viernes, 8 de mayo de 2009

El bebedor del tranvía


Friedrich Ani: El bebedor del tranvía
(Süden und der Stassenbahntrinker, 2002)
Editorial Plataforma, 2008
Traducción de Joan Parra

El inspector Tabor Süden, del departamento de desaparecidos de la policía de Múnich, cuarenta y cuatro años, soltero, melenudo y barrigón, nos narra en primera persona también esta su segunda novela y su punto de vista peculiar lo pinta todo a la vez de melancolía y crudeza, porque acepta la vida como la mejor de las posibles y al mismo tiempo anhela con tristeza otra diferente, quizás pasada, quizás por venir.

Y ese anhelo tiene mucho que ver con su clientela, con las personas desaparecidas, con ese arrebato que un día las llevó a huir, a dejarlo todo atrás y sin decir ni mu.

Todos los personajes, incluidos los policías, o los policías más que nadie, alivian como pueden la soledad y militan, como confiesa de sí mismo el propio Ani, en una "religiosidad pesimista, que con los años se ha convertido en pesimismo religioso".

También nos confiesa Ani que, desde adolescente, sustituye su vida por la literatura. Exactamente lo mismo que hace el desaparecido bebedor del tranvía, don Jeremías Holzapfel (literalmente, 'manzana de madera' ¿¡?!), un actor de tercera que sustituye su vida real por una "interpretada". A Ani parecen haberle ido bien las cosas, pero a su personaje, en cambio, no le resultan; hay gente a la que ese intento de reiventar su vida no le sale bien, se la reinventa patéticamente y le va francamente mal.
Desde que ejerzo esta profesión, he tratado con muchas personas que se ponen trampas a sí mismas, que creen que cuantas más cosas oculten, más difícil lo tendremos nosotros para averiguar la verdad. personas que arrastran como alma en pena cosas de las que podrían librarse fácilmente hablando con nosotros, simplemente abriendo la boca y poniendo fin rápidamente a una situación que viven como un interrogatorio. Que mienten y ponen trabas o se sacan historias de la manga, creyendo absurdamente que nadie será capaz de arrancarles la verdad pura y simple. Que se extravían en un matorral de invenciones, tanto que a veces casi da pena verlos.
Como digo, ésta es la segunda novela de la serie del inspector Süden que se ha publicado en español. Y le encuentro el mismo defecto que a la primera: que la peripecia no está a la altura de todo lo demás, de la ambientación, de los personajes, del resto de la literariedad, por así decirlo. Me contestaréis que qué más da, que seguramente Ani no pretende construir una trama perfecta, que tampoco le interesa tanto la trama. Y yo estaré de acuerdo, pero el desequilibrio es tan grande, queda tan en nada la narración, que merecería la pena el esfuerzo de estructurarla un poquito más, darle una pizca más de envergadura, de solidez; al menos para que no luzca tan despreciada.

Para acabar, en cuanto a la traducción, no vendría mal una notita a pie de página para aclarar ciertas palabras (land, biergarten, loden) y otras expresiones más complejas que se dejan en el texto crudas, pues servidora, aunque maneja los rudimentos de la lengua alemana, debe confesar que algunas cosas no las ha entendido.


Podéis leer otros artículos sobre Ani en este blog:
Cosas que dice Friedrich Ani
El mundo según Süden
Más vale tarde
Y un interrogatorio en el número 3 de .38.


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14 comentarios:

Helua dijo...

yo me compré los dos, pero.. no se.. me quedé en las primeras páginas..
un beso Noemí

peke dijo...

Yo leí las dos y acabas de verbalizar una sensación que me quedó que no supe identificar en el momento. En efecto, la peripecia no está muy a la altura.
Pero hay que leer de todo, ¿no?, si no no se puede comparar.

peke dijo...

Por cierto, ¿no tienes la sensación de que últimamente los escritores de novela negra del norte proliferan como hongos?

kweilan dijo...

No conocía este autor de novela negra...de momento lo dejaré aparcado.

Lucía dijo...

Mira que no acabo de decidirme yo con este autor, y no será por la cantidad de cosas que he leído sobre él, porque todos hablan bien de él.
Esa manía de no traducir o explicar ciertas palbras pasa también con los libros de Craig Rusell, los cargos de los policías y los nombres oficiales de las instituciones las dejan en alemán y te vuelves un poco loca porque además de no entender nada son palabras larguísimas. Suerte que tiens tú que chapurreas alemán, no te quejes.
Besos.

Noemí Pastor dijo...

HELUA, pues déjalo o inténtalo más tarde, si no te convence. Con todo lo que hay por ahí para leer, no merece la pena perder el tiempo con lo que no gusta.

PEKE, claro, de vez en cuando hay que leer novelas malas para aprender a distinguirlas de las buenas. Y no quiero decir que las de Ani sean malas, ¡eh! Y sí, proliferan los norteños. ¿Por qué? Porque venden. Vende mucho Mannkell, está vendiendo mucho el otro sueco de la cerilla y la chica, que no recuerdo el nombre y, claro, las editoriales se apuntan a lo que vende, como si es novela histórica, sentimental o lo que sea.

KWEILAN, si lo lees algún día, espero tu comentario.

LUCÍA, pues es fácil animarse, porque las novelas son breves; se leen en un pispás. Las y los traductores tendrán sus razones para dejar esas palabras crudas, pero, sobre todo si son palabras largas y extrañas, creo yo que conviene adaptarlas aunque no haya una correspondencia exacta.

Besos, chicas.

Edge dijo...

Excelente!

Que la cultura se difunda por los blogs me parece fascinante!

SalU2
T.

Noemí Pastor dijo...

Edge, además de cultura, poco más se puede difundir por los blogs. Besos.

39escalones dijo...

Lo que señalas como defecto, el tema de que la trama no está a la altura de los elementos que la envuelven, es una característica que curiosamente comparte con mucho cine del "mismo" género.
Ésta no sé si apuntármela...

Noemí Pastor dijo...

ESCALONES, la coincidencia no es exacta. En el cine, algunas tramas están mal construidas, sin más. En esta novela, ni siquiera está. El autor no se ha molestado en construirla. No le ha dado ninguna importancia. En mi opinión, es lo más difícil: construir una trama sólida. Al menos yo es lo que peor haría.

Fernando dijo...

En principio, soy de los que opina (a la hora de leer y escribir) que la trama no sea ni mucho menos perfecta no debería ser un defecto fundamental si todo lo demás está bien. Pero si el desequilibrio es tan grande, creo que se debe un tanto a vagancia o a dejadez de contador de historias. Una pena.

Noemí Pastor dijo...

FER, yo creo que ni se molesta en construir una trama mínima. Es una decisión creativa respetable, pero el conjunto queda demasiado descompensado.

Francisco Ortiz dijo...

Totalmente de acuerdo: leí la primera y tuve la impresión de que estaba hecha a trozos, trozos que no se unían, que estaban dispersos, y que le quitaban verdad a la novela.

Noemí Pastor dijo...

Así y todo, Francisco, descosida y todo, la novela tiene su fuerza y su interés. Seguiré fiel a Ani.