martes, 18 de enero de 2011

Nada, nada más en el mundo

Massimo Carlotto es conocido más que nada por su serie con el detective Marco Buratti "el caimán", que ya se compone de siete novelas.

Pero Carlotto también escribe otras cositas; monólogos teatrales, por ejemplo; como este Nada, nada más en el mundo (Niente, piu niente al mondo) que ha publicado en español Laertes (colección Trébol Negro, 2010) y me he leído en una tarde, en un pispás, porque son solamente sesenta paginitas que entrarían como el agua si no fuera por una gran lástima que comentaré más tarde.

La contraportada del libro lo describe bien:
Con un lenguaje seco, duro y despiadado, describe a los "nuevos pobres" y esboza el drama de una femineidad que desvela con implacable lucidez la desesperación y el malestar de una Italia precaria y sometida.
Así es, amigas. Una señora madura que bien podría ser la de la foto de la portada (buenísima, por cierto) nos cuenta su existencia infeliz en un barrio pobre de Turín y, con su vida, sus miserias, sus prejuicios detestables, sus anhelos más o menos bobos, la vida vicaria que vive en la tele, en las revistas de colorines, sus obsesiones, las frustraciones que proyecta en su hija.
Pero, claro, esta es una obra de Carlotto, en alguna parte tiene que haber un crimen y lo hay: ni más ni menos que una veinteañera acuchillada, algo que tiene mucho que ver con la biografía de Carlotto; con la verdadera, con lo que le sucedió de verdad, por muy increíble que suene, con lo que se dio en llamar el caso Carlotto. En realidad, también las novelas de Buratti "el caimán", sobre todo la primera, Il fuggiasco, tienen bastante que ver con la vida atribulada de su autor.

Como veis en este cartel que os he puesto, Niente, piu niente al mondo se llevó a los escenarios en 2005 y en 2008 recibió el premio Girulà de teatro.

La lástima que, aunque me duela, tengo que hacer constar, y es una lástima muy grande, es que la edición española que he leído tiene una puntuación garrafal y una ortografía pésima. Señoras y señores de Laertes, está feo que yo lo diga, pero un corrector no resulta tan caro y les aseguro que añade valor al producto. Con todos mis respetos, los lectores no nos merecemos que al texto le falten comas, que falle en la concordancia, que no distinga entre "sino" y "si no". Todos esos errores dificultan la lectura, la boicotean, la detienen, la sabotean desde dentro. Si quieren ustedes unas publicaciones de calidad, no pueden dejar de lado la corrección lingüística. Dicho sea con el mayor de los respetos.

14 comentarios:

J. G. del Sol dijo...

Anda que... Vas a conseguir que echen al becario...

peke dijo...

No conocía a este autor. Y en lo de los correctores tienes toda la razón; no hay nada más horrible que un texto plagado de faltas.

Dante Bertini dijo...

la aplaudo, señora...
la traducción no puede ni debe ser una traición...

Uno dijo...

Me gusta como suena esta reseña pero vamos a lo gordo:¿Cuando cambiaste el aspecto del blog? Qué estupenda cabecera. Mis felicitaciones a Evolart.
Y, sobre todo, que demostración de honestidad por tu parte que, pasando de las audiencias, avisas a tus lectores de las nefastas consecuencias de leerte. Enhorabuena.
Un abrazo

Noemí Pastor dijo...

JGdelSOL, solete mío, pues mi intención era bien otra: que contraten a alguien en dignas condiciones y que no tenga yo que leer horrores y sufrir.

Noemí Pastor dijo...

PEKE, pues híncale el diente al caimán y me cuentas. Un texto con faltas es horrible y una falta de respeto al lector. Bicos.

Noemí Pastor dijo...

DANTE, me inclino en reverencia ante tus aplausos, caro. Una buena traducción incluye corrección. Al menos así me lo enseñaron a mí mis profesoras y profesores. Besos.

Noemí Pastor dijo...

UNO, hijo mío de mi vida y de mi corazón, tengo esa cabecera desde noviembre o diciembre. El amigo Patxi Evolart es un pedrazo de artista, ¿a que sí? Lo de la perniciosa influencia es una coña porque en noviembre me nombraron "bloguera influyente de Euskadi". Besitos pintarrajeados.

Montserrat dijo...

Haces muy bien llamando la atención sobre errores. Con la excusa de la crisis, muchas editoriales intentan ahorrarse la revisión. Publicar cosas así es una falta de respeto al lector, estoy contigo.

Noemí Pastor dijo...

MONTSERRAT, me alegro mucho de coincidir con una gran profesional como tú. Deberíamos hacer algo para que estas cosas no sucedieran, pero no se me ocurre qué. Petons.

Frank Invernoz dijo...

No conocía a este autor, y éste no es el único caso, ni mucho menos, de errores de corrección y transctripción en las tareas de traducción de novelas.

Montserrat dijo...

Noemí, las quejas algunas veces dan resultado. El otro día supe por el blog de un compañero traductor que "Roja y Negra", el sello negro de Mondadori, va a retirar una edición por errores como los que tú comentas.
Te dejo la info.
http://malapartiana.wordpress.com/2011/01/13/feedback-editorial/

Noemí Pastor dijo...

FRANK, de acuerdo, no es el único caso. Meteduritas de pata hay en todos los textos, incluidos los que yo escribo. Pero el caso de este libro es particularmente escandaloso. No se trata de errores, sino de de falta de interés, de dejadez, de despreocupación total por la corrección. Una tomadura de pelo y un fraude a los lectores. En fin, que me enciendo. Un saludo. Nos leemos.

Noemí Pastor dijo...

MONTSERRAT, gracias mil por la información. A ver si le echo un vistacito. Me parece un acierto la respuesta de Mondadori. Besos.