
Gomorra, de Matteo Garrone
Basada en la novela de Roberto Saviano
Italia, 2008
Recién aterrizada de la isla, me embarco, vía Renoir, hacia Nápoles, concretamente a su periferia, que es una Margen Izquierda a la italiana.
Ya anduve por allí hace unos años, en el verano de 2003, cuando la ola de calor. Para ir al centro de Nápoles, tomaba el tren de cercanías y atravesaba Portici, Torre del Grecco, Torre Annunziata, Castellamare di Stabbia y otras poblaciones de aspecto para mí muy familiar: enormes y feísimos bloques de pisos, absolutamente ninguna planificación urbana, una casita aquí, un rascacielos allá... La calzada es lo que queda libre entre las construcciones.
En Nápoles y alrededores reina la camorra, que, según dicen en esta peli, es la organización criminal más sangrienta de Europa: eleva al cielo un alma cada tres días. Mata, pues, más que ETA, más que Al Qaeda; no sé si más que el terrorismo de género, pero ahí le andará.
Con todo, lo más terrorífico de la camorra es que, como los enemigos de James Bond, está por todas partes y blanquea su dinero rojo de sangre en negocios perfectamente legales y tan glamurosos como la alta costura o la reconstrucción del World Trade Center de Nueva York.
Incluso envía al tercer mundo residuos venenosísimos en contenedores etiquetados como "Ayuda humanitaria".
A mi me da que hay que tenerles miedo. Mucho miedo. Y si no, mirad la foto terrorífica de los chavalitos medio en cueros disparando con armas automáticas a no se sabe qué. ¿Acongoja o no acongoja? Quizás la foto no, pero os aseguro que la escena entera te pone los vellos de punta.
A mi me da que hay que tenerles miedo. Mucho miedo. Y si no, mirad la foto terrorífica de los chavalitos medio en cueros disparando con armas automáticas a no se sabe qué. ¿Acongoja o no acongoja? Quizás la foto no, pero os aseguro que la escena entera te pone los vellos de punta.
Me he comprado también la novela de Saviano, pero todavía no la he leído. Ya os contaré.

