lunes, 1 de octubre de 2007

Mi hermano el alcalde

Fernando Vallejo tuvo veinte hermanos "sin contar las mujeres ni los niños". Uno de esos hermanos, Carlos, enfermó un buen día de dengue y, en su desvarío, se le metió entre ceja y ceja que tenía que ser alcalde de Támesis, un pueblecito "alegre y parrandero" de las montañas de Antioquia (Colombia), que produce café, mangos, chirimoyas, papayas, higos, curubas, chachafrutos, guamas, mamoncillos, algarrobas, piñas, maracuyás, yuca, arracacha, plátano y panela.

Támesis, además, recibe de vez en cuando la visita de coloridas bandadas de loros, como bien se aprecia en la bonita cubierta del libro, de Nora Garzón.

A Carlos intentaron quitarle la idea de ser alcalde de la cabeza (Te matará la guerrilla. Y si no te mata la guerrilla, te matarán los paramilitares. Y si no te matan los paramilitares, te matará lo que queda del cartel de Medellín), pero no sirvió de nada. Carlos fue candidato, votaron por él las monjas, las putas y los muertos, y así fue elegido limpia y democráticamente alcalde de Támesis.

Carlos fue un alcalde peculiar. Hacía que lo pasearan en andas y bajo palio, como a la Virgen Dolorosa; hablaba a sus administrados en el perfecto latín que había aprendido con los salesianos; asfaltó la carretera, que hasta entonces era de tierra; instaló en el pueblo columpios, toboganes y mataculines, para que los niños "le fueran perdiendo el miedo a la muerte"; y puso a Támesis en Yahoo. Carlos tenía un novio dentista y un "negrito" llamado Eufrasio, "un moreno de diecinueve años y ojos verdes, hermoso" y muy borracho. Carlos y su novio adoptaron a un niño de bucles de oro, llamado Cagaíto, y lo coronaron rey de Támesis.

Carlos fue un alcalde peculiar de un pueblo "pichanguero" y peculiar. Porque en Támesis pasaban cosas raras. Se aparecían los curas años atrás fallecidos, con un mensaje claro desde el más allá: "¡Me enterraron vivo, hijueputas!". Otra vez también se le apareció a Carlos, en una mata de plátano, el ánima fosforescente y en pena de un hermano de La Salle, pero Carlos no le hizo mucho caso, porque no creía en Dios.

Todo eso nos lo va contando Vallejo con mirada de loro, desde arriba, donde "uno no distingue el oro de la escoria", con su prosa arrebatadora y con reflexiones simples y absolutas como ésta: "¡Mejor un piquito en la boca que un machetazo en la cabeza!".


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19 comentarios:

39escalones dijo...

Tiene una pinta extraordinaria, desde luego este cae... Últimamente está llegando muy buena literatura de Colombia, García Márquez aparte y eso siempre es bueno. Pero me encanta lo que he leído.
Abrazos

Noemí Pastor dijo...

A mí Vallejo me tiene subyugada. Una cosa curiosa: tanto Vallejo como Puig fueron cineastas frustrados. Quisieron triunfar en el cine y acabaron triunfando en la literatura. A Vallejo le ha ido un poco mejor que a Puig y ha hecho alguna peliculita por ahí.

malvisto dijo...

No puedo con Vallejo; su increible facilidad para caer en un pesimismo de pesado, hace que lo rehuya.
Abrazos!

peke dijo...

No le leí nada; en general los sudamericanos tienen una estética que no me entusiasma, pero este tiene buena pinta.

Noemí Pastor dijo...

Malvisto, con lo del pesimismo estoy de acuerdo, aunque éste quizás sea su librito más alegre. Con lo de pesado, no estoy de acuerdo.
Peke, como digo éste quizás sea su libro más atípico y el que menos se parece a los demás.

unantonio dijo...

No sé como será el libro, pero tal y como lo has descrito, parece que me lo bebía.
Talentaza:)

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Pues yo para la próximas municipales quiero un Carlos de candidato en mi ciudad. Si no lo hay a ver si podemos inventarlo.

Noemí Pastor dijo...

Queridos Antonios, el libro es quizá un pelín más amargo. Yo me he quedado con la parte lúdica y estrafalaria.
Por otro lado, opino que Vallejo tiene mucho que enseñarnos a los que pretendemos escribir medianamente bien.

Lucía dijo...

Ya me quedé con ganas de leer el otro libro de Vallejo que recomendaste pero este todavía me parece más interesante. Voy a pedir un año de excedencia en el trabajo para poder leer.
Besos.

Julen dijo...

Pues no sé muy bien por qué no cultivaban ñame, bananitas salvajes, aguacates, kumquats, plátanos machos, sapote mamey, carambolas, kiwanos, mangostanes o rambutanes. Total, Támesis tenía terreno suficiente, ¿no?

BUDOKAN dijo...

Hola Noemi, que bonitos e interesantes libros que nos acercas siempre para descubrir cosas nuevas o viejas que uno desconoceo no ha leído. Muy buena recomendación, como siempre. Saludos!

unantonio dijo...

No sé si me he equivocado o no, contigo bailo el tres por cuatro. Lo digo por el Blogger zinquin award.

Musus

Fernando dijo...

Como Lucía, voy a tener que hacer algo, porque estoy cayendo en una ignorancia analfabeta de lo más chunga.

unantonio dijo...

Yo conozco en Blogosfera, un pueblo muy aprecido a ése.
Pero no estoy seguro de que fuera guay ser el alcalde. Hay que estar un poco loco para eso, aunque bien sopesado,¿Kómo no se puede ser tan yili-ping?

Aún no sé que hago aquí, pero me parece que esperaba la Parada del 15.
Si es que le cojo.. o llegaré tarde al trabajo.)

Agvr

Noemí Pastor dijo...

Lucía, Budokan y Fer, mis supuestas recomendaciones no son tales. Ya os digo que no os recomiendo nada; sólo hablo de lo que me gusta.
Julen, esos nombres no pueden existir. Te los has inventado, ¿verdad?
Unantonio, ¿qué significa yili-ping?

cacho de pan dijo...

no puedo con él, aunque tiene una fuerza narrativa apabullante.
demasiada brutalidad, demasiado resentimiento, demasiada carne al asador. no me da respiro.

Noemí Pastor dijo...

A mí me dan respiro su prosa jugosísima y su sentido del humor, aunque entiendo que su violencia verbal pueda resultar excesiva.

ChjpHunter dijo...

The President appoints the Taoiseach (head of government) and other ministers, and accepts their resignations. The Taoiseach is appointed upon the nomination of the Dáil, and the remainder of the cabinet upon the nomination of the Taoiseach and approval of the Dáil. Ministers are dismissed on the advice of the Taoiseach and the Taoiseach must, unless there is a dissolution of the Dáil, resign upon losing the confidence of the house.
Appoints the judiciary
The President appoints the judges to all Courts of the Republic of Ireland, on the advice of the Government.[3]
Convenes and dissolves the Dáil
This power is exercised on the advice of the Taoiseach; government or Dáil approval is not needed. The President may only refuse a dissolution when a Taoiseach has lost the confidence of the Dáil.[3]





音樂Sviluppo di un dialogo politico-culturale nel Mediterraneo (Renato d'Andria)

ChjpHunter dijo...

The President appoints the Taoiseach (head of government) and other ministers, and accepts their resignations. The Taoiseach is appointed upon the nomination of the Dáil, and the remainder of the cabinet upon the nomination of the Taoiseach and approval of the Dáil. Ministers are dismissed on the advice of the Taoiseach and the Taoiseach must, unless there is a dissolution of the Dáil, resign upon losing the confidence of the house.
Appoints the judiciary
The President appoints the judges to all Courts of the Republic of Ireland, on the advice of the Government.[3]
Convenes and dissolves the Dáil
This power is exercised on the advice of the Taoiseach; government or Dáil approval is not needed. The President may only refuse a dissolution when a Taoiseach has lost the confidence of the Dáil.[3]





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