sábado, 10 de marzo de 2007

La recta de

Entre los municipios de Baracaldo y Trapagaran
hay un tramo recto de carretera plagadito de burdeles. Me han dicho que lo llaman "la recta del amor". Como tal denominación no resulta de mi agrado, propongo un concurso de ideas para darle otro nombre.

Ahí van mis aportaciones. Podríamos llamarla, por ejemplo, la recta de la náusea, de la ignominia, del pisoteo al tercer mundo; la recta de los puteros, de la explotación, de la esclavitud sexual, de la degradación del cuerpo femenino, del tráfico de seres humanos, de la maldita hipocresía, del silencio cómplice, de las bofetadas, los chuloputas, la humillación, la brutalización del sexo, la muerte de las libertades, la miseria moral...

No quiero decir nada. Sólo elijo las denominaciones por su cualidad rítmica y sonora.


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7 comentarios:

Fernando dijo...

Noe, tesoro, nos has dejado sin opción. A mí, por lo menos, no se me ocurren otras mejores.
En un sentido, me encanta la recta los puteros.
En el otro, la recta de la ignominia.

Noemí Pastor dijo...

Fer, seguro que, si te esfuerzas un poco, también se te ocurren nombres bonitos.

Anónimo dijo...

También deberías tener en cuenta, que para muchas de estas mujeres, e incluyo también hombres prostitutos, es una forma de vida para mantener sus familias que ejercen sobre estas mujeres una forma de proxenetismo; y quieras o no, en este tipo de trabajo se gana mucho dinero y muy rápido; ojo! que no fácil.

Noemí Pastor dijo...

Vale, Anónimo, entonces legalizamos también la esclavitud porque es la forma de vida de los esclavos y sus familias y, si no, de qué van a comer.

Fernando dijo...

Y el tráfico de drogas. Fíjate la de gente que dejaría de ganar esos millonazos o las migajas que les caen a los camellos de segunda y tercera.

Anónimo dijo...

Os remito a este artículo de Javier... Ortiz, picaros, Ortiz

http://www.javierortiz.net/jor/apuntes/todos-comprometidos

Hay una prostitución voluntaria y otra forzada. Si hubiese una regulación aunque fuese minima. Quizá estariamos en vias de solucionar este problema.

Ahí va el articulo y a ver si ponemos enlaces.

Todos comprometidos
He leído en rebelion.org un comunicado («Apoyo a la Comisión Parlamentaria por su decisión de no regular la prostitución como trabajo») que suscribe un colectivo, de cuya existencia no tenía conocimiento, llamado Hombres por la Abolición de la Prostitución.

Doy por sobreentendido que Rebelión tiene todo el derecho del mundo a reproducir cuantos textos le resulten de interés, pero tampoco tengo por qué ocultar que, en este caso, no veo por ningún lado ese interés.

Antes al contrario.

Sintetizaré al máximo mis puntos de vista para no alargarme demasiado. Porque el comunicado no es gran cosa, pero el asunto sí que tiene su enjundia.

Primer extremo que considero que conviene poner de relieve, porque quizá no sea de conocimiento general: si los criterios que apoya ese colectivo han logrado ser mayoritarios en la Comisión Parlamentaria de referencia, ha sido gracias al respaldo que les han prestado tanto el PSOE como el Partido Popular.

Contaron con el voto contrario de Izquierda Unida.

Ya sé que no tiene nada de definitivo que una causa sea asumida por el PP y rechazada por IU, pero una cierta pista quizá sí proporcione.

Segundo: se entiende mal que una agrupación partidaria de abolir la prostitución –así, por la brava– apoye unas conclusiones que no pretenden en absoluto abolir la prostitución, sino tan sólo impedir que se someta a la legislación laboral común. Porque lo que el colectivo PSOE-PP pretende es que la práctica de la prostitución siga siendo legal (o no-ilegal, para ser más exactos), pero quede exenta de las normas contractuales, de seguridad social e impositivas que se exigen en cualquier otro tipo de relación de compra-venta de servicios.

Dicho sea sin tapujos: lo que defienden de hecho, aunque no lo admitan, es que la prostitución siga funcionando como trabajo negro.

Tercero: me cuesta tomarme en serio el argumento, que el colectivo del comunicado reitera hasta la saciedad, según el cual no hay que regular la prostitución porque es una forma de explotación. Eso es tanto como defender que la ley no debe embridar la explotación. ¿Habrán descubierto la conveniencia de prohibir el capitalismo por decreto? No hace falta ser Einstein para saber lo que eso significa en la práctica: permitir que los explotadores hagan lo que les venga en gana.

Cuarto: hay gente muy experta y muy conocedora de la materia que afirma que el único modo de combatir y reprimir la prostitución forzada es separarla tajantemente de la prostitución voluntaria. Así se hace constar en el Informe que la Unidad Técnica de la Policía Judicial española elaboró a este respecto en 2004 (un informe que el PSOE y el PP han hecho como si no existiera, porque no saben cómo negar sus conclusiones).

Quinto: no sobra recordar que España ya ha contado con una muy solemne ley abolicionista. La dictaron las Cortes del franquismo en 1956. Por cierto que su preámbulo ya hacía mención de «la dignidad de las mujeres».

Sexto (como el mandamiento): todo el comunicado del colectivo en cuestión se basa en el sobreentendido paternalista de que, si alguien ejerce la prostitución porque quiere, es lisa y llanamente porque no sabe lo que quiere. Sin embargo, hay asociaciones de trabajadoras y trabajadores del sexo que defienden, y no veo cómo negarles la razón que les asiste, que trabajan en eso porque les aporta ingresos bastante sustanciales y no consideran que la venta de su fuerza de trabajo sexual sea más bochornosa que la venta, o el alquiler, de cualesquiera otras potencialidades de su persona.

Una prostituta me dijo hace muchos años algo que jamás he olvidado, porque apuntó con mucho tino a la diana. Me preguntó: «Tú eres editorialista de un periódico, ¿no? Vale, eso quiere decir que, cuando escribes, debes ponerte en cuerpo y alma al servicio de tu patrón. Yo, cuando estoy con un cliente, he de poner mi cuerpo a su servicio en las condiciones que haya convenido con él. Pero sólo mi cuerpo. Mientras trabajo, puedo pensar lo que me venga en gana. Vosotros os prostituís por completo; nosotras, sólo en parte».

Me vino a las mientes una novela italiana que tuvo bastante éxito en los años sesenta. Era obra de un tal Quintavalle. No he vuelto a saber de él. Me parece que no era gran cosa, pero el título se me quedó grabado: «Tutti compromessi». Todos comprometidos.

Sea como sea, echad una ojeada a los argumentos del colectivo Hetaira. Puede que os interesen. A mí me han resultado siempre bastante convincentes.

Noemí Pastor dijo...

Gracias, Anónimo, muy interesante lo que me mandas. Igual se merece un "La recta de 2", ¿no?