jueves, 27 de marzo de 2008

El accionista mayoritario (1)


Una cosa buena de ser aficionada a las series de novelas de detectives es que cada nueva entrega supone un reencuentro con una vieja y querida amistad. Así que cojo este libro de Petros Márkaris, El accionista mayoritario, con ganas de saber algo del policía Kostas Jaritos y de su esposa Adrianí.

Pero nada más empezar a leer recuerdo que, en realidad, no me caían muy bien y que tenían unas relaciones conyugales no del todo envidiables. No me resulta nada simpática Adrianí, una maruja de la peor especie. La única que se libra es la hija de ambos, Katerina, una chica valiente que en esta novela se enfrenta nada menos que al terrorismo en teoría y en la práctica.

El accionista mayoritario tiene una estructura bastante original: Jaritos está metido en un caso gordo, nada menos que en un secuestro con rehenes; mientras se desarrolla, nos va lanzando avisos de lo que vendrá y, cuando el asunto está en su apogeo, irrumpe otro. El primer asunto se resuelve y nos centramos en el segundo, pero el primero sigue generando ecos, hasta que ambos vienen a confluir al final.

Como digo, el primer asunto no es un caso policial al uso, sino el secuestro de un barco con cientos de rehenes. Así y todo, la cosa tiene intriga y se mantiene en pie el "quién ha sido", porque los secuestradores se niegan en principio a revelar su identidad y la policía y el ejército griegos hacen todo tipo de suposiciones: ¿se trata de delincuentes comunes? ¿Mafiosos? ¿Traficantes de drogas, armas o seres humanos? ¿Terroristas? ¿Al Quaeda, palestinos, chechenos?

Al final, la ficción conecta casualmente con sucesos reales y recientes : Kosovo y Grecia, que apoya a Serbia. Y hasta ahí puedo leer.

Los angustiosos informativos televisivos que siguen de cerca el asalto terrorista contrastan trágica y grotescamente con la publicidad implacable que no se apea de su mundo paralelo de tarifas rebajadas y SMS gratis. Así como entreverados entre los telediarios, aparecen los spots publicitarios y surge la segunda trama: el asesinato de una estrella de la publicidad.

Pero esto lo voy a dejar para una segunda entrega. Mientras tanto, leed lo que escribió Peke sobre la novela.


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14 comentarios:

peke dijo...

No había escrito gran cosa de esta novela. Sigue, sigue tú, que lo haces muy bien.

goroka dijo...

Parece interesante,te sigo!

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Yo quiero tener días de 40 horas para poder leer más.

Ricardo Bosque dijo...

A mí, sin embargo, Adrianí no me cae mal, pero es que cocina de maravilla y ya se sabe que a los hombres se nos gana por el estómago.

En realidad, de esta serie me gusta todo, desde la relación que Kostas ha tenido con otros novios de su hija (hasta llegar al único que le cae bien, Fanis, y todo por una cuestión de interés personal) hasta las puyas continuas con el jefe Guikas. Y, por supuesto, las tramas, como dices bien siempre pegadas a la actualidad.

39escalones dijo...

Jopé, qué buena pinta. Otro al saco (que más que saco, empieza a ser una nave industrial).

PD: por cierto, lo de tus comentarios era que me los catalogaba como spam. Vergonzoso. Ya he abierto diligencias para que el régimen disciplinario ejerza su ley.
Disculpa no haberme dado cuenta antes.

Benjuí dijo...

Contigo es imposible, hija mía: cuando yo voy tú ya has dado siete vueltas al circuito...

Helua dijo...

Yo tb la he leido Noemí.. y me ha encantado!!

María Jesús Lamora dijo...

Gracias por la entrada. A mí también me ocurre que tendrían que tener los días muchas más horas.
Para poder leer todavía más.
Abrazo.

malvisto dijo...

Que me he enredado un poco: vale, es mi culpa. Por otro lado; mira Noe que no hacen sino escribir maravillas de una de detectives ganadora del premio Tusquets. Balas de Plata. Creo qe se llama. ¿La conoces? Y es así: puedes hablar de ella. besos,

Julen dijo...

Lo de los días de 40 horas es imposibles; así que mejor elegimos bien qué leer, ¿no? Y lo que de momento no leemos, ya nos quedará para la jubilación, que dicen que da más tiempo libre. Suerte para quienes la alcancen en buena edad ;-)
Respecto a Grecia, yo coloco la acción siempre en lugares con calor sofocante, contaminación, ruido, caos... todo prejuicios, vamos.

Noemí Pastor dijo...

Peke y Goroka, ya sigo. A ver si os gusta la segunda parte.
Alberto, yo he probado a ver menos la tele y he sacado un tiempecito. No digo que sea tu caso.
Ricardo, es cierto que es una serie que se coge con agrado. Y que un personaje te caiga mal es señal de que está bien construido.
Escalones, espero que disfrutes con la novelita. Me alegro de que esté solucionado lo de los comentarios. Un besín.
Benjuí, no entiendo bien tu comentario, pero carezco de modestia y me lo tomo como un elogio. Y te beso.
Helua, a ver qué te parece mi segunda entrada sobre la novela.
María Jesús, si los días tuvieran 40 horas, yo las desperdiciaría, seguro.
Malvi, corazón, no conozco la novela. Investigaré.
Julen, lee mi segunda parte y tus prejuicios aumentarán.

cacho de pan dijo...

del libro no digo nada, pero la película, que todavía no ví, me echa para atrás...es que miro noticieros y estoy harto de muertes e injusticias: si parece que todos los criminales más siniestros se alejaran cojeando...

Benjuí dijo...

Pues, ¡claro que era un elogio!
Siempre vas por delante, pero mucho, mucho: no me da tiempo a leer todos los libros que recomiendas...

Noemí Pastor dijo...

Cacho, amol, tus mensajes han llegado todos. Encantada de tenerte por triplicado.
Bejuí, pues sinceramente no creo que lea mucho. De verdad te lo digo. Antes leía mucho más.