miércoles, 16 de noviembre de 2011

Una rodajita de Limonov

Están sentados, con un muro raso detrás, en el ángulo recto que forman dos mesitas de formica marrón. Del decorado no se ve más: puede que estén en un aula escolar, en una cantina o en un local de la administración.

Ella viste un abrigo de color claro; en la cabeza, un pañuelo de campesina. Él lleva abrigo oscuro y bufanda; ha dejado sobre la mesa su chapka de piel. Tienen todo el aspecto de una pareja de jubilados. 

La cámara los enfoca todo el rato, con pequeños zooms, adelante y atrás. No enfoca, en cambio, a los hombres que tienen enfrente. No se ve el rostro de un hombre que, fuera de campo, con voz colérica y monótona, acusa a los dos ancianos de haber vivido en un lujo desenfrenado, de haber matado a niños de hambre, de haber cometido un genocidio en Timisoara. 

Tras cada salva de acusaciones, ese procurador invisible los invita a responder y el hombre responde, mientras tritura con las manos su chapka, que no reconoce la legitimidad del tribunal que los juzga. La mujer, por momentos, se rebela, discute; entonces, su marido, para calmarla, le coge la mano con un gesto emotivo y familiar. De vez en cuando echa un vistazo al reloj: al parecer, esperaba la llegada de tropas que los liberaran. Pero esas tropas no llegaron nunca y, media hora después, hay un corte. Elipsis. El siguiente plano muestra sus cadáveres ensangrentados sobre el asfalto de una calle o un patio o no se sabe qué.

La escena es tan extraña como una pesadilla. La filmó la televisión rumana y las cadenas francesas la distribuyeron la tarde-noche del 26 de diciembre de 1989. Recuerdo haberla contemplado con auténtico pasmo y haber experimentado un violento malestar ante semejante parodia de justicia, semejante ejecución sumarísima y semejante puesta en escena que quería ser ejemplar y fracasaba estrepitosamente, pues, a pesar de ser dos criminales, la dignidad parecía estar del lado de los acusados.

Exactamente lo mismo sentí, años más tarde, cuando capturaron y ahorcaron a Sadam Hussein.

[Y mucho peor fue luego, añado yo, con Gadaffi.]

Emmanuel Carrère: Limonov, P.O.L 2011
La traducción y la adaptación son mías.

Hay otra porrada de artículos sobre Carrère en Boquitas Pintadas:

- El bigote
- Una semana en la nieve
- El adversario: Impostura uno, dos, tres, cuatro y cinco.
- Una novela rusa
- De vidas ajenas: uno, dos, tres y cuatro.


Y ahí va un ramillete de vídeos desagradables.






14 comentarios:

humo dijo...

Me he negado a ver los videos, entonces y ahora.
Por lo demás, de acuerdo contigo.

peke dijo...

No te aplaudo el gusto, pero por primera vez vi los vídeos. Horrible es una palabra que no llega para describir mis sentimientos. Por un lado, eran dictadores y asesinos; por otro, quiero creer que eran seres humanos.

Vir dijo...

Interesante y terrible. No he leído ningún libro de Carrère, sólo vi "La moustache" en V.O. cuando aprendía francés, pero no entendí demasiado...¿Cuál de sus libros traducidos me recomendarías para empezar?

Noemí Pastor dijo...

Te comprendo, HUMO. Además, no eres la única: conozco a más gente que se ha negado ver esto y no quiere ni oír hablar. No me extraña.

Noemí Pastor dijo...

PEKE, no lo he ehcho por gusto. Me estuve pensando mucho si poner los vídeos o no, porque de verdad que me provocaban dolor de estómago. Y si no lo digo, reviento: buscando vídeos en Youtube he encontrado cosas horripilantes sobre estos tres casos, que no me atrevo ni a nombrar porque, como a ti, las palabras se me quedan cortas.

Noemí Pastor dijo...

Hola, VIR. Igual para empezar está bien "El adversario", que es como "A sangre fría", una obra literaria basada en un crimen real. Ya me contarás.

39escalones dijo...

Tienen un antecedente directo en Mussolini y Clara Petacci. Y en algún caso más, aun con un rebozo de justicia. La "justicia", la "verda", la "historia", siempre es de los que ganan.

cathasturias dijo...

Estaba yo aquella noche de 1989 en la sala de informativos de la BBC en Londres. Tuve que mirar muchas veces este video durante la montaje. En fin no pude mas.

Noemí Pastor dijo...

Hola, ESCALONES, seguro que hay más casos históricos, pero los que nos impactan y los que se nos quedan grabados en el alma son los que hemos visto en el telediario.
A tu última frase, amén. Y no veas hasta dónde me lleva eso la cabeza, ahora que en el País Vasco nos hemos librado de ETA. Saludos.

Noemí Pastor dijo...

Menudo trago, CATHASTURIAS. Si no quieres repetirlo, no hagas como yo: no escribas Gadaffi en el buscador de Youtube.

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Aún recuerdo con espanto, compa Noe, esas imágenes de los Ceaucescu ejecutados extrajudicialmente (llamar a “aquello” un juicio me parece un sarcasmo inadmisible…), creo que fue de las primeras veces en que tuve la ocasión de ver imágenes de ese cariz, y la impresión me duró mucho, mucho tiempo. Lo de Hussein y lo de Gadaffi me ha pillado ya con un poquito más de “callo”, pero no por ello me han parecido salvajadas más asumibles, que no lo son, creo. Nunca he tenido muy claro, ni creo que lo vaya a tener nunca, hasta qué punto la difusión de estas imágenes está justificada desde algún punto de vista, o no; a veces pienso que sí, porque, por muy morbosas y bestias que sean, son un aldabonazo para las conciencias; pero, en otras, ay, en otras, ¿para qué, visto lo visto? En fin…

Un fuerte abrazo y buena semana.

Noemí Pastor dijo...

Hola, MANUEL. Yo tampoco tengo claro si esas imágenes se deben difundir o no (es un buen debate que dejaremos para otra ocasión), pero te aseguro que en el caso de Gadaffi, que es el peorcito, sin duda, de los tres, nos han ahorrado bastante gore.

El jukebox dijo...

Por un lado, estoy deseando que escribas sobre 'Limonov', pero por otro, se me están poniendo los dientes aún más largos. :-)

Saludos

Noemí Pastor dijo...

Hola, JUKE. Ya he terminado de leerlo, pero ando con poco tiempo para escribir. Algo pondré, seguro, aunque no sé cuándo. Besos.