domingo, 8 de noviembre de 2015

Un gancho de carnicero

Joe Vandaire es un hombre. Y, aunque una todavía no sea una mujer, se da cuenta inmediatamente de que, el día en que empiece a estropearse, ya no te parecerá nunca más que tiene los ojos azules, las encías rosadas ni la dentadura nívea. De un día para otro se apagará y lo que antes te gustaba de él luego te quitará el apetito. Un día te despertarás de golpe frente a su cutis cerúleo y mal ventilado y su olor a colilla vieja. Todo será pesado y te disgustarán sus abrazos.

Verás cómo le brotan de los labios palabras de carretero bruto y querrás que eche por la boca todo lo demás: los dientes, la lengua, el esófago. Soñarás que está tirado, reventado y retorcido en un rincón o colgado de un gancho de carnicero. Pensarás en sus borracheras.

Y, sin embargo, no puedes resistirte. Te dejas llevar porque Joe Vandaire te llama "nena, pequeña" y te vuelve loca.

De momento estamos en los preliminares. Por la diferencia de edad. Le he dicho que tengo diecisiete años. No sabe que en realidad tengo trece.

Claire Castillon:
Les Merveilles
Grasset 2011

La traducción y la adaptación son mías.

4 comentarios:

Julen Iturbe-Ormaetxe dijo...

Promete, promete, desde luego :-)

Noemí Pastor dijo...

Como decía en Twitter, dos veces he aparcado esta novela por desasosegante y desagradabla. Ahora parece que se va dulcificando o yo voy asimilándola mejor.

Mr. Cal dijo...

Jope con la nena de trece años... Me quedo muerto.

Noemí Pastor dijo...

No me extraña, amore. Es muy bestia.