sábado, 23 de mayo de 2009

Vocabulario Caduco de la Margen Izquierda


Medio obsesionada por las palabras como he vivido siempre, hacía años que me rondaba la cabeza la idea de recoger en alguna parte las de nuestras madres, tías y abuelas, las expresiones que ellas usaban y las que usábamos en nuestra asilvestrada infancia, que ya apenas se usan, que no están escritas en ninguna parte y que irremediablemente se perderán.

Así, por fin, Julen y servidora de ustedes hemos creado este Vocabulario Caduco de la Margen Izquierda, que es caótico y desequilibrado, incluye definiciones imprecisas, gansas y sentimentaloides y, de momento, no tiene pretensiones académicas. Una vez creado, se quedará a vivir para siempre en la barra lateral de este blog.

Por supuesto que la Margen Izquierda es la de la ría de Bilbao y que la denominación Margen Izquierda, amplia, inexacta y flexible, incluye en mi ideolecto la Zona Minera y los barrios populares de la capital y de la Margen Derecha también. Bueno, podríamos ampliarlo también a todos los municipios de la comarca del Gran Bilbao.

Así que, si alguien que provenga de tal hábitat quiere contribuir con alguna aportación, corrección o puntualización a este humilde vocabularito, puede enviar un mensaje a noemipastor@gmail.com.

Y si no procede de la misma reserva, pero encuentra similitudes o parecidos con alguna rara expresión local, también puede ponerse en contacto conmigo por el mismo medio. Gracias de antemano.

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miércoles, 20 de mayo de 2009

Maruja


Pues sí, al final fui a Portugalete, a ver qué se contaba Maruja Torres y no me defraudó, a pesar de que tuve que seguir toda la charla de pie, pues llegué un poquito tarde y ya estaban todos los asientos ocupados. Un éxito de público, vamos.

Solidaria ella con las nuevas generaciones de periodistas, a las que las grandes empresas de comunicación, pretendidamente defensoras de la justicia y las libertades, tratan como a ganado, no quiso dar una conferencia al uso, sino que prefirió una charla; solicitó que la entrevistara una periodista jovencita y así lo hizo una chica cuyo nombre no recuerdo (lo siento de veras), con gran acierto, además.

Maruja nos habló de su actual vida en Beirut, plácida y fructífera, a pesar de las guerras y las ruinas, ordenada y televisiva, que tendrá que abandonar en cuanto le empeore la rótula, ya que el Líbano "no es país para cojos": tiene muchas cuestas y ninguna seguridad social.

En Esperadme en el cielo, el libro por el que le han dado el Premio Nadal, se inventa Maruja la infancia que no tuvo con Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán. Se conocieron más tarde, en la adolescencia o juventud, a pesar de haberse criado en el mismo barrio, el Raval barcelonés, donde, por sorprendente que parezca, había clases. Sí, esto es algo que choca, pero rigurosamente cierto. Yo también me crié en un barrio obrero que, sin embargo, tenía su aristocracia y sus parias, sus familias "bien" de toda la vida, y las familias como la mía, recién llegada, sin raíces allá. Quien no ha vivido en un barrio pobre se cree que es una especie de democracia pura en la que todos están igualados dans la merde, pero no, no es así.

Maruja se puso tierna y emotiva cuando le preguntaron por Juantxu Rodríguez, el fotógrafo de El País que la acompañó a la invasión de Panamá y que murió con el ojo atravesado por una bala del ejército americano. Es que Juantxu Rodríguez era casualmente de Portugalete, aunque su familia se trasladó hace ya tiempo a vivir a Extremadura. Aprovecho para dejar constancia del hermoso libro de fotos de Juantxu que publicó la editorial La Fábrica en un Photobolsillo. Por supuesto que mis favoritas son las de la margen izquierda de la ría de Bilbao, que es mi casa, mi patria y mi infancia, con ese tremendo blanco-negro-gris que tan bien le sienta a este paisaje.

Me gusta Maruja. No tenemos, por desgracia, muchas señoras mayores a las que queramos parecernos, con lo importante que es tener modelos vitales a imitar. Hoy Cher cumple sesenta y tres años; podría ser otro modelo, claro, pero a mí me es más cercana Maruja, más que nada porque así, de entrada, no sabría a dónde ir a quitarme las costillas. Maruja nos dijo ayer algo bonito: que, al envejecer, el cuerpo se te vuelve enemigo, pero se le puede hacer frente permaneciendo fiel a lo que una ha sido, sin rendirse a abrazar el estereotipo en el que el resto del mundo parece querer encerrarte.

Necesitamos gente como tú, Maruja. Gracias.

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domingo, 17 de mayo de 2009

Se me acumula el trabajo


Todo esto sucederá el martes 19 de mayo por la tarde.


Jaio La Espía-que-me-amó presenta este libro, el de la foto, en el Hika Ateneo de Bilbao, a las siete y media.

Y a la misma hora, en el centro cultural Santa Clara de Portugalete, conferencia de Maruja Torres, que parece ser que acaba de ganar el Premio Nadal y yo ni me había enterado. Beatus ille.

¿Qué hago? ¿Me divido en tres? ¿O adquiriré de aquí al martes el don de la ubicuidad?

jueves, 14 de mayo de 2009

IV Concurso de Relatos Cortos "Justo Vasco"

Me ha cabido el honor de participar como jurado en este concurso de relatos cortos que convoca la Asociación Cultural Novelpol, de Amigos de la Literatura Policial, cuyas siglas, NP, coinciden curiosamente con las iniciales de mi nombre y apellido.

El primer premio se lo ha llevado el relato "Soy un violador", de José Luis Muñoz (Granada, España).

Copio y pego directamente del blog de Novelpol para daros cuenta de más detalles sobre el concurso.

Los finalistas han sido:
VILLA HASTÍO, de Andrés Portillo González, de Getafe, Madrid (España)
LE LLAMABAN SCARFACE, de José Luis Muñoz (Granada, España)
UN HOMBRE EN EL QUE PUEDES CONFIAR, de José Luis Somoza, de La Habana (Cuba)
LA FAMILA, de Marco Antonio Beltrán, de Tecla, Murcia (España)

En el jurado han estado también Javier Maura, escritor; José Ramón Gómez, crítico y miembro de Novelpol; y Jokin Ibáñez, miembro de Novelpol.


Como digo, ha sido un placer.


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martes, 12 de mayo de 2009

Para conocer mejor a Süden


Friedrich Ani: El bebedor del tranvía
(Süden und der Stassenbahntrinker, 2002)
Editorial Plataforma, 2008
Traducción de Joan Parra. Adaptación mía.

Párrafos selectos de esta novela de Friedrich Ani con el inspector Süden de protagonista, que comenté en el post anterior.


Por qué se hizo Süden investigador
Disfrutaba observando a la gente y espiando sus pequeños trucos y sus manías.

Por qué bebe
Una determinada cantidad de cerveza me sumía en ocasiones en un estado de íntima superioridad.

Cómo su trabajo consiste en enfrentarse a las mentiras
Llevo doce años en el departamento de desaparecidos. Estoy al corriente de secretos de familia que ni los curas conocen. Reconozco a la primera las mentiras y estoy familiarizado con todos los motivos por los que algunas personas deciden huir. He conocido a gentes que juraban que su marido, mujer, amigo o hermana "jamás haría algo así" y luego esos mismos parientes tenían enormes dificultades para describir a la persona desaparecida, encontrar una foto o dar noticia de sus peculiaridades, manías, pasiones, preferencias... Al salir ese tema, empezaban las mentiras, si es que no habían empezado antes.

Pero la sinceridad tampoco le parece del todo buena
Hay formas de sinceridad que no me gustan demasiado.
Estoy de acuerdo con Süden: la sinceridad está sobrevalorada. Pero, ¿dónde acaba la amabilidad y empieza la hipocresía?

Lo que opina de la soledad y la curiosa coincidencia con un escritor
La soledad es muy importante para mí. Hace poco leí a un escritor que decía que la soledad debía enseñarse en la escuela como una asignatura más. Me pareció una propuesta muy interesante.


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viernes, 8 de mayo de 2009

El bebedor del tranvía


Friedrich Ani: El bebedor del tranvía
(Süden und der Stassenbahntrinker, 2002)
Editorial Plataforma, 2008
Traducción de Joan Parra

El inspector Tabor Süden, del departamento de desaparecidos de la policía de Múnich, cuarenta y cuatro años, soltero, melenudo y barrigón, nos narra en primera persona también esta su segunda novela y su punto de vista peculiar lo pinta todo a la vez de melancolía y crudeza, porque acepta la vida como la mejor de las posibles y al mismo tiempo anhela con tristeza otra diferente, quizás pasada, quizás por venir.

Y ese anhelo tiene mucho que ver con su clientela, con las personas desaparecidas, con ese arrebato que un día las llevó a huir, a dejarlo todo atrás y sin decir ni mu.

Todos los personajes, incluidos los policías, o los policías más que nadie, alivian como pueden la soledad y militan, como confiesa de sí mismo el propio Ani, en una "religiosidad pesimista, que con los años se ha convertido en pesimismo religioso".

También nos confiesa Ani que, desde adolescente, sustituye su vida por la literatura. Exactamente lo mismo que hace el desaparecido bebedor del tranvía, don Jeremías Holzapfel (literalmente, 'manzana de madera' ¿¡?!), un actor de tercera que sustituye su vida real por una "interpretada". A Ani parecen haberle ido bien las cosas, pero a su personaje, en cambio, no le resultan; hay gente a la que ese intento de reiventar su vida no le sale bien, se la reinventa patéticamente y le va francamente mal.
Desde que ejerzo esta profesión, he tratado con muchas personas que se ponen trampas a sí mismas, que creen que cuantas más cosas oculten, más difícil lo tendremos nosotros para averiguar la verdad. personas que arrastran como alma en pena cosas de las que podrían librarse fácilmente hablando con nosotros, simplemente abriendo la boca y poniendo fin rápidamente a una situación que viven como un interrogatorio. Que mienten y ponen trabas o se sacan historias de la manga, creyendo absurdamente que nadie será capaz de arrancarles la verdad pura y simple. Que se extravían en un matorral de invenciones, tanto que a veces casi da pena verlos.
Como digo, ésta es la segunda novela de la serie del inspector Süden que se ha publicado en español. Y le encuentro el mismo defecto que a la primera: que la peripecia no está a la altura de todo lo demás, de la ambientación, de los personajes, del resto de la literariedad, por así decirlo. Me contestaréis que qué más da, que seguramente Ani no pretende construir una trama perfecta, que tampoco le interesa tanto la trama. Y yo estaré de acuerdo, pero el desequilibrio es tan grande, queda tan en nada la narración, que merecería la pena el esfuerzo de estructurarla un poquito más, darle una pizca más de envergadura, de solidez; al menos para que no luzca tan despreciada.

Para acabar, en cuanto a la traducción, no vendría mal una notita a pie de página para aclarar ciertas palabras (land, biergarten, loden) y otras expresiones más complejas que se dejan en el texto crudas, pues servidora, aunque maneja los rudimentos de la lengua alemana, debe confesar que algunas cosas no las ha entendido.


Podéis leer otros artículos sobre Ani en este blog:
Cosas que dice Friedrich Ani
El mundo según Süden
Más vale tarde
Y un interrogatorio en el número 3 de .38.


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miércoles, 6 de mayo de 2009

Días franceses

Han sido unos días en una cabañita en el bosque, con ardillas, pajaritos, arañas y todo, pero sin tele, sin radio, sin Internet, sin teléfono, sin posibilidad siquiera de enviar un maldito SMS.

Así que ha habido tiempo de pedalear kilómetros y kilómetros entre paisajes que todavía no se han recuperado de la ciclogénesis explosiva de enero pasado. Impresionan los árboles tumbados, las raíces arrancadas y los troncos cascados cual lapicerillos.

Ha habido tiempo de visitar la cuna de San Vicente de Paúl, ese santo tan baracaldés que, sin embargo, nació al ladito de Dax. No pude entrar en su casa natal, porque me la encontré invadida por alegres monjas españolas, pero, en revancha, me compré "sa petite vie". Os he puesto su imagen en una vidriera en la foto.

Ha habido tiempo de pasarse por la Feria del Libro de Dax, donde tuve ocasión de entrar al Atrium a escuchar un ratito a Jean Echenoz, pero me dio pereza y ahora me arrepiento, claro. Esta feria se reparte entre el Atrium y hotel Splendid, un edificio delirante, anacrónico y delicioso.

Y, ya cruzada la frontera, en Irún, hubo tiempo de hacer un recorrido turístico, comer, charlar y conspirar con el buscaimposibles y el consultor artesano. Lo cual, como podréis ver en los enlaces, dio sus frutos.


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