miércoles, 27 de abril de 2011

Kate Moss Machine

"Es justamente una figura hueca lo que la leyenda necesita para dar forma y vida a nuevos personajes continuamente."

 Foto: Marc Quinn y su estatua "Sirena", con Kate Moss de modelo.

"Kate Moss es completamente ordinaria. Es lo que la hace extraordinaria."

"La biografía no ayuda en absoluto a comprender a una persona que se ha convertido en fenómeno social, puesto que ella misma es una construcción social."

Foto: Retrato de Kate Moss por Lucian Freud.

"Moss vive una intimidad sobreexpuesta, como si fuera su testigo y su voyeur. Un dispositivo ampliamente utilizado por los reality shows, una experiencia a la vez improvisada y escenificada, medio interpretada y medio vivida, que empuja a hacer un uso estratégico de uno mismo bajo la mirada de los demás."

Christian Salmon: Kate Moss Machine
Península, 2010
Traducción de Inés Bértolo


domingo, 24 de abril de 2011

"El tiempo que querría", una novela de Fabio Volo

Antes de nada, quiero dar las gracias a Random House Mondadori por ser tan amables de obsequiarme con un ejemplar de esta novela.

Juro que, antes de recibirla, yo no conocía de nada a su autor, Fabio Volo, pero después de documentarme exhaustivamente (o sea, después de mirar en Google y en Wikipedia) he sabido que, además de escritor, es actor y conduttore de radio y televisión, de donde deduzco que será conocidillo en Italia.

El protagonista es Lorenzo, un cuasicuarentón, hombre de éxito que vive en Milán, trabaja en publicidad y, cuando está a punto de perder para siempre a dos amores de su vida, decide recuperarlos.

El primer amor es su antigua novia, con la que convivió varios años. Solo diré que aquí Lorenzo lo hace fatal, aunque me han gustado los tirones de orejas a ciertas actitudes femeninas muy comunes, como la tendencia a sermonear a los hombres como si fueran niños pequeños o la creencia absoluta de que las veinteañeras son todas bobas.

Pero la historia de amor que me ha enganchado ha sido la otra: la del amor que le tiene a su padre.

En principio es este un territorio, el de las relaciones entre padre e hijo, que las chicas tenemos vedado: rara vez penetramos en estos asuntos sentimentales, más que nada porque tanto padres como hijos se encargan de borrar de él todo rastro de sentimiento o sentimentalismo. Se prohíben la afectividad y eso forma parte de la enseñanza, del aprender a "ser hombre". Esta novela, sin embargo, nos da la posibilidad de fisgar un poco en este terreno, que es otro no woman's land.

Sin embargo, lo que Lorenzo nos cuenta nos acaba sonando cercano y familiar, tanto a chicas como a chicos, sobre todo si ya hemos llegado a esa edad en la que nos convertimos en madres y padres de nuestros padres y madres, cuando vemos que ya hemos aprendido a enfrentarnos a la vida y ,¡oh, sorpresa!, lo hacemos incluso mejor que ellos o, por lo menos, así lo sentimos. Ellos nos enseñaron a avanzar por el mundo como quien avanza a machetazos por la selva y ahora nosotras, nosotros, tenemos que ser sus guías para que no se pierdan en un mundo que ha cambiado demasiado y ya no es el suyo, les resulta extraño y ajeno.

Nos vemos más fuertes, más seguros, menos vulnerables, creemos que sabemos mejor que ellos lo que les conviene y corremos el peligro de cometer el grave error de querer llevarlos por caminos por los que no quieren ir, de querer convertir su vida en una especie de proyección de nuestra vejez.

Lorenzo aquí lo hace bien. Con su pareja se comporta como un adolescente tonto, pero muy tonto, de treinta y siete años, pero, cuando se hace cargo de sus padres, madura de golpe y nos permite entrar en un entramado de contactos peculiar, delicado, frágil pero común, con sus propias leyes, sus propios códigos, sus significantes y sus significados. Y, además, todo esto ocurre en un momento en que Italia, bajo una capa de escándalos políticos e inyecciones de bótox, vuelve a mirar de cara a la pobreza.

La novela tiene canal en Facebook

y vídeo promocional en Youtube:

jueves, 21 de abril de 2011

Día Internacional del E-Book

Una noticia en exclusiva: no tengo e-book.

¿Porque soy una cavernícola? ¿Porque adoro el papel? No. Porque ando despistada y porque gente en la que confío me ha aconsejado esperar hasta que el mercado se estabilice, pues todavía avanza a trompicones cual criatura de mesecillos. Por supuesto que abro orejas y antenas para escuchar sus sabios consejos, señoras y señores lectores de este humilde blogsito.

Entre tanto, otro par de noticias. La primera, que Juan Bas me ha hecho llegar este mensaje, con foto y todo:




 
De la mano de Editorial Alberdania, acaban de salir nueve de mis libros en formato digital, cada uno de ellos a 4'90 euros, que me parece un precio de venta al público muy adecuado para este tipo de edición y para una modesta segunda vida de libros ya publicados.
 
 
- Páginas ocultas de la historia (escrito con Fernando Marías, 1999), edición revisada para formato digital en 2010
 - La taberna de los 3 monos y otros cuentos alrededor del póquer (2000)
 - El oro de los carlistas (2001)
 - Alacranes en su tinta (2002), edición revisada para formato digital en 2010
 - Tratado sobre la resaca (2003), edición revisada para formato digital en 2010
 - La cuenta atrás (2004)
 - Voracidad (2006)
 - La resaca del amor (2009)
 - En mi furor interno y otros jocosos surrealismos semánticos (2011)
 
La otra noticia es que el Ayuntamiento de Portugalete, para celebrar el Día, regala libros de diferente piel.
 
El libro que regala en papel es Sociedad y violencia en Portugalete (1550-1833), de Luis María Bernal Serna, un estudio histórico muy entretenido e ilustrativo, sobre todo para quienes gustamos del género negro. Resulta especialmente interesante el capítulo titulado "Mujer y violencia". Pero, como el libro se merece una entradita para él solo, ya os contaré más otro día.

El libro con piel de pdf, que así lo describe su autor, es Cuentos para leer en el ascensor, una antología de microrrelatos de Aster Navas, escritor, profesor y compañero en conspiraciones varias. Está descargable aquí.

Eso es todo, amigas. Feliz San Jorge. Por cierto, ¿San Jorge escribió algo?

lunes, 18 de abril de 2011

Calibre .38

La revista ya la conocéis, porque os he avisado cuando he colaborado con ella. Hasta hoy, su progenitor, Ricardo Bosque, la publicaba, con excéntrica periodicidad, en pdf. Ahora nace en Wordpress, con colaboradoras y colaboradores fijos e intermitentes y abierta, por supuesto, a cualquier aportación que ustedes quieran hacer.

Servidora, como colaboradora fija, se estrena con una reseñita heterodoxa sobre el libro "Siete crímenes casi perfectos".
Visitadnos, pues, en http://revistacalibre38.wordpress.com/ Y tranqui todo el mundo, que en la barra lateral se queda el logo con el enlace permanente pa siempre.

También estamos en Facebook.

sábado, 16 de abril de 2011

Semana Santa en Bilbao

Os pongo un vídeo de la procesión de ayer, Viernes de Dolores, en Bilbao.
Sale la Dolorosa y mi momento favorito es cuando se para un momentín ante la sede del PNV y posa un poquito con  el ikurriñón de la fachada. ¡Menuda precampaña nos espera! Ay, si Sabino levantaría la cabeza...






martes, 12 de abril de 2011

Trece escalones (y 2)

Lee, si te apetece, Trece Escalones (1) aquí.

Penny Perrick, del Sunday Times, apunta que uno de los asuntos de esta novela es la parálisis moral y estoy de acuerdo. Rendell trata con especial piedad a dos personajes: un iraquí huido de la guerra que malvive sin techo por Notting Hill y una muchacha de la ex Yugoslavia, también huida de la guerra, más sola que la una, hasta el punto de que desaparece y ni su familia lo denuncia. Otros extranjeros revolotean por la historia y todo el rato nos hacen pensar en el trato que les dan las respetables señoras y señores británicos.


Fiona Walker, de Mistery Ink, hace notar una casualidad curiosa: Mix Cellini, para acceder a su apartamento alquilado en el caserón de Gwendolen Chawcer, tiene que subir 52 escalones y Thirteen Steps Down es la novela número 52 que publica Rendell. Además, salió a la venta en 2004, cuarenta años después de que viera la luz su primera novela, From Doon with Death (ummmm, ¿a qué me recuerda ese pintalabios?), y en todo este tiempo la baronesa (Rendell lo es desde 1996) se ha hecho más sutil, más persuasiva, más convincente en su diagnóstico estremecedor sobre el bien y el mal.


Vamos a acabar con muy buen rollo. Rendell dedica Thirteen Steps Down a P.D. James, la "otra" gran dama británica del crimen actual y Alicia Giménez Bartlett declara públicamente que la novela le gustó. Dos bonitos detalles de camaradería.

Bueno, no, no acabo todavía, pues tengo que incluir mi habitual recordatorio de las novelas de Rendell que todavía no están en español y mi súplica (pol favol, pol favol) de que se traduzcan y publiquen cuanto antes:

The Rottweiler (2003)
End in Tears (2005)
Not in the Flesh (2007) 
Portobello (2008)
The Birthday Present (2008)
The Monster in the Box (2009) 
Tigerlily's Orchids (2010)
The Vault (2011)

lunes, 11 de abril de 2011

Trece escalones (1)

Ruth Rendell:
Trece escalones, 2011
(Thirteen Steps Down, 2004)
Ediciones Plata
Colección Plata Negra

Trece escalones es lo que yo llamo una novela de psicópata rodeado de semipsicópatas. Me explico: hay un tío peligroso suelto por ahí, pero no lo sabe nadie más que la narradora omnisciente y los lectores. Nadie se da cuenta de que el tipo es una bomba de relojería y Rendell nos va metiendo el miedo en el cuerpo: "Este tío la va a liar, la va a liar." Y la lía. El psicópata vive entre tipas y tipos presuntamente normales que, vaya, vaya, tienen unos truenos que pa qué, son más malos que la tiña y terroríficamente parecidos a mucha gente que conocemos.

En Trece Escalones el psicópata "oficial" se llama Mix Cellini, es el arquetípico obseso rendelliano y tiene concretamente dos obsesiones siniestras que "viven" en su  mismo barrio de Londres: una es el asesino en serie John Reginald Christie y la otra, Nerissa Nash, una frágil top model. Mix sueña con posar ante los flashes de su mano sobre alfombras rojas, lo que aprovecha Rendell para pasar el escalpelo al culto a la celebridad.

Gwendolen Chawcer es la casera de Mix, septuagenaria, un anacronismo andante con síntomas de Diógenes, antipática y obsesionada también por un novio médico que tuvo en su juventud. La señorita Chawcer sería en principio una pobre victimilla, pero no: Rendell la trata con especial crueldad y la obliga a morder el polvo con un final amargo y algo grotesco.


Otro personaje importante en la novela es el gato Otto, que ocupa la portada de la edición francesa. Otto vive en el caserón descuidadísimo que comparten Gwendolen y Mix, sometido al fragor constante de la Westway, es tan antipático como su dueña, comete todo tipo de tropelías y hace como de espejo de la malevolencia que allí se respira.

Continuará.

jueves, 7 de abril de 2011

Deadly and Brutal

Así se titula una exposición de carteles de cine de Ghana que se inauguró el 1 de abril en la Pinakothek der Moderne de Múnich.

Son carteles pintados a mano por artistas del país para publicitar tanto producciones cinematográficas africanas como de Hollywood.

Muestran desmembraciones, cabezas que cuelgan del tronco, niños ensangrentados y escenas de canibalismo.

Pertenecen a la colección privada de Wolfgang Stäbler, un alemán de Rosenheim que ha viajado mucho por África y se ha quedado pillado con este otro gusto cinematográfico y esta otra estética.

Saquen ustedes las conclusiones políticas y las moralejas éticas, si les place. Yo es que estoy desghanada.


Pueden ver más fotitos de la exposición aquí.

domingo, 3 de abril de 2011

Vampiras y vampiros

Thierry Jonquet publicó su última novela, Ils sont votre épouvante et vous êtes leur crainte, en 2006 y
murió en el verano de 2009. Pero hete aquí que me encuentro con que en enero de 2011 se publica otra novelita suya, Vampires, a título póstumo, claro, ¿o, tratándose de vampiros, debería escribir no-póstumo?


Estas son las típicas jugadas carroñeras que me ponen de mala gaita. Vale que Jonquet no fue nunca un súper ventas y que Seuil no va a nadar en el oro con esta publicación, pero siempre huele mal, pero que muy mal, el afán por prolongar la vida literaria de quien sea a base de manuscritos ocultos y felizmente reencontrados.

Me calma un poco la nota de advertencia que publica Jean-Cristophe Brochier, el editor. Dice que Jonquet le envió un fragmento de una novela titulada Vampires a comienzos del verano de 2008. Una semana después sufrió un derrame cerebral que le impidió seguir trabajando en el manuscrito y un año más tarde murió.

Confiesa Brochier que es un texto inacabado, pero bastante logrado, con su típico humor negro destructivo (el humor es la gentileza de la desesperanza, define), y que, pensando en sus fieles seguidores, ha preferido concederles este placer incompleto antes que dejarlos del todo frustrados.

En fin, con deciros que he comprado el libro ya os digo que he caído en la trampa.Vaya como homenaje a Jonquet por todos los buenos ratos que me ha proporcionado.

Una cosita más: sigue diciendo Brochier que Vampires es una fábula sobre la integración y la superación; y añado yo que trata de inmigrantes rumanos en Francia dos añitos antes de que Sarkozy los expulsara. ¡Ay, Jonquet, cuánto te voy a echar de menos! Cada vez que pase algo gordo en la République, me quedaré esperando a que tus novelas me lo expliquen. Sniff!