domingo, 22 de marzo de 2009

De mujeres y armas


Me asqueaba mi propia capacidad de acosar: dale a una mujer una pistola y un perro y será capaz de hacer lo mismo que un hombre para humillar al prójimo.

Sara Paretsky: Fire Sale (Fuego)
Traducción de Borja Folch

Qué razón tienes, Paretsky, amiga.
Las mujeres no somos seres candorosos, no somos ángeles de bondad. No llevamos en los genes la antiviolencia ni el amor ni la maternidad ni el sacrificio ni la generosidad ni la abnegación ni ninguna cosa de ésas.
Podemos ser tan perras y malas como cualquiera.

Pero vayamos a los hechos. No tengo el dato exacto; ayúdenme a calcular: de todos los actos violentos que se cometen en el mundo, ¿cuántos aproximadamente han sido cometidos por mujeres? ¿Un diez por ciento? ¿Un veinte?
Imagínense que la tasa de violencia masculina (por así llamarla) se reduce hasta ponerse a la par de la femenina. Este mundo sería mucho mejor, ¿no creen?

En fin, que las mujeres no hemos nacido pacíficas, pero lo somos. ¿Por qué? Muy sencillo: porque nos han educado para resolver nuestros conflictos sin recurrir a la violencia.
Lo sigo viendo entre mis amistades que tienen hijos pequeños. A las niñas se les dice: "Si alguien te pega en la escuela, díselo a la maestra". A los niños: "Si te pegan, arrea tú más fuerte".
Entonces, tengo la solución para que la paz se extienda un poco más por el mundo: eduquemos a los niños como si fueran niñas.


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24 comentarios:

kanif dijo...

Hombre, también tenéis los lóbulos frontales más desarrollados y un mejor metabolismo de los ácidos grasos esenciales lo que implica menos impulsividad, por no hablar de la menor fuerza física... pero si quieres creer que es fruto de la educación estás en tu derecho, claro.
Un abrazo.
Por cierto, a mi hijo le llevo diciendo desde que nació que se lo diga a la andereño si hay alguna situación como la que describes... y funciona relativamente, claro.

calamarin dijo...

que sabia es mi Noemi...che!!!
además el mundo de las niñas es mucho mas divertido y colorido...

Anónimo dijo...

Una idea mejor: eduquemos a todo el mundo como si no hubiera sexos.

Manuel Márquez dijo...

Me sumo, compa Noemí, al comentario anónimo: se trata de inculcar valores desligados de la condición de género, valores globales para lo humano. No es fácil, porque el entorno ayuda poco (más bien, nada), pero no hay que cejar en el empeño.

Un fuerte abrazo y buena semana.

39escalones dijo...

Me encantaría que tuvieras razón, pero sólo comparto tu primer párrafo. Pesimista que es uno, pero la historia está ahí.

letrasennegro dijo...

Estoy de acuerdo en que la educación hace mucho para crear estas enormes diferencias. Buen post.

Lucía dijo...

Sí Noemí, la educación es la base de todo, pero siento decirte que tu proposición me parece un poco utópica. ¿Qué crees que te hubiese contestado Walt Kowalski a este post?
Pues eso...

Besos.

Anónimo dijo...

Los hombres utilizan mejor la fuerza física, pero desde mi corta experiencia (¡je!) las mujeres utilizan mucho mejor la crueldad psíquica hasta límites bárbaros, intemporales e ignotos.
Agvr

Anónimo dijo...

Yo creo que Walt hubiera emitido un gruñido antes de decir: "menos mal que me he muerto a tiempo".

C.Ruiz dijo...

Pura supervivencia,
Si al niño se le ocurre ir a la profesora y decir pepito me ha pegado, la apañamos, "chicaza" "nena" o "marica" son algunas de las monadas que oirá.
Me parece que para cambiar este mundo hay que trabajar duro, duro, duro, pero desde la familia y quizá tengamos una generación que lo haya conseguido.

Un abrazo!!

peke dijo...

Buen post, sí señora.

sonia dijo...

Las niñas ,las mujeres manejamos mejor las palabras que los músculos.
Pero este mundo, es un mundo de músculos, y debieramos de hacer algo: ¿alterofilia?, ¿boxeo?.
Más o menos.

Mita dijo...

Y yo que no me encuadro ni en el arréale ni en el me ha pegado senorita? :)
El mundo sería muchoooooooooooo mejor, como bien dices
Besos

Noemí Pastor dijo...

KANIF, querido, si quieres creerte esas excusas biológicas, estás en tu derecho. Lo de decírselo a la andereño tampoco funcionaba cuando yo era niña: los matones te amenazaban con darte más hostias si te chivabas. Un abrazo.

CALAMARIN, pero el mundo de los hombres es más libre. En general, claro. Beso.

ANÓNIMO, mejor sin sexismo, porque veo difícil obviar la existencia de los sexos.

MANUEL MÁRQUEZ, de acuerdo, pero si eso significa educar para la paz, más me valen los consejos que dan a las niñas, ¿no?

ESCALONES, con conseguir acuerdo en el primer párrafo, me conformo, que ya es bastante heavy. Beso.

LETRASENNEGRO, eres muy amable. Ya digo que no creo en la biología. Beso.

LUCÍA, amore, la utopía es casi lo único que merece la pena. También es utópico acabar con el hambre en el mundo y no renunciamos, ¿a que no?

ANÓNIMO 2, porque no les está permitido usar la fierza fisica. Pero dales un perro y una pistola y verás como acaba toda perversión y retorcimiento mental.

ANÓNIMO 3, lo del gruñido, seguro; lo de hablar después de muerto... Bueno, en el cine sí puede ser.

C. RUIZ, desde los blogs también trabajamos lanzando ideas locas. Un beso.

PEKE, un honor sus palabras, viniendo de usted. Besito.

SONIA, yo soy más de artes marciales, a lo Kill Bill. Un beso con patadita.

MITA, ¿y cuál es la otra alternativa? Ah, ya, la gélida venganza. ¡Mola!

Os beso, gente.

cacho de pan dijo...

no soy optimista:
creo que las niñas se están educando como hombres y salen igual de violentas, mientras que los hombres educados como niñas se acostumbrarán rápidamente a tirarse de las trenzas...hasta arrancárselas, por supuesto.

jaio dijo...

Mi propuesta es "eduquemos a las niñas y a los niños como si fueran personas y se comportarán como tales". Claro que, para eso, hay que saber "ser" persona.

Sr Q dijo...

Bueno, abro tu blog y me topo con una de mis mujeres favoritas: si a mí algún día me gustaran las mujeres (que lo dudo mucho) serían como la Turner. La adoro, en su etapa buenorra con las pelis de Douglas, en su etapa jamonaca como la peli que ilustra el post de hoy y por supuesto en su etapa actual, gorda, tiarrona, travestuna y guapísima. Tiene un vozarrón y un brillo en los ojos que me fascina, alguna vez ha salido en la tele hablando español con acento venezolano... y de verdad, quiero tomarte un tequila con ella.

Julián dijo...

Los datos, las tasas, las cifras, amor mío, doncella de la lectura, han sido siempre manipulados por titiriteros del recorte, la suma y la resta, viejas amigas de la infancia. La agrasión (diferente de la violencia) es parte constitutiva del ser. Hay que guiarla hacia lugares menos sangrantes, pero jamás disminuirá. Allí hay campo de siembra para la educación.
Y antes que todo, luz de mis ojos, MUY ANTES QUE TODO ¿quién educará a la maestra para que transmita a los niños...?

Noemí Pastor dijo...

CACHO, el pesimismo es bienvenido en este blog.
JAIO, vale, pero parece ser que la educación de las niñas produce seres más pacíficos que la de las niñas.
SR. Q., yo también adoro a Turner. ¡Quién no quiso ser ella en "Fuego en el cuerpo"!
JULIÁN, buena pregunta, tan buena que me quedo sin respuesta y rezo por que la maestra la venga bien educada.

Besos.

Antonio dijo...

Establezco: que Los hombres tengan el derecho y el deber de llorar, en vez en cuando, como personas, aunque solo sea para no escuchar, susurrando: y luego no llores.

Fernando dijo...

¿Arrea más fuerte? Jobar, pues estoy amariconando a mis niños. Tendré que buscarles algún tipo de Ifigenia Victoria para que les encaucen.

Noemí Pastor dijo...

ANTONIO, pues claro. A llorar y a llevar faldas de flores, si quieren.

FER, precisamente eso necesita el mundo: más mariconsones y menos machorros.

Besitos.

javier ruiz dijo...

Como padre tomo prestada la idea. Como persona, la comparto.

Un dato sobre la población penitenciaria:
Distribución entre hombres y mujeres 2004 (fuente: Gabinete Técnico de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Datos actualizados a 26.03.2004):

Hombres 53.552 92,2%
Mujeres 4.532 7,8%

Es como para pensárselo bastante.

Noemí Pastor dijo...

Hola, Javier. A mí, desde luego, siempre me ha hecho pensar. Y podemos añadir el dato de que la mayoría de las mujeres encarceladas lo están por tráfico de drogas; es decir, no son delitos, por así decirlo, de sangre.
La clave está en aprender a resolver los conflictos sin recurrir a la violencia física. Y de eso sabemos bastante las mujeres.
Un saludo cariñoso.