jueves, 30 de septiembre de 2010

Ené, qué risas hisimos (1)

Ené, qué risas hisimos
al pasar por el Sendeja.
Txalos y todo nos hiso
desde el balcón una vieja.

Canción popular bilbaína

La bilbainada me ha venido a la cabeza cuando me he sentado a escribir unas líneas sobre las jornadas de literatura de humor La Risa de Bilbao. Como no soy dios, omnipresente ni ubicua, no he podido estar en todos los eventos. Os cuento, pues, lo que viví.

El miércoles 22 de septiembre, a las 18:30, Lola Beccaría, Fernando Marías y Kirmen Uribe presentaron "Culo subido", el primer libro de relatos de la colección "La Risa de Bilbao". Estuvo con ellos el editor del libro Jorge Giménez Bech, de Alberdania. Esto fue lo que dijeron.

Fernando Marías
Debemos reconocer que es muy difícil reírse a carcajadas con un libro. Sucede muy pocas veces. A mí me sucedió, aunque suene raro, con "La metamorfosis" de Kafka.

Kirmen Uribe
Cuando me encargaron escribir un relato de humor para el volumen, al principio pensé en basarme en un cuento apócrifo de Bioy Casares que encontré en Internet y que se titula "El crimen de Uribe", para hacer un chiste con mi propio nombre. Pero luego deseché la idea y preferí contar la historia de cuando en 2006 me estafaron por eBay al comprar dos entradas para un partido del Mundial de Fútbol en Berlín.

Lola Beccaría
Cuando leí el cuento de Uribe, me sentí muy aliviada, porque a mí también me estafaron por eBay: quise comprar una Termomix a un precio estupendo, pagué y no llegó nunca. Me daba tanta vergüenza y me sentí tan pava, que no se lo dije a nadie, de manera que el cuento de Uribe me ayudó mucho y me hizo pensar que el humor también sirve para eso, para ver lo malo de la vida, lo humillante, de otra manera mucho más ligera y mejor.
Opino, además, que en la vida adulta nos faltan risas, nos falta cachondeo y subversión.

[Estoy de acuerdo, Lola, maja. Es como si la madurez trajera consigo la seriedad y el aburrimiento  total. Y no. Yo reivindico el ser, en palabras de mi madre, una gansa, una insustancial y una sinfuste.
Ah, Lola, y enhorabuena por ser la única mujer participante en todo el festival.]


Jorge Giménez Bech
Lo meritorio es llegar a colar el humor en los intersticios de la tragedia.

En la foto, de El País, de izquierda a derecha, Uribe, Beccaría y Marías en la carpa de El Arenal, donde firmaron ejemplares de "Culo subido" y el resto de su obra. Supongo.

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12 comentarios:

Mita dijo...

A mí lo que me encanta es la afirmación de Herralde!
Besos

ncuentra_silvia dijo...

Noe, el Editor era Jorge Giménez Bech, de la editorial Alberdania.
Jorge Herralde participó en alguna actividad de La Risa, pero no es el jorge-editor de Culo subido.

Jo Grass dijo...

Pos, ni que hubieran descubierto las Américas. Está claro que vivir sin humor y no tener la capacidad para desdramatizar todo aquello que nos incordia, nos fastidia o nos abruma es un karma dificil de llevar a cuestas. Ahora, lo de troncharse con Kafka me ha dejado patidifusa. Igual debería volver a leerlo porque supongo que en la adolescencia esas cosas no hacen ni pizca de gracia, jajaja
Cómo me hubiera gustado asistir a ese festival, primi!

Uno dijo...

¿Y no podías explicar lo que son txalos?
Mira que eres gansa.
Un abrazo

Noemí Pastor dijo...

MITA, sí es buena, pero no es de Herralde, que ya me ha corregido convenientemente Silvia. Yahora que nos lee nadie, te diré que la idea es suya, pero yo la he expresado más bonita.

SILVIA, mil gracias. Ya lo he corregido.

JO, la verdad es que yo tampoco lo recuerdo como algo divertido, pero, sí probablemente es que de adolescentes éramos más graves que ahora.

UNO, txalos son aplausos. Gracias por el elogio.

Besos, gente.

troyana dijo...

Estoy de acuerdo en que a los adultos nos falta más insumisión y más humor.Para mí un ejemplo de insubordinación es el octogenario Jose Luis Sampedro.
bs

SRO dijo...

Mi adolescencia también estuvo marcada por Kafka en algún momento aunque lo mismo que el acné se me pasó sin dejar ni pizca de marca, o eso creo yo, porque igual que a JO, me cuesta asumir que Fernando Marías haya sufrido "de mayor" un ataque de risa con ese texto. Lo mismo somos "adultescentes". Qué bien quedan, por cierto, los Ropper en la cabecera del blog con este post. .Cuánto me gustaban!

Noemí Pastor dijo...

TROYANA, a mí me encanta cuando en alguna charla me he topado con una plácida ancianita incendiaria que hace llamamientos a la insumisión. Yo de abuelita quiero ser así.

SRO, en el próximo post ya veréis que casi todos los libros "de risa" que proponen los escritores son, cómo decirlo, demasiado cultos quizás. ¿Nadie se ha reído con tebeos chungos?

LU dijo...

Este fin de semana de temporal me he quedado en casa y el domingo he puesto una comedia en el DVD, y cada vez que hago esto llego a la misma pregunta, ¿Por qué me cuesta tanto reírme? ¿Tendré un sentido del humor atrofiado? Y con los libros, un tanto de lo mismo. Si están etiquetados de humor, me parecen patochadas…

Me encanta lo de gansa, insustancial y sinfuste. ¿Fundamos un club?

Cómo me reía con Los Ropper!!! Por cierto, la serie favorita de mi abuela.

Biquiños

Noemí Pastor dijo...

LU, si te sirve de consuelo, a mí, por ejemplo, no me gustan los programas de humor de la tele, porque para oír un chiste bueno, te tienes que tragar quince malos. Me cuesta reírme, sí.

loquemeahorro dijo...

Pues no estoy nada de acuerdo con Jorge Giménez Bech, eso no es LO difícil, lo difícil es sostener toda una historia (novela/película/lo que sea) en el humor.

Eso sí, que es LO difícil.

Lu: me pasa lo mismo, no sé qué comedia sería, pero a mí me pasa con la mayoría de los últimos 45 años (además de rancia, viejuna, por Dios)

Noemí Pastor dijo...

LOQUEMQAHORRO, a mí me parece difícil todo: encajar humor (necesariamente cruel) con tragedia sin herir ni caer en el mal gusto y mantener toda una obra humorística sin caer en la astracanada. Y me cuesta reírme, demasiado. Ya digo que, por ejemplo, no puedo con la mayoría de programas de humor televisivos.