jueves, 7 de agosto de 2014

Idolatría

«Michel era un veterano. Todo el mundo le conocía. Al parecer, en sus tiempos se había codeado con Patrick Eudeline, Johnny Thunders, Siouxsie y Lux Interior.

Tenía siempre un aspecto irreprochable y una actitud altiva, sexy, glacial y cultivada. Si Michel decidía que un disco era cool, la ciudad entera se quitaba el sombrero. Igualmente, si opinaba que una película era tonta, la ciudad entera la detestaba.

Fue capaz de hacer escuchar a todo el mundo un disco de Ganz Neit, un grupo local que había grabado durante veinte minutos los ruidos de un frigorífico. Si Michel decía que era lo más, lo era. »

Virginie Despentes: Bye, bye, Blondie
Éditions Grasset & Fasquelle, 2004
La traducción y la adaptación son mías.


La juventud se acaba cuando los Michels de este mundo se van de tu vida; o cuando dejan de impresionarte, que viene a ser lo mismo.

2 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Aaaay, quién no se ha sentido fascinado por un Michel.

Yo a veces lo pienso y me da rabia, y otras pienso "bueno mujer, eso es una memez de esas que se hace cuando eres joven, pero que está bien haber vivido"

Noemí Pastor dijo...

Por eso he incluido la cita, Loque, porque esa tontuna adolescente o no tan adolescente es una experiencia casi universal y me ha parecido que Despentes la expresaba muy bien.
Estaría fenomenal leer la continuación de la historia, que puede ser que Michel te decepcione y acabes preguntándote qué demonios te fascinaba tanto.