domingo, 1 de abril de 2007

S de silencio. ¡Ya está aquíiii!

Ya está aquí. Acaba de publicarse en español "S de silencio", la última entrega del Alfabeto del Crimen de Sue Grafton. Como siempre, en Tusquets, en la colección Andanzas, con su característica portada en negro y giallo, su estupenda ilustración de Loredano y traducción de Carlos Milla Soler. Otras novelas de la serie las ha traducido magníficamente Antonio Prometeo Moya.

Baile de fechas, para empezar, y hacia atrás. 2007, marzo: sale la primera edición de "S de silencio" en español. 2005: se publica en Penguin "S is for Silence". En la contraportada, una foto de Sue Grafton, que ya es una señora mayor.

Septiembre de 1987. Aquí comienza la acción de la novela. La detective Kinsey Millhone tiene ya treinta y siete años: todas nos hacemos viejas, querida. Grafton se resiste a introducir a su personaje en la era de los teléfonos móviles y los ordenadores. Me gustaría saber por qué. A Millhone le encargan investigar una desaparición acaecida en

1953. Más años: Violet Sullivan tenía veinticuatro. Se había casado a los quince y parido una hija a los dieciséis. Su marido la zumbaba. Desapareció. De entrada, no me pregunto por qué.

Sí se lo pregunta, treinta y cuatro años después, su hija Daisy, y por eso contrata a Millhone. Quiere saber por qué su madre se llevó "al puto perro" y la abandonó a ella. Grafton se esmera en el retrato de esta mujer eternamente abandonada: ... bebe más de la cuenta , y cuando bebe, coquetea, y cuando coquetea, se cuelga del primer fracasado que se le cruza por delante. En cuestión de hombres tiene pésimo gusto. (...) Siempre anda buscando el "verdadero amor", pero no tiene la menor idea de lo que es. (...) Se ha divorciado cuatro veces y se la reconcome la rabia.

Para terminar, un fragmento que hará revolverse en su tumba a Vázquez Montalbán, el padre de todos los investigadores gastrónomos: El panecillo, untado de mantequilla y bien tostado en la plancha, presentaba un intenso color marrón y estaba crujiente en los bordes. Las rodajas de salami picante se habían amalgamado con el queso fundido (Monterey Jack salpicado de pimienta roja). Cuando levanté la parte superior, la yema del huevo frito seguía hinchada y supe que rezumaría en cuanto lo mordiese, embebiendo el pan. Es raro que no dejase escapar un gemido, sólo de pensarlo.

Sólo he leído hasta la página cincuenta. Charlaremos más cuando lo acabe.

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9 comentarios:

Julen dijo...

Me pongo en la cola para leerlo. Por cierto, sí que resulta curioso que pase el tiempo pero no para Kinsey. Yo cada vez que leo una novela no puedo sino pensar en Starsky y Hutch o series de los 70. Imagino los coches largos y deportivos, a los tíos con patillas y pantalones con algo de campana, bastantes bigotes... Ahí estamos anclados. Tiene su cosilla, ¿no?

Noemí Pastor dijo...

Sería interesante estudiar cómo han influido las nuevas tecnologías en el relato negro, donde son tan importantes para la acción las coordenadas de espacio y tiempo y la transmisión de la información.

Lucía dijo...

Hola Noemí,
Tenía muchas ganas de leer este libro y después de leer tu nota todavía me han entrado más.
Sue Grafton es de mis favoritas y Kinsey Millhone es la detective que todas querríamos ser. Inteligente, audaz, divertida...
Un abrazo.

Fernando dijo...

El Julen, en el 73, con Bowie y T-Rex :D
¿Se adaptarán los escritores negros a las TIC, o les habrá comido la tostada definitivamente el audiovisual CSI?

Noemí Pastor dijo...

Sí, Lucía, yo también quiero ser de mayor como Kinsey: vivir en un garaje, correr por la playa y atrapar a los malos. ¿Es que cae mal a alguien esta chica?

A ver, Fer, déjame que piense... El inspector Wexford ya hace varias novelas que usa móvil, pero es verdad que a los de CSI a cacharritos no los gana nadie.
Postdata: me chivo a Julen que le has llamado antiguo.

Francisco Ortiz dijo...

O sea, que supongo que vas al día: yo voy por la P. También la compré ésta en seguida. Una alegría compartida.

Noemí Pastor dijo...

Voy al día, Francisco. Los libros de la A a la N (creo) me los leí en la biblioteca pública. A partir de la O, los compré en cuanto salieron. Ahora estoy comprando los que van apareciendo en bolsillo. A ver si hoy me acerco a por la E, que es la última publicada.
De las novelas que te faltan por leer, te diré que la R me pareció flojita.

elbucaro dijo...

Lo acabo de leer como todos los anteriores y me ha parecido de los más flojillos de la serie. Saludos

Noemí Pastor dijo...

A mí me pareció arriesgado dejar a trozos el relato en primera persona de Kinsey. Quizá no acaba de resultar del todo. Pero, como ya he dicho, más flojota me resultó la R, que por no tener no tenía ni un triste asesinato.