jueves, 10 de abril de 2008

Ser infeliz en París


En París no es siempre primavera. Exactamente una vez al año es invierno, hace frío, los corazones se hielan y los personajes de las películas llevan en los hombros unos montoncitos de nieve falsa.

Son infelices porque se sienten solos. Algunos creen que una pareja, un amor, los sacará de la apatía e intentan citas a ciegas por Internet. Entre ellos se teje, como explica el propio Resnais, una tela de araña entre dos arbustos, cubierta por el rocío de la noche.

Todos son creíbles menos Charlotte. Con ella Resnais ha querido hacer una caricatura, un monigote ridículo que, sin embargo, nos deja algunas escenas simpáticas con su chifladura de cristiana ferviente y allumeuse manipuladora.

Todos manejan sus Asuntos privados en lugares públicos y hablan de amor en bares y oficinas, en decorados a veces voluntariamente feos e inhóspitos, en zooms trasnochados, en planos que dejan ver la mentirijilla del escenario.

En fin, que, aunque parezca mentira, se puede ser infeliz en París. Pero quizás sólo cuando nieva.


Una notita final sobre traducción. No he tenido ocasión de ver el filme en versión original y la traducción chirriaba un pelín, incluso en la pronunciación de nombres franceses. En cuanto al título, la obra dramática original de Alan Ayckbourn se titulaba Private Fears in Public Places, pero Resnais quiso que su película se titulara Coeurs (Corazones). En castellano ha recuperado curiosamente la literalidad del original.


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10 comentarios:

Fernando dijo...

Provoca curiosidad. Aunque sólo sea por saber cómo ser infeliz en París. Aunque ya supongo que ser parisien ayudará algo.
Tengo una lista de pendientes que ni la de la compra del Hiper.

peke dijo...

Siempre me marvilla lo que dan de sí los temas eternos como el amor, la amistad, etc. Siguen siendo los mejores temas para pelis y libros.

anton dijo...

Un pequeño poema del Sr. Neuman sobre El Corazón, a propósito desde este polo de corazón helado, que sigue allí y quizá venga al caso;

Existe, en matemáticas,
una curva distinta a la que algunos,
los que nunca jamás dudan de nada,
llaman curva de Koch;
los perplejos, en cambio, siguen dándole
el nombre de copo de nieve.

Acostumbra esa curva a hacerse densa
multiplicando siempre su tamaño
por cuatro tercios y hacia el interior,
llegando al infinito
sin rebasar su área.

Fascinante.

También así te creces muy adentro:
habitándome lenta,
quedándote con todo, sin forzarlo,
este pequeño corazón hermético.


Espero le guste.
Un abrazo

39escalones dijo...

Me apetece verla un montón. Últimamente lo mejor nos llega del otro lado de los Pirineos.

perem1 dijo...

Parísss!!!!! Una de mis debilidades, aunque cada vez que voy, que si fuera por mi sería cada semana, me encuentro con un París algo diferente, no es el mismo Paris de la primera vez, allá por el año 86. algo está cambiando en ella, y lamentablemente para mí alguna cosa se está perdiendo por el camino.....

Referente a la entrada, no he tenido oportunidad de ver la película.... y referente a ser infeliz en París..... la respuesta solo la tiene Marlon Brando.

Un saludo.

ROBERTO MOSO dijo...

Hola Noemí. Viajo emocionado para conocer a mi nueva visitante y me encuentro 1) con un sentido del humor del que me gusta y 2) con un comentario amable sobre una película que yo puese a parir en mi blog (por ahí anda aún la crítica). Es cierto que esa traducción y ese doblaje no ayundan nada, pero aparte, todo me pareció tan ñoño... bueno encantado de tenerte entre mis visitas y de compartir gusto por el Baily.

tertulías dijo...

me encantó tu blog... volveré... siempre! gracias por dividir con nosotros tanto humor!

malvisto dijo...

Yo quiero verla. Sea o no infeliz, haya nieve o no nieve.

Agatha Blue* dijo...

Pues si, si nos lo proponemos y nos aplicamos a fondo... podemos ser infelices en cualquier rincón del mundo.

Pero... ¿Porque leches habría que serlo?

Tengo una amiga, que fuma unos cigarritos de la risa, que le ayudan a superar estados de nostalgia.

Y cuando hacemos reunión de féminas y nos dá por dar un par de caladitas... te aseguro que estamos muy lejos de la infelicidad ( unas por las risas y otras por que han caido en los brazos de Morpheo a la segunda calada )

Jovenes, no me hagan caso. Las drogas malas.

Agatha Blue*

Noemí Pastor dijo...

Fer. Lo original de esta peli es que apenas sale París, sólo decorados de interiores, es invierno en vez de la típica primtemps y la gente sufre penas de amor.
Peke. El otro día hablaban de esto en el blog de JV (www.javiervizcaino.net) y yo puse que en mi trabajo siempre estamos teorizando sobre las relaciones de pareja como si fuéramos Carrie Bradshaw. El asunto es inagotable.
Anton, precioso poema. Me gusta, me gusta. Un lujazo tenerte de comentarista.
Escalones, como soy bastante afrancesada, casi siempre voy a ver todo lo gabacho que cae por la cartelera. Y casi nunca me arrepiento.
Perem, es verdad, Marlon Brando también andaba por allí amargao.
Roberto, ahora voy a leer tu crítica y a ponerte verde a ti. Que no, que es broma.
Tertulías, muy amable. Encantada de que hayas venido y de que vuelvas. Hasta prontito.
Malvo, si la lees, pon unas letras, a ver qué te parece.
Agatha, no te preocupes: esto no lo lee ya ningún joven; seguro que ya se han metido todos todo lo que se tenían que meter. Besito.