jurado aparece muerta en su hotel (así es como deben morir las verdaderas estrellas, en un hotel) y a la oficial de la Ertzaintza Carmen Arregi le parece que ha sido un asesinato.

Así arranca esta novela de mi querida zinéfila Laura Balagué Gea.

Laura tiene publicadas unas cuantas novelas más. Esta es la segunda de la saga de Carmen Arregi, a la que conocimos hace tres años en "Las pequeñas mentiras".

Tendré el placer de presentaros la nueva entrega, junto a su excelsa autora, el jueves 15 de noviembre a las 19:00 en la librería Denetariko de Barakaldo.

Venirse, coño.

jueves, 18 de octubre de 2018

Me he sacado la espinita

Cuando era yo una pipiola que cursaba COU y me preguntaba qué quería seguir estudiando, dudaba entre dos carreras: Periodismo y Filología.

Había días en que me sentía más inclinada hacia el Periodismo y otros en que me veía filóloga completa.

Al final me decidí por la Filología. Y no me arrepiento. Una vez licenciada, tramité las convalidaciones para matricularme en Periodismo, pero no lo hice, nunca me matriculé, y, a pesar, como digo, de que no me arrepiento, tampoco he podido evitar, durante todos estos años, darle a la cabeza y fantasear sobre cómo me habría ido la vida si me hubiera convertido en periodista.

¿Habría sido más feliz? ¿Tendría ahora mejor sueldo? ¿Le habría dedicado más tiempo a mi profesión?¿Me habrían echado a la calle varias veces tras varios EREs?

Ya sé que no hay respuesta. No hay manera de saberlo ni lo sabré jamás. Pero a veces me da por mirar atrás y pensar en que, si pudiera desandar el camino, elegiría quizás otra senda. Y eso me pone un poco tristona.

Pero mira tú por dónde que esto de hacerme bloguera me ha dado la oportunidad de meter las narices, con toda la humildad y las ganas de aprender del mundo, en el periodismo, pues he tenido la suerte, y la sigo teniendo, de poder colaborar en distintos programas de radio y de hacer cositas varias en periodismo digital.

Algunas de mis compañeras de Doce Miradas

Así, en mayo de 2013 mis peripecias blogueras me llevaron a integrarme en el blog Doce Miradas. Me lo propusieron y dije que sí; uno de los mejores síes que he dado en mi vida.

Y hete aquí que, cinco años y pico después, la Asociación Vasca de Periodistas y el Colegio Vasco de Periodismo nos ha concedido uno de los Premios Periodismo Vasco: el premio de Periodismo Digital de 2018.

Otros premiados este año son Carmen Sarmiento, César Coca, la Real Academia de la Lengua Vasca Euskaltzaindia, la Sociedad de Estudios Vascos Eusko Ikaskuntza y Jose Mari Iriondo. Casi nada.

Así que, sin haberme licenciado, poseo una doceava parte de un premio de periodismo.

¿Es como para sacarse la espinita o no?

Los premios se entregan el 7 de noviembre en la Sala BBK de Bilbao. Allí tendremos las doce miradas la oportunidad de expresar nuestro agradecimiento colectivo.

Yo ahora voy a expresar mi agradecimiento personal a todas mis compañeras de Doce Miradas, las que lo fueron, las que lo son y las que lo serán, a todas las personas que han colaborado con el blog y lo han enriquecido, a toda la gente que ha confiado en mí más de lo que yo confío en mí misma y me ha brindado oportunidades y a Julen Iturbe, por contagiarme esta afición bloguera y por ayudarme y acompañarme siempre.

Mila esker denoi bihotzez. Je vous en remercie de tout coeur.

domingo, 14 de octubre de 2018

El Reino

Hola. El viernes pasado, 12 de octubre, me publicaron en la Revista Calibre 38 una reseñita sobre la peli "El Reino", de Rodrigo Sorogoyen, con Antonio de la Torre y Josep María Pou. 

Si me queréis, LEERLA.

Y, de paso, leed también mis reseñas, en la misma revista, sobre "La transparencia del tiempo", de Leonardo Padura" y "Lejos del corazón", de Lorenzo Silva. 

Salud, hermanas y hermanos. 

domingo, 7 de octubre de 2018

Todos tus nombres


El jueves 27 de septiembre, como todos los últimos jueves de cada mes, la asociación Cómplices Literarios de Portugalete celebró un encuentro de su club de lectura. En tal ocasión el libro a comentar fue ”Todos tus nombres”, de Fernando García Pañeda, viejo conocido de este blog y más viejo conocido todavía de esta bloguera. Fernando tuvo el detallazo de asistir personalmente a la disección pública de su obra.
Antes de entrar a hablaros del contenido del encuentro, que me resultó particularmente divertido, entretenido y agradable, quiero detenerme a elogiar la labor de la asociación Cómplices Literarios, que ha conseguido dar mucha vidilla a la afición lectora de la villa jarrillera y que en junio organizó la primera feria del libro de la localidad con gran acierto y éxito. Enhorabuena.
El mismo García Pañeda tuvo ocasión de presentar “Todos tus nombres” en dicha Feria del Libro de Portugalete y de volver a hacerlo pocos días después en las jornadas Bruma Negra de Plentzia.
Vamos con la novela. “Todos tus nombres” es un relato de intriga, de aventuras, de espías, de espías muy espías, espías dobles, no sé si incluso triples, con varias identidades y múltiples nombres (el título ya nos da una pista).
A mí nunca me han gustado las novelas ni las pelis de espías; ya lo tengo escrito por ahí. ¿Por qué no me gustan? Pues porque me lío; me lío con los buenos y los malos, no sé de qué lado están, no sé quién trabaja para quién… Me acaba cabreando el embrollo y decido que no merece la pena hacer el esfuerzo de desenredar la trama.
Tampoco me gustan las novelas históricas. También lo tengo escrito por algún lado. Me parece inútil esa labor titánica, ímproba, colosal, de reconstrucción, de ambientación, que emprenden los autores. No sé apreciarla.
Pero “Todos tus nombres” es distinta. Es histórica y es de espías, sí, pero es distinta. El estilo fluye y conduce al lector a donde quiere llevarlo y la erudición que despliega resulta deslumbrante, de un colorido que impresiona. La inmediata posguerra española aparece pintada con tonos diferentes a los habituales.
De hecho, es un periodo histórico bastante desconocido y narrativamente desaprovechado, pues daría para mucho ese juego de espías, con contrabando de obras de arte (y falsificaciones), intrigas y negocios prometedores. Con dos bandos en guerra, hubo también posiciones intermedias, como la de los monárquicos que en un principio apoyaron el levantamiento franquista, para luego quedar amargamente desencantados. Algunos de ellos siguieron conspirando una vez instaurado el régimen dictatorial y fueron fichados como espías por los estados europeos. Todo esto nos lo explica el autor en el encuentro, del que contaré más cosas un poco más adelante.
Como digo, la de “Todos tus nombres” es otra posguerra, la de los vencedores, los que habitaban palacios varios en escenarios que geográficamente me resultan cercanos (las páginas de “Todos tus nombres” visitan Gecho, Santurce, Portugalete, Bilbao…, así, con ortografía de la época), pero socialmente me quedan a distancias siderales, ya que se trata, por citar algunos de los especímenes humanos protagonistas, de jerifaltes franquistas, mandos militares, simpatizantes nazis y altísima burguesía industrial vasca.
El protagonista es Martín de Inchauspe, un tipo que se esfuerza por aparentar frívolo, ambicioso, amigo del dinero, muy bien relacionado socialmente, pero con amistades turbias.
Personajes de ficción se mezclan con históricos, como doña Pilar Careaga, por ejemplo, única alcaldesa que hasta el momento ha tenido la villa de Bilbao, quien fue también la primera ingeniera titulada de España. De hecho, salvo tres o cuatro personajes principales, que son ficticios, inventados, todos los demás son reales, incluida Clara, que es uno de los principales y de los más intrigantes. También es real la calle en la que se ubica la casa de los Inchauspe, aunque la mansión, Villablanca, es inventada: la ha construido el propio Fernando con retazos de edificios auténticos de la zona, espléndidos todos en su descarada opulencia.

Foto de familia del encuentro. Tomada del Facebook de Cómplices Literarios.
Vamos ahora, pues, con el encuentro del 27 de septiembre. Me gustó especialmente porque el público no tenía nada de postureo, era absolutamente franco y sincero. Le cantaban sus verdades al autor. No le hacían la pelota, no le adulaban ni intentaban demostrar su sapiencia. No hubo nada de exhibición gratuita de conocimientos literarios, a diferencia de lo que frecuentemente sucede en este tipo de encuentros.
Las y los participantes (más las que los, como de costumbre) se “quejaron” encantadoramente de la trama compleja y se confesaban incapaces de resumirla: muchas tramas entrelazadas, decían. No sabían si hablar de una historia de espías, de una historia de amor…
El autor “se defendió”: no pretende cultivar un género concreto, sino relatar, contar historias que a veces no caben un en género, sino que poseen tramas de géneros diferentes. De sus anteriores novelas también decía la crítica que eran inclasificables. Tampoco quiere tapar para luego desvelar, no pretende sorprender, sino generar un conflicto que se reconduzca ágilmente.
El público “acusa” también a los personajes de falta de pasión y de ser excesivamente religiosos, tan de misa diaria, en un contexto tan frío. Apunta alquien que quizás tengamos una idea demasiado novelesca, demasiado idealizada, del espionaje, la guerra, el peligro y la clandestinidad. Y que los personajes simplemente sean fríos y demasiado correctos porque desconfían unos de otros y sencillamente también porque se comportan con la ceremoniosidad y la etiqueta que les corresponde como clase alta, muy alta, que son.
Opinan que los personajes masculinos están mejor logrados que los femeninos, que resultan demasiado estereotípicos, demasiado sumisos y con demasiada tendencia al rubor.
Subrayan algunos hallazgos estilísticos y el lirismo de ciertos pasajes de la novela y destacan las atrevidas descripciones de los atuendos: minuciosidad femenina, con marcas y todo, lo cual otorga al relato un toque contemporáneo que nos lo aleja de la época que retrata; nos dice que los hechos son pasados, pero la mirada es actual.
Y, para acabar, un bonustrack. Los personajes de “Todos tus nombres” son melómanos. Como corresponde a su refinada clase alta, las señoras tocan el piano y todos se solazan escuchando música clásica. El autor, que ya ha demostrado su exquisito gusto musical en obras anteriores, tiene en Spotify una lista con la banda sonora de la novela. Que ustedes la disfruten.

Fernando García Pañeda:
“Todos tus nombres”
Suma 2018