sábado, 25 de abril de 2009

Tres novelitas

En mi arrastrada existencia, del sofá a la cama y de la cama al sofá, he hecho algo más de lo que os conté: me he leído tres novelitas.

La primera es la última de Petros Márkaris y su policía Kostas Jaritos, Muerte en Estambul, que serviría también como guía turística de la ciudad. Original, incisiva y pedagógica, me ha ilustrado sobre la reciente historia de Grecia y Turquía, lo poco bien que se llevan y sus minorías religiosas y étnicas (griegos en Turquía -me invento un paréntesis dentro de otro paréntesis para decir que Márkaris sabe de esto, pues él mismo es uno de esos griegos de Estambul que tuvieron que regresar a Grecia; ¿por qué? os leéis el libro-, turcos en Alemania -y hete aquí que ya tenemos las tres culturas y las tres lenguas de Márkaris: griego, turco y alemán), casi todas con parecidos problemas. Y es que el racismo, además de perverso, es aburrido y machacón: los mismos argumentos casposos, las mismas mentiras, idéntica estupidez en todas partes.

La segunda me llevó no muy lejos, a Sicilia, a visitar de nuevo a Salvo Montalbano en medio de los Ardores de agosto. La novelita es también la última de la serie de Montalbano que ha publicado Andrea Camilleri y es breve y ligerísma, socarrona como la que más, tiene diálogos frescos y chispeantes y una trama con todos los ingredientes morbosos y atrapantes que quieras: corrupción política, mafia del ladrillo, turistas sexuales cabronazos que se van a follar menores descaradamente al tercer mundo y lo intentan de tapadillo en el primero, y el asesinato de un bellezón. A la macizorra muerta le queda viva una hermana gemela igual de despampanante y Montalbano, que ya tiene cincuenta y cinco tacos, ve tambalearse su férrea lealtad a la antipática de su novia Lidia. ¡Uyuyuyuy! ¡Aayayayay!

Y en tercer lugar cayó una novelita (bueno, por la extensión, novelorra) de 1984 de Ruth Rendell. La encontré en una marrravilloooosa tienda de segunda mano que han abierto hace poco cerca de mi casa. Es La muñeca asesina. No pertenece a la serie del inspector Wexford, sino que es de las que yo llamo "de psicópata", aunque en ésta hay casi sobredosis de chalados: dos oficialmente zumbaos y un puñadito de otros más con comportamientos digamos peculiares. Rendell me ha subsumido, como siempre, en su universo, con sus descripciones de la periferia londinense y los trapitos de mal gusto de las inglesas, las cabezas como ollas a presión de los chinados, tan parecidas a las nuestras, el metro, los autobuses, el clasismo británico tan terrible. Me ha metido en su mundo y yo no quería salir, porque me gustaba refugiarme en esas calles de Londres y olvidarme de mí.


20 comentarios:

Helua dijo...

También yo he leido esa novela de Markaris, y tienes mucha razón. Estoy en ello con la de Camilleri, y si..siempre me ha parecido una antipática la novia de Montalbano.. besitos..

Julen dijo...

A mí el último de Montalbano creo que me ha servido para batir todos mis records de lectura rápida. Lo cogí y no lo podía dejar. ¡Qué cosas pasan con este hombre! Claro que lo de las gemelas añade un punto de irrealidad, ¿no?

Noemí Pastor dijo...

HELUA, yo no aguanto que compita con Adelina por el territorio del macho. ¡Qué grima!

JULEN, lo irreal es que una veinteañera deslumbrante se encapriche de Montalbano. Pero, claro, las novelas son mentira.

Besos, gente.

Peke dijo...

Que no me destripéis la de Montalbano que todavía no la leí. La de Jaritos la tengo pedida pero la distribuidora de mi librería funciona fatal y aún no me ha llegado. Me has pusto los dientes largos, querida Noe, como siempre.

Noemí Pastor dijo...

No te hemos destripado nada, Peke, amore. Lo que hemos comentado viene en la contraportada del libro, así que es más cebo que destripe. Besos.

kweilan dijo...

No he leído ninguna de las tres. Superentretenidas por lo que veo.

Iñaki Murua dijo...

A la vista de experiencias anteriores, habrá que hacerle caso, Doña Noemí ;-)

cacho de pan dijo...

al menos tú tienes ganas de leer, yo ni eso.

Noemí Pastor dijo...

KWEILAN, sí, entretenimiento, pero no sólo entretenimiento; era lo único que me entraba.

IÑAKI, no pretendo ser ejemplo ni guía lecto-espiritual; sólo hablo de lo que leo, de lo que me gusta y de lo que no. Si coincidimos, encantada. Si no, también.

CACHO, hijo, ya te digo que sólo me entraban novelitas, nada más. Mis mejores deseos. Besos enormes.

39escalones dijo...

Pues así, sin ver, me quedo con Camilleri (si me acerqué a él es por tu culpa, que conste, cosa que te agradezco infinitamente...).
Besos.

Alberto López Cordero dijo...

Yo lo último que he leído hace uno días ha sido "La mula" de Juan Eslava Galán. Llevo otros cuantos que la ansiedad me impide abrir un libro.

Noemí Pastor dijo...

ESCALONES, de nada. Si te gusta Camilleri, probablemente te gustará también Márkaris.

ALBERTO, no he leído a Eslava Galán. Y te deseo un buen estado físico y mental.

Más besos.

Fernando dijo...

Si es que le sacas partido hasta a la galbana.
Llevo un tiempo rondando la de Markaris, por el tema greco-turco, que me atrae mucho.

Noemí Pastor dijo...

Fer, me atrevo a vaticinar que no te defraudará. Y si no quieres comprarla, ya te la presto yo. Besitos.

Zanzara dijo...

Me voy a comprar "muerte en estambul" mañana mismo, aunqeu sólo sea para recorrer de nuevo la ciudad que es maravillosa!

Besos

Noemí Pastor dijo...

Qué bien, Zanzara. Espero tu comentario cuando te lo leas. Besos isleños.

Lucía dijo...

Vamos, que te lo pasaste en grande tirada en el sofá. ¡Cómo tiene que ser!.

Besos.

Noemí Pastor dijo...

Lucía, no lo pasé bien, lamentablemente. Utilicé las novelas como droga, como escape, para olvidarme de mí. Intentaré disfrutarlo, no obstante, si me sucede otra vez. Besos.

Francisco Ortiz dijo...

Tres buenas elecciones, por lo que veo. Te ando a la zaga con Márkaris y leo poco de Camilleri, menos de lo que debiera. La pasión por Ruth Rendell es contagiosa.

Noemí Pastor dijo...

Pues nada, Francisco, a ver si te pones al día y nos das buena cuenta de ello. Sigo lamentando la ausencia de traducciones de las últimas novelas de Rendell. ¡Y me da una pereza leer en inglés...!