miércoles, 23 de febrero de 2011

Otras cuatro de Petra Delicado (2)

Petra Delicado sorprende siempre. Al principio de las novelas, como veíamos en Muertos de papel, expone unas convicciones muy firmes, unas ideas muy bien asentadas, y luego lo que le toca vivir, la experiencia, le enseña que las cosas pueden ser de otra manera.

En la siguiente entrega de la saga, Serpientes en el paraíso (2002), sin embargo, la contradicción ya está en el propio título, ahí aparecen ya juntas las rosas y las espinas. El paraíso al que se refiere es una urbanización de lujo a las afueras de Barcelona con amplias avenidas, piscinas azulísimas, muchas flores, coches de gama alta y niños rubios encantadores. O sea, una especie de Wisteria Lane también con cadáveres en los jardines; o, mejor dicho, en las piscinas, porque Serpientes comienza de forma peliculera, con un muerto flotando boca abajo, como en El crepúsculo de los dioses.

Petra se deja deslumbrar un poquito, pero no cegar del todo, por el espejismo de la felicidad tal como nos la presentan los spots publicitarios:
- Le gusta a usted esa niña, ¿eh, inspectora? ¿Por qué no se casa otra vez y tiene un bebé?
- A usted le gusta el fútbol y no por eso se lleva a un jugador a casa.
Fíjate tú que yo tengo una frase parecida para hablar más o menos de lo mismo: a mí me gusta mucho el trecento italiano, pero no quiero un Giotto en casa.

Otra cosa tengo en común con Petra Delicado (esta es otra virtud de la literatura, que descubres que tus neuras son universales) y es que a mí también me da por fantasear con otras vidas. Petra fantasea con una vida plácida, de ama de casa burguesa, o de monja (la atracción del convento sale en más de una novela) y yo, ya veis, fantaseo con la vida de Petra, entregada a una profesión que te inunda entera, que te da sentido a toda la existencia. En fin.

Lo que digo: a Petra le sucede como a mí, que todas las vidas le parecen mejor que la suya.

Decidí ir a pie hasta mi casa. Fui cruzándome con gente que se movía impetuosamente, como si todos supieran adónde se dirigían. Gente de diverso aspecto y pelaje que sin duda tendría un cometido profesional concreto en la vida, una ocupación que conllevaría una ecuación lógica entre esfuerzo y resultados. Los envidié. Envidiaba a todo el mundo aquel día. No deseaba estar en mi piel.
Seguro que las dos estamos equivocadas, ¿no?

19 comentarios:

El jukebox dijo...

Joé, qué bueno el párrafo que has copiado. Yo también suelo fantasear, pero no sobre mi vida, sino sobre las vidas de los demás, de la gente que veo en la calle o en el bus, y mis conclusiones imaginarias no suelen ser tan benévolas como las de Petra. Vamos, que imagino a los demás tan perdidos y absurdos como yo mismo.

Juli Gan dijo...

A mí Petra Delicado me parece un personaje contundente, con unas ideas férreas, que luego no lo son tanto. Un personaje que evoluciona en cada novela. Cambia, como la vida misma. Me hace gracia y me gustan las cosas que dice, aunque muchas veces piense lo contrario. Es cierto, la referencia monacal sale incluso demasiado.

Clara dijo...

Solo he leído una novela,me encontré con una Petra Delicado diferente...Me gusta,la capacidad de trasmutarse,de pensar que lo de al lado es mejor. Tendré que leer más.

BS

Laura Uve dijo...

A ver si empiezo con la primera ¿me engancharé y seguiré con toda la saga?
Lo que escribes me gusta...

Un abrazo.

Noemí Pastor dijo...

JUKE, ¿cuál de los dos que he copiado? Petra tiene parrafitos jugosos a montones. Yo también creo que me sé las vidas de todo mi vagón del metro. No digo que vivan mejor que yo, pero, como a Petra, sí me da por pensar que son más felices, que llevan vidas más plácidas y sencillas. Bobadas.

Noemí Pastor dijo...

JULI, Petra es un personaje rotundo, o sea, redondo, que cae bien, además. Evoluciona, cambia y también va dando tumbos y tropezones, como tú y como yo y como cualquiera. Además, tiene sentido del humor. La referencia monacal sale mucho, sí, pero a mí me resulta comprensible y coherente, viendo lo que busca Petra.

Noemí Pastor dijo...

CLARA, es que según en qué época la encuentres, descubrirás una Petra diferente: más alegre, más apagada... Te animo a leer la serie entera. Y luego me lo cuentas, venga.

Noemí Pastor dijo...

LAURA, estoy casi segura de que te engancharás. Si no, me denuncias por promesas incumplidas. Besos.

El jukebox dijo...

Como has adivinado, me refería a ese párrafo, al de "decidi ir andando..."

HLO dijo...

Pues fíjate que a mí me gustan los zapatos y sí, me llevaría la zapatería entera a mi casa...

Terri dijo...

Yo soy un fan declarado de Petra Delicado. Me gustan un montón sus novelas y me parece especialmente curiosa la relación con su ayudante, con Garzón, ya que con el paso de las historias, sus antepuestos caracteres se van mezclando, y Petra dice y piensa cosas más propias de Garzón y viceversa.
Últimamente estoy leyendo a Rosa Ribas, y sus personajes me recuerdan mucho a los de Alicia Giménez Bartlett.... eso sí, los de la Ribas son más de chucrut y salchicha de Frankfurt.
Un saludico.

Noemí Pastor dijo...

JUKE, ya, lo deduje de tu comentario. Pero el otro también es bueno, ¿no?

Noemí Pastor dijo...

HLO, pues yo prefiero ir a la zapatería, coger los zapatos que necesite para la ocasión, lucirlos y devolverlos luego, que se me llena la casa de trastos.

Noemí Pastor dijo...

TERRI, sí, tienen un rollo Quijote-Sancho ellos dos muy majo y un compañerismo modélico. Tengo a Rosa Ribas pendiente, porque todo el mundo habla muy bien de ella. Saludos, brother.

El jukebox dijo...

Sí, el otro también es rebueno.

Uno dijo...

Yo tan pronto tiendo a sobrevalorar el fascinante mundo de las gentes que veo a mi alrededor como les endilgo unos dramones de Sautier Casaseca que no veas. Lo que mejor me venga en ese momento.

Noemí Pastor dijo...

UNO, llámame racista, pero yo imagino esos novelones en las vidas de los inmigrantes: mamás ancianitas solitarias, niñitos abandonados... Soy lo peor.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Bueno Noemí, creo que a todos o a mí también me pasa. Álgunos días creo que todas las vidas son mejores que la mía y quisiera no estar en mi piel, pero luego se pasa y da una gracias por lo que es y lo que tiene. Es lo que tiene ser humano.
Me apunto esta Petra también.
Besicos muchos.

Noemí Pastor dijo...

CASA, yo no pienso que la vida me haya tratado mal, sino que me da por pensar que la gente vive más contenta con su vida, que vive más tranquila, más plácidamente, con menos zozobra, con menos dudas. No todo el mundo, claro. En fin, cosas que se le meten a una en la cabeza.