Friedrich Ani: El bebedor del tranvía(Süden und der Stassenbahntrinker, 2002)Editorial Plataforma, 2008Traducción de Joan ParraEl inspector
Tabor Süden, del departamento de desaparecidos de la policía de Múnich,
cuarenta y cuatro años, soltero, melenudo y barrigón, nos narra en primera persona también esta su segunda novela y su punto de vista peculiar lo pinta todo a la vez de melancolía y crudeza, porque acepta la vida como la mejor de las posibles y al mismo tiempo anhela con tristeza otra diferente, quizás pasada, quizás por venir.
Y ese anhelo tiene mucho que ver con su clientela, con las personas desaparecidas, con ese arrebato que un día las llevó a huir, a dejarlo todo atrás y sin decir ni mu.
Todos los personajes, incluidos los policías, o los policías más que nadie, alivian como pueden la soledad y militan, como
confiesa de sí mismo el propio Ani, en una "
religiosidad pesimista, que con los años se ha convertido en
pesimismo religioso".
También nos confiesa Ani que, desde adolescente, sustituye su vida por la literatura. Exactamente lo mismo que hace el desaparecido bebedor del tranvía, don
Jeremías Holzapfel (literalmente, 'manzana de madera' ¿¡?!), un actor de tercera que sustituye su vida real por una "interpretada". A Ani parecen haberle ido bien las cosas, pero a su personaje, en cambio, no le resultan; hay gente a la que ese intento de reiventar su vida no le sale bien, se la reinventa patéticamente y le va francamente mal.
Desde que ejerzo esta profesión, he tratado con muchas personas que se ponen trampas a sí mismas, que creen que cuantas más cosas oculten, más difícil lo tendremos nosotros para averiguar la verdad. personas que arrastran como alma en pena cosas de las que podrían librarse fácilmente hablando con nosotros, simplemente abriendo la boca y poniendo fin rápidamente a una situación que viven como un interrogatorio. Que mienten y ponen trabas o se sacan historias de la manga, creyendo absurdamente que nadie será capaz de arrancarles la verdad pura y simple. Que se extravían en un matorral de invenciones, tanto que a veces casi da pena verlos.
Como digo, ésta es la segunda novela de la serie del inspector Süden que se ha publicado en español. Y le encuentro el mismo defecto que a la primera: que
la peripecia no está a la altura de todo lo demás, de la ambientación, de los personajes, del resto de la literariedad, por así decirlo. Me contestaréis que qué más da, que seguramente Ani no pretende construir una trama perfecta, que tampoco le interesa tanto la trama. Y yo estaré de acuerdo, pero el desequilibrio es tan grande, queda tan en nada la narración, que merecería la pena el esfuerzo de estructurarla un poquito más, darle una pizca más de envergadura, de solidez; al menos para que no luzca tan despreciada.
Para acabar, en cuanto a
la traducción, no vendría mal una notita a pie de página para aclarar ciertas palabras (
land, biergarten, loden) y otras expresiones más complejas que se dejan en el texto crudas, pues servidora, aunque maneja los rudimentos de la lengua alemana, debe confesar que algunas cosas no las ha entendido.
Podéis leer otros artículos sobre Ani en este blog: Cosas que dice Friedrich AniEl mundo según SüdenMás vale tardeY un interrogatorio en el número 3 de .38.
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