jueves, 5 de agosto de 2010

El informe de Brodeck (1)

Yo no busqué a Brodeck; él me encontró a mí. La novela llegó a mis manos por casualidad y la leí con espíritu totalmente naif: sin saber nada de ella ni de su autor, Philippe Claudel, a pesar de que es relativamente conocidillo en Francia, donde Le rapport de Brodeck ha tenido bastante éxito. Apenas he encontrado en la red una crítica negativa y, además, recibió el premio Goncourt de los estudiantes de enseñanzas medias, que no sé cómo se otorga. Habrá que investigar.

Podría decirse que ha vuelto a ponerse de moda el holocausto en la literatura francesa, si es que alguna vez ha dejado de estarlo, porque los franceses no olvidan. Más que el holocausto, lo suyo es la ocupación y la deportación, pero esa herida la tienen todavía abierta y supura. Decía lo de la moda porque poco antes triunfó Jonathan Littell con Las benévolas y también Amélie Nothomb con Ácido sulfúrico. Parece que la Segunda Guerra Mundial y sus añadidos de horror y culpa son un filón todavía sin agotar en la literatura, el cine y la televisión, al menos en Europa.

Lo novedoso del Informe es que evoca el horror con un estilo nuevo, no a la manera tradicional de testimonio o documento, sino adoptando las formas de un cuento de hadas, una fábula universal e intemporal.

Lo que más he valorado en esta novela es su construcción virtuosa, porque, como ya os he dicho alguna vez, creo que lo más difícil de la creación literaria es construir un edificio en el que todo encaje. Claudel se arriesga a desbaratar la historia, a saltar del presente al pasado y de ahí al pretérito anterior y al futuro de subjuntivo, entrelaza minirrelatos, rompe la línea narrativa para dar voz a variados personajes y le sale bien, porque no nos perdemos en la historia, no queda embrollada, fluye ligera en contraste con la gravedad de lo que narra.

Tengo más cosas que contar sobre Brodeck y su informe, pero las voy a dejar para otro capitulito.

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23 comentarios:

Laura Uve dijo...

Ummm... ya me inspira curiosidad. Francia es especial en esa época, país ocupado por los nazis más el régimen de Petain, dio lugar a una potente resistencia y a otra, no menos, potente colaboración con los ocupantes.
¿Quién es Brodeck? O ya es pasarse de curiosa? Espero el siguiente capítulo.

calamarin dijo...

Yo desde luego tampoco olvido... pero no me gusta nada revivir esa época, ni en cine, ni en televisión, ni en literatura, me duele mucho...

marcela dijo...

Tal y comoprimorosamente lo relatas. Así es la novela: un edificio en el que no hay problemas con la estructura,ni con la coyuntura.
La leí y me gustó. La guerra es lo que tiene, que dura más que los que murieron y sus supervivientes. Y dicen, que hay que recordar el horror para no volver a caer en él. Pero no se aprende, porque la historia enseña mucho pero no tiene alumnos.
saludos pintados.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Tiene muy buena pinta esto que nos cuentas. La verdad es que ya está bastante explotada la guerra y si le da otro matiz, debe ser interesante.

Besicos muchos guapa.

Perem dijo...

Leyendo la información sobre el libro, me han venido a la mente las imágenes de la película que hace poco visioné por segunda vez. No se si está editado el libro. Se trata de la Zona Gris. Sencillamente brutal, desolador, y podría seguir adjetivando un buen rato.

No se si has leído el libro (en caso de que exista) o has visionado la película, pero es totalmente recomendable.

Ya ves, tu hablas de El Informe de Brodeck y yo voy y hablo de La Zona Gris... ja, ja... (debe ser el verano....)

Saludos.

Noemí Pastor dijo...

LAURA, la novela se refiere a una época posterior, cuando los supervivientes ya regresan a casa, pero salta al pasado y cuenta episodios de la deportación. Tampoco sucede exactamente en Francia, aunque está escrita en Francia, por un francés y en francés. Brodeck es el protagonista y narrador. En su pueblecito se comete un asesinato y él tiene que redactar un informe sobre lo sucedido.

Noemí Pastor dijo...

CALAMARIN, a mi tampoco me gusta nada. Si llego a saber que este libro iba de eso, igual no lo habría leído. De hecho, hay trozos que me he saltado: ya sabía lo que pasaba y me resultaba insoportable. Pero ya digo que me llegó a las manos por casualidad, lo empecé a leer con ignorancia total y luego ya no me apeteció dejarlo.

Noemí Pastor dijo...

MARCELA, a pesar de que no es el tipo de literatura que me vuelve loca, no fui capaz de dejarlo; por algo será. Me gusta cuando habla de la guerra y de las huellas que deja en el alma de las gentes, más profundas que los socavones de los obuses. A una pacifista radicalaza como yo, eso le tiene que interesar por narices.

Noemí Pastor dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Noemí Pastor dijo...

CASA, por lo menos es arriesgado. Ya contaré en episodios posteriores cómo la novela tiene una atmósfera de cuento de hadas, pero de hadas malas; como un cuento de terror para niños grandes. Una cosa así como lo que hizo Guillermo del Toro en "El laberinto del fauno".

Noemí Pastor dijo...

PEREM, no he visto "La zona gris". Ni siquiera he visto "La lista de Schindler". Me pongo literalmente enferma con el nazismo. Ya os he contado que una vez estuve en un campo de concentración en Alsacia y me sentí físicamente mal, no sólo espiritualmente. Es el horror absoluto. Y no es ficción. De todas formas, tendré en cuenta tu recomendación por si alguna vez, con la terapia y medicación adecuadas, lo supero.

El jukebox dijo...

Secundo la recomendación de Perem sobre 'La zona gris'. Un peliculón. Está basada en el libro de un médico, creo que húngaro, prisionero en Auschwitz, pero no está publicado en castellano.

Lo de los campos: entiendo tus sentimientos en Alsacia, Noe, pero me pregunto qué si el Coliseo romano o las Pirámides de Egipto, por citar dos de los lugares más visitados por los turistas, no son sino otros dos viejos campos de concentración.

Manuel Márquez dijo...

Como tú antes de leerla, no tengo la más mínima referencia acerca de novela ni autor. Ahora ya tengo la tuya (muy buena, como siempre, por cierto...). De todos modos, es agosto. Estoy liado con Agatha Christie. Descanso neuronal. Hasta setiembre, al menos, supongo...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

marcela dijo...

Noemí, no te mediques para ver cosas que sientan fatal. Bastante tenemos con las cosas del vivir, como para dedicarnos a las del morir. Yo también tuve una experiencia excursión "no hay que perderse nada" y se me jodió todo el viaje.

Laura Uve dijo...

Merci, Noemi. Parece interesante la novela. Si el ser humano es capaz de producir tanto horror, tendremos que conocerlo para conocernos ¿no?

Uno dijo...

Pues sigue contando que suena muy bien. Sobre todo, como dices, esa estructura novedosa.

Un abrazo

HLO dijo...

Uf, he visto Claudel y creía que era Paul (menudo plasta). Y eso del virtuosismo me tiene maravillada: en general se gasta poco, aunque entre los gabachos no sé, desde que Flaubert la palmó...

Mònica Pagès dijo...

Muy buen comentario, Noemí! Me interesa especialment este espisodio de la historia de Europa, y especialmente el capítulo del nazismo. Gracias por la recomendación.

Noemí Pastor dijo...

JUKE, de acuerdo con que echar cristianos a las fieras (el niño San Mamés, su amatxu y su aitatxu, por ejemplo, sin ir más lejos) no es un souvenir bonito, pero esto de los malestares es bastante irracional y nada lógico. Así y todo, se me ocurren varias razones por las que el nazismo te puede poner enferma: sucedió hace ni un siglo; el horror era refinadísimo ("mi" campo de concentración tenía su hornito crematorio, su camarita de gas, su quirófano mengeliano para experimentar con cobayas humanas y unas celdas de castigo más pequeñas que los armarios de mi cocina)y, por supuesto, el cine norteamericano me ha llenado la cabeza de porquerías.

Noemí Pastor dijo...

MANUEL, descanse usted todo lo que quiera, pero con el máximo respeto a la señora Christie, plis. Y cuidadido, porque el veneno que inocula no abandona el cuerpoo nunca. Te lo dice una afectada. Besos.

MARCELA, a pesar de los pesares, no me arrepiento de haber visitado el campo aquel. El conocimiento merece la pena. No me arruinó nada. Me enseñó mucho. Más besos.

Noemí Pastor dijo...

LAURA, es lo que acabo de decirle a Marcela. Además, ese mismo horror está larvado entre nosotros y hay que reconocerlo. Me refiero al racismo, que cada vez me da más miedo.

HLO, ya digo que es lo que más valoro en una novela, porque creo que es lo que yo haría peor: una construcción sólida, bien estructurada. Aunque no es lo único, claro.

Noemí Pastor dijo...

UNo, que te he saltado. Seguiré contando, a pesar de que, ya ves qué cosas, tampoco esta novela es de las que me apasionan. He sido capaz de apreciarla y sacrle jugo y miga, pero no me ha vuelto loca.

MÓNICA, esta novela habla más del post nazismo, que casi lo encuentro más interesante por novedoso. Porque el nazismo no acabó cuando Hitler se suicidó.

Anónimo dijo...

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