martes, 17 de julio de 2007

Mi mejor amigo

Guardo en un rincón del cerebro un bonito recuerdo de El marido de la peluquera y en una estantería de mi casa, una grabación en VHS de Ridicule, en versión original, con sus juegos de palabras tan didácticos. Las dos pelis son de Patrice Leconte, un todoterreno francés de la mejor especie.

Hace poco estrenó Mi mejor amigo, una peliculita pequeña y sencilla en todos los sentidos: pocos actores, breve metraje y escasos exteriores en un París que sólo estalla de belleza en la escena final.

El film trata ligeramente de cosas peliagudas: la soledad humana, la antipatía, la incapacidad de amar, el abandono, el recelo... Bueno, vale, no sigamos por ahí, démosle la vuelta: trata de la camaradería, la amistad, la complicidad entre seres humanos, la chispa de afecto que prende inesperada y la intimidad entre hombres, sobre la que revolotea juguetón el tabú de la homosexualidad.

De todas estas cosas tremendas habla Leconte con palabras llanas, sin recovecos, sin filigranas, para todos los públicos; tanto es así, que recurre a lenguajes que manejamos el común de los mortales: el fútbol y la televisión.

Es, en fin, una película bonita, feliciana, pánfila y alegre. Eso es precisamente lo que quería hacer Leconte, según él mismo dice: Ya no me apetece hacer películas serias; la vida ya lo es bastante. Y yo se lo agradezco, qué demonios.

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P.S. Poseída por la energía vital de don Valentín García Yebra, me atrevo a afirmar que la traducción de esta película, al menos la de la versión que yo he visto en salas comerciales, es un pelín chapucera, hecho que no atribuyo a la impericia de los traductores, sino al escasísimo sueldo que perciben y a las pésimas condiciones (plazos, medios...) en las que deben realizar su labor. Señoras y señores traductores, estoy con ustedes.


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10 comentarios:

Lucía dijo...

Guardo un buen recuerdo de "El marido de la peluquera".
Estoy de acuerdo con el Sr. Leconte, la vida ya es bastante seria hay que buscarle el lado amable y divertido siempre que se pueda.
Mucho ánimo a todos los traductores ¡qué sería de nosotros sin ellos!
Besos.

Fernando dijo...

Mi recuerdo de El marido de la peluquera no es grato: es apasionante.
En cuanto a los traducciones, no sé cuál será la causa, aunque supongo que los tiros van por donde apuntas, pero en lo que yo puedo comprobar hay fallos penosos.

39escalones dijo...

Siempre es bueno darse un baño mental con la visión de la vida que tiene Leconte. "El marido de la peluquera" es de mis películas francesas favoritas, y "Ridicule" es extraordinaria. Esta de hoy, es un poquito flojita, aunque como pasa con algunos otros, ojalá las películas "flojas" de todos los directores fueran como ésta.
Abrazos.

Noemí Pastor dijo...

Una buena comedia que te insufla alegría de vivir siempre se agradece. En ésta podrían haber elaborado más los diálogos. Deja la impresión de que el talento de Auteil queda desperdiciado. En fin.
En cuanto a las traducciones, es imposible que no haya gente que traduzca bien del francés. La hay, pero con la porquería que pagan sólo pueden contratar a gente sin rodaje.

peke dijo...

No conozco el mundo de la traducción a fondo; sólo sé, por lo que leo, la traducciones que me chirrían, a pesar de no conocer la lengua de origen. Como muy bien decías en otro post, si se conoce bien la lengua de recepción, notas las notas (valga la redundancia) discordantes. Un buen profesional es un tesoro. Siempre.

Noemí Pastor dijo...

Querida Peke, a los editores parece que les da igual la calidad lingüística de lo que publican, con tal de ahorrarse unas pelas pagando tarifas de becarios. Seguiremos protestando, a ver si se consigue algo. Biquiños.

Naty dijo...

Hago eco de los buenos recuerdos que me trae "El marido de la peluquera"... Razón suficiente para anotar esta que comentas, en mis pendientes (obviando traducciones, con ellas tengo mis reservas)... Saluditos ;)

Noemí Pastor dijo...

Naty, encantada de verte por aquí. Entre todas y todos habéis conseguido que me entren ganas de ver otra vez "El marido de la peluquera". Os beso.

entrenomadas dijo...

Me perdí esta película y ahora al leer este post me han entrado unas ganas terribles de ir a verla.
Uffff,voy a intentarlo.

Marta

Noemí Pastor dijo...

Marta, si la ves, a ver si llegas a la misma conclusión-moraleja que yo: no merece la pena que nada te haga perder un amigo.
Bienvenida y besos.