lunes, 21 de abril de 2008

El año en que llegó el crack


Fue en 1988 cuando la mafia rusa llevó a las calles de Nueva York un sustituto barato y exitoso de la heroína. El índice de criminalidad de la ciudad era entonces un 73% más elevado que la media nacional y Rudolf Giuliani tuvo que tomar cartas en el asunto.
En ese año se desarrollan los hechos de La noche es nuestra, una peli que tiene cosas buenas, cosas malas y cosas que empiezan bien y empeoran. Voy primero con las malas.

No me gusta la prescindible recreación cervantina de la fuerza de la sangre y me toca especialemente las narices la exaltación hagiográfica de la policía de Nueva York, que aquí tiene un retrato monolítico, sin fisuras: son buenos, honrados, trabajadores, rectos... Unos santos varones, vamos, porque son todos hombres.

Empieza bien y empeora el retrato de las relaciones entre los dos hermanos del cartel. Bobby (Joaquin Phoenix) es el hedonista y Joseph (Mark Wahlberg) el honrado hasta el bostezo que reprocha públicamente a su hermano la vida "disipada" que lleva, pero en el fondo le envidia con la bilis, sobre todo cuando se echa una novia detonadora (Eva Mendes). Hasta ahí, ya digo, todo bien. Pero cuando Bobby se convierte cual Pablo de Tarso al caer del caballo (otra vez la hagiografía) y ambos se reconcilian, tiene lugar una escenita final almibarada que da un poco de vergüenza ajena.

Lo bueno de la peli es la banda sonora (una gozosa selección ochentera: Blondie, Bowie, The Clash, Dexys Midnight Runners...), la recreación de ambientes de una época en la que "nada parecía tener consecuencias" (Mendes dixit), la lluvia, una falsa tormenta muy vistosa y, sobre todo, una originalísima y claustrofóbica persecución en coche. A mí particularmente me aburren las persecuciones de autos. Cuando salen en el cine, aprovecho para cerrar un ratito los ojos. Pero con ésta no pude.

Si existe un subgénero policial neoyorquino, que puede que sí, esta peli entra ahí de lleno, porque es también un canto de amor al Nueva York de los 80 y fotografía con primor sus barrios, sus edificios, las calles de Brooklyn, las noches discotequeras; todo con una especie de sombra melancólica, o melancolía sombría, y con mucho estilo.


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20 comentarios:

Francisco Ortiz dijo...

Pues yo la tengo por una obra maestra -así lo he escrito en mi blog y me reafirmo, querida Noemi-, y no me parece monolítica la concepción de la policía ni reaccionaria la película en ningún momento: se trata de una visión sobre las familias y también la policía y el hampa son familias en esta historia. Y además hay una visión, una actuación fememina potente, como dice el autor en una entrevista que leí por ahí: la de la mujer del hermano redimido, que se marcha y da de lado al bueno de la función, lo que no da poco que pensar.

Pablo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pablo dijo...

no la he visto pero lo haré pronto.
viví en ny un tiempo entonces y espero recordar algo de entonces

Noemí Pastor dijo...

Hola, Francisco. Cuando tiene que elegir familia, al prota lo empuja la sangre, a pesar de que se llevaba mejor con su otra familia de hampones. Y en cuanto a la chica, discrepo otra vez: creo que hace poco más que posar divina. Y no me extraña nada que dejara al bueno: la estaba arrastrando hacia una guerra que no era la suya. Encantada de, por una vez, no coincidir contigo. Un beso.
Pablo, seguro que te enternece el NY de los ochenta. Ya me contarás.

Benjuí dijo...

La veré dentro de ochenta años, cuando la saquen en DVD, o me la baje mi hijo: las pelis de buenos buenos y malos malos poblaron mi infancia, y me costó mucho trabajo sacudírmelas de encima, conque...

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Tiene todos los ingredientes básicos para que me guste. Desconocía que Giuliani ya era alcalde de Nueva York en el 88. Se tiró entonces casi tantos años en el sillón como Rodriguez Ibarra aquí en Extremadura.

Noemí Pastor dijo...

Bueno, Benjuí, ésta tiene cosas que la salvan. Los malos son los nuevos malísimos de las americanadas: los mafiosos rusos. También salían en "Promesas del Este". Hay un capo viejito que es casi el mismo personaje.

Noemí Pastor dijo...

Pues no, Alberto: metedura de pata por mi parte. Leo en la Wikipedia que Giuliani tomó el cargo en 1994. En la peli hablan de él y yo creí que ya era alcalde, pero veo que tenía otro cargo: "en 1983, fue nombrado fiscal del Distrito Sur de Nueva York, donde encabezó la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado".
Gracias.

39escalones dijo...

Vaya, hoy me hacéis todos la competencia... Es una peliculita entretenida, y poco más. En realidad cualquier cosa en la que salga Walberg nace devaluada.
Coincido con los puntos que resaltas, la música y la persecución (no olvides la persecución de "French Connection", no me digas que en esa cerraste los ojos, o en la de "Bullit") y también la interpretación de Phoenix. Pero el resto es un pretencioso ejercicio de encaje en el que el director ha querido sumar "Promesas del Este" con "El Padrino". Como la materia prima es buena, le sale resultona, pero en el fondo, ná de ná, muy poquita cosa y aporta prácticamente nada.

Lucía dijo...

Nada, nada, está claro que el cine es mi asignatura pendiente. Otra que no he visto, entre Alfredo y tú vais a conseguir que me deprima.
Me quedo con el título por si tengo la ocasión de encontrarla.
Besos.

Ricardo Bosque dijo...

En cuanto a policías neoyorquinos, me quedo con la peña creada por Jerome Charyn en torno al peculiar comisario Isaac Sidel, una saga que, si algún día alguien lleva al cine, me obligará incluso a hacer fila a pesar de no ser yo mucho de grandes pantallas.

Ay, si la pillaran los Coen...

Möbius el Crononauta dijo...

Mmm, tendré que echarle un vistazo. No sé si has visto "Bullitt", ¡pero no puedo creer que alguien pueda cerrar los ojos ante una persecución así!

Saludos

malvisto dijo...

Bueno Alfredo me ha quitado un comentario: la persecución de Bullit, y tu has hecho el resto con Cronenberg.
Pero hay lago que resalto de estas pelis de los 80 en Ny: lo sucias que se veían las calles, su esquinas llenas de mendigos, su alcantarillas, su humo. Tengo que aceptar que ese punto sórdido me entusiasma.

un abrazo,

cacho de pan dijo...

también yo dejé mi corazón en el NY de los ochenta, una ciudad viva y llena de contrastes, con personajes fuertes conviviendo en una armonía que por momentos se hacía increíble .
allí ví por última vez a algunos amigos del alma.
maldita muerte.
tendré que verla.

Noemí Pastor dijo...

Escalones, no seas tan duro con Wahlberg. Sale un poco acartonao, pero es porque le pegan un tiro en la cara, hombre. Que no tienes piedad.
Lucía, si nos deprimimos por todas las pelis que no vemos y todos los libros que no leemos, no levantamos cabeza. Nada es imprescindible.
Ricardo, siempre puedes ponerte tú a dirigir. Si no se anima nadie...
Moebius, me estáis dando la razón. Mira que hay infinitas persecuciones de coches en infinitas películas. Y ¿cuántas recordables? Creo que hemos nombrado entre todos tres.
Malvi, lo cutre tiene un encanto tremendo. Yo lo sé ver. Será porque soy de barrio cutre. A Giuliani le recriminaban que quería que NY fuera bonita. Como si le hiciera falta.

Noemí Pastor dijo...

Cacho, espero que la veas y que nos la cuentes con tus ojos. Un beso.

anton dijo...

¿Maafia Rusa?
XD, donde me he metido, estoy pesando en el Traniberiano, el frío y la última de Noriega con las muñecas rusas. Encantadora crítica, Noe, me encanta tu lectura ¿te apuntas ?.
Feliz Día de Mañana

Bso)

perem1 dijo...

No he visto la película todavía. Los comentarios que me han llegado de ella me hablan de un film correcto.
Aunque a priori tiene algo que merece que se le preste atención y es que en ella trabaja Joaquin Phoenix. el gran Joaquin Phoenix!!!!!! No recuerdo una película en la que no haya estado bien...... Para mí un gran actor, otra cosa es Wahlberg, pero supongo que su presencia es puramente comercial....

Un saludo.

Fernando dijo...

Qué bien te lo pasas y qué bien nos lo cuentas.

Noemí Pastor dijo...

Anton, feliz día de hoy. Ahora voy a leerte.
Perem, creo que los dos son productores.
Fer, yo hago esto más que nada por diversión; pues que se note.