jueves, 24 de enero de 2013

"Sévère"

Edouard Stern hacía honor a su apellido: era uno de aquellos banqueros estrella que molaban hace lustros; los que inventaron las opas hostiles y ganaban pasta a chorramortero con grasientas piruetas financieras. Era un francesito con carisma, brillante, de familia bien, pero que muy bien, de ricos de toda la vida.

Una mañana de febrero de 2005 fue encontrado muerto en su casa de Ginebra, impecablemente vestido de látex, con un balazo en la cabeza y otros tres en el cuerpo. La policía tardó pocos días en detener a su amante, Cécile Brossard, con la que, al parecer, se entretenía en juegos sado-maso.

Brossard fue juzgada, condenada y encarcelada. Salió de prisión en noviembre de 2010.

Esto que os cuento no es una invención novelesca, sino un hecho real, todo un escandalazo en Francia. Le Nouvel Observateur envió a Suiza, a cubrir el juicio de Brossard, al escritor Régis Jauffret y éste, además del contratado artículo para el semanario, escribió también sobre el caso Stern una novela: Sévère.

Podéis seguir leyendo en Calibre.38.

martes, 22 de enero de 2013

VIII cita de Getxo Blog

Este sábado 26, a las 17:00, tenemos otro bonito sarao bloguero en Getxo, la VII Cita Getxo Blog, organizada por Mikel Agirregabiria y sus currantes colegas.

Esta vez el invitado estrella es Julen Iturbe-Ormaetxe, que tiene previsto compartir con el respetable público diez ideas sobre el noble arte de bloguear.

El encuentro será en el Centro de Conocimiento de BiscayTIK, ubicado en la finca de  Bake Eder, (avenida Zugazarte, 32, Getxo, Metro Areeta (acceso) ), un palacio muy bonito, como veis en la foto.

La entrada es gratuita, pero tenéis que inscribiros antes.

Ale, pues. Animaos y nos vemos el sábado en Getxo Blog.

Actualización. Os adjunto la mejor crónica del evento: como de costumbre, la de Mikel Agirregabiria.

sábado, 5 de enero de 2013

Twist

Estamos en la década de los 80.
En España, de cada cinco personas en edad de trabajar, dos están en paro.
El tenista Björn Borg acaba de retirarse; Martina Navratilova ha vencido en Flushing Meadows.
En la base Vostok de la Antártida han alcanzado 89,2 grados bajo cero, la temperatura más baja jamás registrada en el planeta.
Hace seis años que murió Elvis Presley.
Ha muerto Tenesse Williams.
Ronald Reagan ha dicho que la Unión Soviética es el imperio del mal.
Juan Pablo II, vaya donde vaya, se inclina y besa la tierra que pisa; hace dos años casi lo mata a tiros Ali Agca, un sicario turco, por encargo de los servicios secretos búlgaros y el KGB.
Margaret Thatcher ha ganado con holgura las elecciones en Gran Bretaña.
Solo hace seis años que en Francia utilizaron por última vez la guillotina y dos que abolieron la pena de muerte, en contra de la opinión del 62% de la ciudadanía. Al 61% le ha parecido demasiado que François Mitterrand, para celebrar su victoria, haya liberado a cinco mil presos.
En 1983 Michel Jackson ha sacado Thriller; Imanol, Iratze okre geldiak; Anjel Lertxundi, Hamaseigarrenean aidanez.
Madonna canta Holiday y enseña el ombligo.
Christopher Reeve protagoniza la tercera entrega de Superman; se vuelve malo y luego otra vez bueno, claro.
Hace un año que Felipe González es presidente en España.
Hace tres que unos guerrilleros argentinos, en la avenida Francisco Franco de Paraguay, mataron al Somoza, el dictador nicaragüense.
La RDA no es broma ni un parque de atracciones. Faltan seis años para que caiga el muro de Berlín.
Uno para que los disciplinados y hormonados atletas rumanos se lleven un montón de medallas en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles; otro tanto para que conozcamos a Carl Lewis, el hijo del viento.
Todavía no son habituales los guardas jurados. Solo los vemos en los furgones blindados y los asociamos a los films noirs, no a los desdichados mileuristas que serán veinte años después.
Los niños solo ven pizzas en las películas.
Las fotocopias son un lujo cósmico. Todavía se usan multicopistas. Escribimos a máquina y ponemos una hoja de carbón bajo el folio. Usamos hojas de calco.
Las ventanas son de madera. No conocemos el PVC.
El titanio es ciencia ficción.
En los hornos de fundición emplean el amianto como si fuera bizcocho.
Para marcar un número de teléfono tenemos que introducir el dedo en el agujero del disco.
La computadora más sofisticada que hay en los hogares es una calculadora que hace raíces cuadradas.
La palabra marketing es demasiado moderna.


Harkaitz Cano: Twist
Susa, 2011
La traducción y la adaptación son mías.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Pauline K



Cuando en septiembre de 2010 abrimos el blog Zinéfilaz, lo hicimos movidas, entre otras razones, por el hecho de que escasean las mujeres que escriben de cine: no tienes más que ojear cualquier publicación o web para darte cuenta de que hay pocos nombres femeninos en la firma de las reseñas.
 
Como sucede en otros ámbitos de la vida, eso no quiere decir que no haya habido nunca mujeres dedicadas a la crítica cinematográfica, no. Las ha habido y algunas muy ilustres y muy influyentes, como esta de la que quiero hablaros hoy: la gran Pauline Kael.
 
Pauline K trabajó para The New Yorker durante casi treinta años, escribió trece libros de cine, se hizo notar por su inconformismo, sus opiniones a menudo contrarias a las de sus coetáneos y sus críticas ingeniosas, incisivas y certeras, reinventó el género y creó toda una estética con su nueva forma de escribir.
 
¿Queréis saber algo más de ella? Adelante. Pasaos por Zinéfilaz.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Van un griego, un italiano y un español y ...

... publican una novela policiaca cada uno.

El griego es, claro, Petros Márkaris, que acaba de sacar a la venta Liquidación final, la segunda entrega de la "Trilogía de la Crisis", que empezó con Con el agua al cuello.

La verdad es que, cuando salió Con el agua al cuello, no recuerdo yo que se presentara como parte de una trilogía ni de nada. Va a ser que, después del sueco ese de las chicas que apagan cerillas con corrientes de aire, ya van a tener que salir las novelas por lo menos de tres en tres.

Quién le iba a decir al bueno de Márkaris que la ruina de su país le iba a llenar los bolsillos. Y lo digo sin mala baba, pues me alegro infinito cuando me entero de que a alguien le van las cosas bien. También le han publicado un ensayo, La espada de Damocles, en el que explica el derrumbe de su país y su efecto dominó sobre Europa. Ya nos adelantó algo de esto cuando se pasó por Bilbao.

El italiano (para más señas, siciliano) es Andrea Camilleri, que también vive horas altas: hace bien poco que retiraron de las mesas de novedades La edad de la duda y ya la remplaza La danza de la gaviota.

El señor Camilleri debe de ser el octogenario más productivo del universo mundo.Tiene incluso los deberes hechos: como ya os conté ha dejado escrita una novela póstuma y en 2012 presentó en sociedad a su sucesor, Carlo Lucarelli. Conjuntamente escribieron Acqua in bocca (Por la boca muere el pez) y pusieron a trabajar juntos a sus investigadores: el comisario Salvo Montalbano y la inspectora Grazia Negro.

El español tampoco está en su peor momento. Me refiero a Lorenzo Silva y a su novela La marca del meridiano. Va a ser un placer reencontrarme con Bevilacqua y con Chamorro (sobre todo con Chamorro, que me cae fenomenal), aunque su anterior peripecia, La estrategia del agua, no acabara de convencerme.

Y ese es, amigas y amigos, el entretenimiento que me espera para las próximas semanas. Me faltan un portugués y un irlandés para acabar el chiste; chiste sin gracia, por supuesto; sin puñetera gracia. 



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los paraísos

No creo en Dios más que en la bonoloto.
Régis Jauffret

Los paraísos son personales e intransferibles, como el carné de identidad.

Hay quien sueña con la vida eterna, con la paz del mundo, con acabar con la pobreza y las guerras. Hay quien sueña con unas vacaciones largas en el Caribe, o con un coche grande. Con pegar un pelotazo en la Bolsa. Con una casa con piscina. Con tirarse desde un puente con una cuerda atada al tobillo.

Yo, por ejemplo, sueño con una vida plácida en una isla remota.

Luciano Ciotola soñaba con entrar en Gran Hermano: huríes, ambrosía, divanes, entrada triunfal en Roma en loor de multitudes y todos tus deseos satisfechos.

¿Por qué va a ser su paraíso peor que el mío?


Reality (Italia, Francia, 2012). Dirección: Matteo Garrone. Interpretación: Aniello Arena, Loredana Simioli, Nando Paone, Raffaele Ferrante, Nello Iorio, Nunzia Schiano, Claudia Gerini, Rosaria D’Urso. Guion: Matteo Garrone, Maurizio Braucci, Ugo Chiti y Massimo Gaudioso. Producción: Matteo Garrone y Domenico Procacci. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Marco Onorato. Montaje: Marco Spoletini. Diseño de producción: Paolo Bonfini. Vestuario: Maurizio Millenotti. 
(www.labutaca.net)

sábado, 10 de noviembre de 2012

Crimen real y crimen de ficción

La ficción ilumina como las antorchas. Un crimen, en cambio, siempre será algo oscuro. Puede que se detenga al culpable, se descubra su móvil, lo juzguen y lo condenen, pero siempre habrá un espacio de sombra, como el sótano de una casa inundada de sol. 

La imaginación sirve al conocimiento porque es capaz, al mismo tiempo, de ver de lejos y descender a los detalles como si quisiera explorar los átomos. La imaginación tritura lo real, lo tensa hasta romperlo, arrastra con ella deducciones repletas de axiomas intrínsecamente indemostrables.

Pero la ficción miente. Repara las grietas con imaginación, con chismes y difamaciones que inventa para que el relato avance a golpes. Nace de la mala fe como otros nacen amoratados o sin cerebro. 

La ficción, además, es estúpida. Cuando la lógica se ralentiza, salta por encima de la inteligencia como si fuera un obstáculo, la ignora, la desprecia o le propina, sin más, con toda su impertinencia, un puñetazo en la cara. 

La ficción ama los sofismas igual que ama a Gargantúa, grosero y escatólogo empedernido como su padre; a los pequeñoburgueses avaros y ávidos de Balzac; a Homais el boticario pedante y tontorrón; y a Madame Verdurin, vulgar y pretenciosa.

La ficción ama a todos estos zafios que pululan, torpes como paquidermos, por novelas magníficas; diamantes en bruto que atraviesan los siglos y dejan atónitas en sus tumbas a generaciones y generaciones que se suceden con la regularidad de las líneas de metro.


Régis Jauffret: Preámbulo a Sévère (Éditions du Seuil, 2010).
Sévère recrea un crimen real, el asesinato del banquero Edouard Stern a manos de su amante Cécile Brossard. La familia del banquero se querelló contra Jauffret por esta novela. 
La traducción de este fragmento, libérrima, es mía.